San Luis Potosí, “moneda de cambio” del Verde

El electorado potosino castigó a la cúpula de Morena –que desde el centro quiso mangonear la elección– y votó por Ricardo Gallardo Cardona, candidato de negro historial que se impuso con la ayuda del PVEM, el PT y un partido local. Ahora, como parte de negociaciones cupulares tomadas desde la Ciudad de México, el Partido Verde parece utilizar a la entidad como “moneda de cambio”: en canje de afianzar la gubernatura para Gallardo, apoyaría a Morena para que logre la mayoría absoluta en San Lázaro.

SAN LUIS POTOSÍ. SLP.– La conformación política que se prevé para el estado será un vivo retrato de los acomodos, pactos, negociaciones y decisiones cupulares que los partidos involucrados tomaron desde el centro del país, aun cuando Ricardo Gallardo Cardona, quien se perfila como el futuro gobernador, es acusado de delincuencia organizada.

Son dos los indiscutibles ganadores que sacaron la mayor ventaja de la urgencia presidencial por contar con una mayoría en la Cámara de Diputados federal: el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el gallardismo, encarnado precisamente por Gallardo Cardona.

Leonel Serrato Sánchez, exdelegado regional de Bienestar y precandidato de Morena a gobernador que terminó por abanderar a la coalición PVEM-PT por la alcaldía de la capital del estado, explica:

Ricardo Gallardo Cardona “es nuestro aliado electoral. Tiene como objeto la búsqueda del poder político, trae sus canicas y nosotros traemos las nuestras. Y, sin mezclarlas –porque unas son guindas y unas son verdes– las echamos a la bolsa. Eso es lo que hicimos, no hicimos un pacto de que ‘me voy a casar con él’”.

En este pacto, admite abiertamente, se involucró y participó la estructura del gobierno federal en el estado, con el delegado del Bienestar, Gabino Morales al frente, tras consultarlo y obtener la anuencia de “sus superiores”, en este caso, del secretario del Bienestar, el tabasqueño Javier May Rodríguez.

Y añade: Queda aquí para muchos la sensación de que San Luis Potosí fue “moneda de cambio” por parte del Partido Verde –apoyar a que Morena lograra la mayoría en la Cámara federal de Diputados a cambio de afianzar la gubernatura para Gallardo– frente al intrincado escenario de Morena, su dirigente Mario Delgado y el senador Ricardo Monreal, quien también se unió en acuerdos, e incluso el gobernador Juan Manuel Carreras, del PRI, quien hizo todo para llegar a la elección de su relevo cobijado por el presidente Andrés Manuel López Obrador; no lo consiguió.

A Carreras se le adjudica ahora contribuir a las rupturas en el morenismo, con la candidatura de su excolaboradora en los Servicios de Salud del estado, Mónica Rangel. También se le atribuye el debilitamiento del priismo, que llegó disminuido a la coalición “Sí por San Luis” –PAN, PRD y Partido Conciencia Popular–, que postuló al panista Octavio Pedroza Gaitán como candidato, quien obtuvo seis puntos porcentuales menos que Gallardo, según el cómputo del Consejo Electoral.

Esa coyuntura le sirvió al gallardismo, construido por Ricardo Gallardo Juárez para impulsar sus candidaturas y triunfos como presidente municipal de Soledad de Graciano Sánchez y de la capital del estado, y reencauzado por su hijo Ricardo El Pollo Gallardo Cardona, quien lo transformó de movimiento eminentemente clientelar en proyecto político y encontró en el PVEM un impulso que lo llevó a la gubernatura.

Despliegues y reconocimientos

El dirigente estatal del Verde, Francisco Elizondo, admite que durante la precampaña, la campaña y en la jornada electoral fue la estructura del gallardismo la que se desplegó para defender los votos de la alianza PVEM-PT, particularmente los de Gallardo Cardona.

Según sus cuentas, el partido tuvo “el mayor crecimiento en su historia” porque pasó de 24 mil militantes a más de 350 mil en este año, por lo que Elizondo le adjudica el mérito a Gallardo, quien llegó con esos miles de seguidores y los integró a las filas del partido.

Ahora es en San Luis donde el PVEM tiene el mayor número de militantes de todo el país: “Fue el único partido que a nivel nacional subió su número de militantes, mientras los otros se redujeron, y a nivel estatal, ni se diga. Pero hay que reconocerlo, realmente el trabajo grande y el esfuerzo grande viene de la estructura montada por Ricardo Gallardo”, sostiene.

La trayectoria de Gallardo Cardona está marcada por su aprehensión en 2015 debido a acusaciones formales por delincuencia organizada y enriquecimiento ilícito por la entonces Procuraduría General de la República, un proceso por el que estuvo preso durante casi un año en el Cereso federal en Ocampo y del que salió tras obtener un amparo.

A ello se suma el crecimiento exponencial de su patrimonio personal y familiar en los pocos años que ha ocupado cargos públicos; ha sido alcalde de Soledad de Graciano y diputado federal, de lo que ha dado cuenta Proceso.

Si a Gallardo Cardona le faltaba un ingrediente para catapultar su candidatura, ése se lo dio un grupo que desde Morena consumó otro pacto político, conocido y aprobado al más alto nivel: el del lopezobradorismo y el gallardismo.

A la luz del proceso electoral del domingo 6, los números de la elección de gobernador reflejan el poderío del gallardismo en una parte importante de la Zona Metropolitana, entre la capital del estado y el municipio conurbado de Soledad de Graciano