El PVEM, que surgió y se ha mantenido vivo al amparo de sucesivos partidos en el poder, renació en la reciente elección federal intermedia mediante su alianza con Morena: prácticamente cuadruplicó su representación en la Cámara de Diputados. Unas declaraciones ambiguas del exgobernador Manuel Velasco Coello hicieron pensar que el PVEM pondría su nueva fuerza al servicio del mejor postor… pero de momento la dirigencia del partido ratificó la alianza con Morena.
Convertido en la cuarta fuerza política, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) renació: cuadruplicará su presencia en la Cámara de Diputados, al conseguir entre 40 y 48 curules frente a las 11 que ocupa en la actualidad, un posicionamiento que lo hace necesario para que Morena, su aliado electoral, alcance la mayoría absoluta (la mitad más uno).
Opaco como ninguno en sus decisiones internas, pragmático y plegado al partido en el poder en turno, el PVEM vuelve a contar con la relevancia que tuvo en su mejor momento, en 2015, cuando alcanzó 47 curules al contender como aliado del PRI, que en aquel entonces tuvo 203 diputados, esto es, más o menos la misma situación de Morena hoy.
En 2015, uno de sus dirigentes más influyentes, Manuel Velasco Coello, era gobernador de Chiapas; este 2021 recupera una gubernatura, la de San Luis Potosí, con Ricardo Gallardo Cardona, un aliado eficaz para la autonombrada Cuarta Transformación, durante la legislatura que está a punto de renovarse.
Fue precisamente Velasco, hoy senador por el PVEM, quien el pasado 6 de junio, antes de conocerse los resultados electorales, expuso en un foro del diario Reforma diferentes consideraciones sobre la construcción de consensos con las diferentes fuerzas políticas, lo que por el fraseo parecía deslizar un replanteamiento de la alianza con el partido en el gobierno.
Las expresiones del senador provocaron una amplia discusión desde el mismo domingo de las elecciones y numerosos espacios de opinión plantearon que el PVEM estaría en posición de vender cara su renovada presencia en la Cámara de Diputados, polémica que creció cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo, en la conferencia matutina del martes 8, que se podría llegar a un acuerdo con el PRI en caso de necesitar una mayoría calificada (dos terceras partes) a fin de requerir otra reforma constitucional.
Las declaraciones del mandatario motivaron una reacción del PRI, que rechazó el guiño, pero también precipitó una reacción del PVEM, como parte de la coalición Juntos Hacemos Historia con Morena y el PT, cuyos dirigentes dieron una conferencia de prensa para afirmar que su alianza sería también legislativa.
El acto, si bien tuvo la presencia de la dirigente nacional del PVEM, Karen Castrejón, el mensaje y las respuestas sobre distintas cuestiones del partido fueron destacados en la participación del actual líder cameral, Arturo Escobar.
Escobar, quien forma parte de la élite partidista, no sólo reivindicó la continuidad de la alianza electoral en el Legislativo, sino que acentuó la “generosidad” de Morena en el impulso a la agenda del verde, ratificando su posición de apoyar “la agenda del señor presidente” porque, dijo, “para eso son las mayorías”.
En el acto, la cúpula no incluyó la participación de Velasco Coello.
El factor Velasco
En medio del cruce de mensajes, Alessandra Rojo de la Vega, una asambleísta capitalina, hizo pública su renuncia al PVEM, el miércoles 9, por desacuerdos con la dirigencia en la Ciudad de México, relacionados con la alianza y la asignación de candidaturas, y el uso de su agenda legislativa, especialmente en la postura contra la violencia de género.
–¿Cómo se toman las decisiones en el PVEM? –se le pregunta a Rojo de la Vega en entrevista.
–Nadie sabe cómo se toman las decisiones. Te las comunican o trascienden después, pero las toman los mismos personajes que desde hace 20 años pasan de diputados a senadores, sin tomar en cuenta a nadie: Jorge Emilio González Martínez, Arturo Escobar, Jesús Sesma, Manuel Velasco… la dirigente es Karen Castrejón.
Desde el inicio de la actual legislatura la posición del PVEM fue de abierta simpatía con Morena a partir de un episodio poco convencional: Manuel Velasco tomó posesión como senador, pero pidió licencia para terminar su gobierno en Chiapas y el Senado con mayoría morenista lo autorizó, conservándole el escaño por varios meses.
Desde entonces, toda propuesta presidencial de reforma fue aprobada por el PVEM en ambas cámaras, excepto la Ley de la Industria Eléctrica. Manuel Velasco dice que fue una decisión del partido con base en apoyar lo que había decidido la voluntad popular.
La posición de Velasco ha sido ampliamente abordada: su abuelo, Fernando Coello, fallecido en diciembre, fue abiertamente simpatizante de López Obrador desde hace décadas. La relación de amistad con la familia del hoy presidente es el origen.
En 2018 Fernando Coello declaró, durante un mitin de campaña en Palenque, Chiapas, que su nieto apoyaba a López Obrador, como ya lo había hecho en la mesa de un restaurante, en una comida previa, con presencia de reporteros en la que el entonces candidato presidencial lo incluyó con su comitiva:
–Manuelito te está apoyando, Andrés Manuel –afirmó Coello.
–Lo tiene muy apergollado Peña –reviró López Obrador.
–No. Él está contigo Andrés Manuel, tú lo sabes –insistió Coello.
La relación se percibía así: Rutilio Escandón, entonces candidato a gobernador de Chiapas por Morena-PT-PES, fue titular del Poder Judicial en el sexenio de Velasco y a la postre su sucesor; el candidato a senador de esa misma coalición, Eduardo Ramírez (hoy presidente de la mesa directiva del Senado), fue integrante del gabinete y líder del congreso local; Sasil de León (hoy coordinadora de la banca del PES en el Senado) también fue parte del gabinete de Velasco, delegada de Prospera y diputada federal.
Pero fue la tercera semana de agosto pasado cuando dos videos y un audio publicados por el portal Latinus motivaron el escándalo en el que se aprecia a David León Romero entregando dinero en efectivo a Pío López Obrador para fines electorales, cuando el primero era consultor de Velasco.
En entrevista con Proceso, Velasco niega cada planteamiento: la relación, dice, era entre su abuelo y los padres de López Obrador, y luego entre ambos, tan cercana que siendo el propio Velasco candidato del PVEM-PRI, su abuelo participaba en los actos de campaña del hoy presidente en 2012.
De sus excolaboradores hoy posicionados dice que cada uno construyó sus carreras: Eduardo Ramírez procedía del PRD; Rutilio Escandón había participado con López Obrador en el pasado y Sasil de León ya no trabajaba con él porque era diputada. “Ni siquiera me avisaron”.
Del caso David León-Pío López Obrador, asegura:
“Soy ajeno a eso y he dicho que las instancias correspondientes son las que deben definir esa situación.”
–¿Usted articuló la alianza legislativa? –se le pregunta.
–En 2018 yo era presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) y, como tal, fui encargado de establecer reuniones de trabajo con el presidente electo. Entonces se interpreta que tuve algo que ver en la alianza por esa relación directa durante mis pláticas por la Conago.
“Era importante la coordinación y la ruta de trabajo conjunta. Pero debe recordarse que yo terminé mi período en Chiapas el 8 de diciembre de 2018 y llegué al Senado en septiembre de 2019. La alianza legislativa ya estaba acordada.”
–¿Quién la acordó? ¿Cómo la acordaron?
–Fue una decisión del partido… es evidente que el presidente López Obrador tuvo un triunfo contundente en 2018. Como partido se decidió apoyar la política de gobierno, para dar un voto de confianza a los ciudadanos que manifestaron en las urnas esa ruta y visión del país.
Velasco Coello es renuente a personalizar y sólo remite a las dirigencias: la nacional, las coordinaciones parlamentarias, las dirigencias estatales…
–¿Cómo acordaron la alianza electoral de 2021? –se le insiste.
–Fue un tema de la dirigencia que llevó con Mario Delgado. Ellos llevaron las pláticas y fueron construyendo, aunque también quiero decirte que, evidentemente, se construyó la alianza electoral en distritos federales y en muchos contendió solo el PVEM. En la mayoría de las gubernaturas contendió solo y casi en la totalidad de las alcaldías contendió solo. Incluso en San Luis Potosí no se logró la alianza completa y contendió con el PT como aliado.
La elección de San Luis Potosí fue el origen de las expresiones polémicas de Velasco. Un cierto reproche que amplía en la entrevista: “Si Mario Delgado pudo construir una buena relación y consensos con Ricardo Gallardo en la Cámara, ¿por qué no ir juntos en la elección?”.
Luego precisa: “Yo en ningún momento hablé de romper la alianza. Lo que dije es que hay evidencia de polarización en diferentes regiones y ámbitos, que no podemos ser ajenos a ello. Es importante abonar a un clima donde se puedan escuchar todas las voces, ser receptivos y trabajar en puntos de coincidencia.
“En algunos medios se interpreta que estoy llamando a la ruptura con Morena. Y no, no, no. Mi expresión es de apertura a todos, no estoy pidiendo un rompimiento con el presidente López Obrador, por el contrario. Lo que digo es que debe haber apertura para todos y lo digo no sólo para el PVEM, porque creo que Morena no puede estar cerrado a eso”.
En seguida hace un elogio de los coordinadores parlamentarios de todos los partidos y, finalmente, aclara que habla como un legislador más pero que toca a los nuevos diputados definir la ruta que seguirán en la cámara baja.
El factor Ebrard
Gabriel Quadri, quien ganó una diputación de mayoría por la coalición Va por México y se define ambientalista desde hace décadas, hizo diferentes alusiones en campaña a “los partidos familiares” que acompañaron a Morena en coalición.
A pregunta expresa, advierte que no conoce el manejo interno del PVEM. Añade:
“No tiene estructura ni militantes, sólo un dueño único y una gran capacidad mediática que convoca a mucha gente joven y de buena fe, pero ignorante de la política nacional y los temas ambientales. Es obra de Manuel Camacho Solís junto con el padre del actual propietario… una verdadera empresa que maximiza astutamente su poder y utilidades, explotando el sistema electoral.”
En el sexenio de Carlos Salinas de Gortari el PVEM nació bajo la guía de Jorge González Torres, un empresario conservador, hermano de Víctor González Torres, propietario de Farmacias Similares. Diversas publicaciones periodísticas ubicaron a Manuel Camacho Solís y a su operador, Marcelo Ebrard, como artífices del registro con la venia presidencial.
De origen, el PVEM tuvo una relación importante con el hoy canciller Marcelo Ebrard, quien incluso fue diputado federal por esa fuerza política entre 1997 y 2000.
Distintos grupos morenistas recordaron esa relación en marzo pasado, luego de que el día 20 Mario Delgado, excolaborador de Ebrard y actual dirigente de Morena, rompió un acuerdo que perjudicó al PT.
Según miembros del Comité Nacional de Morena consultados, la coalición Juntos Hacemos Historia, del acuerdo por 151 distritos dejando una cláusula de ampliación, el PT tendría 44 candidaturas, el PVEM 40 y Morena 67. La cláusula tenía el propósito de alcanzar hasta 298 distritos en coalición, pero a mediados de marzo quedaron sólo en 183.
La ampliación incluyó 10 distritos más para el PVEM, que quedó en 50 candidaturas; dejó al PT con 45 y Morena se arrogó 88. Esas decisiones, que se tomaron días antes de que venciera el plazo de registro, metió al PT en la complicación de encontrar 117 candidatos en una semana.
Las decisiones incurrían en absurdos como el de San Luis Potosí: con mediación de Mario Delgado, se le asignaron cinco distritos federales de coalición al PVEM, que hacían campaña con los tres logos de partido, mientras que el candidato a gobernador y a cargos locales no llevaban el logo de Morena, aunque todos coincidían en actos de proselitismo. La candidata de Morena se fue quedando sola.
Los morenistas inconformes tenían la convicción de que esa ampliación era para colocar en distritos competitivos, a través del PVEM, a compromisos del grupo político de Mario Delgado, algunos de ellos expriistas o expanistas (Proceso 2318).
Pero sin duda fue en plurinominales donde el grupo político de Marcelo Ebrard se dejó sentir, principalmente por uno de sus más cercanos colaboradores, el empresario y brazo derecho de Ebrard, Javier López Casarín, quien fungió en comisiones extralegales durante la primera mitad del sexenio (Proceso 2254).
Procede del mismo grupo la exclavadista olímpica María José Alcalá, quien forma parte del Consejo Técnico de Diplomacia y Cooperación Deportiva, un órgano dependiente de la cancillería.
En tanto, otras alianzas como la del exmorenista Luis Arturo González Cruz, exalcalde de Tijuana, quien estrechó su relación con Ebrard cuando éste fue responsable de la primera circunscripción en 2018 para la campaña de López Obrador. O el poblano Juan Carlos Natale, una de las figuras clave en el acuerdo con Mario Delgado.
El PVEM contará esta vez con unos 11 diputados plurinominales, cuatro de ellos relacionados con el grupo político de Ebrard. La puja está en designar a un emisario de Jorge Emilio González, como Carlos Puente (exejecutivo de Tv Azteca) y López Casarín, el más directo vínculo con la autonombrada Cuarta Transformación.








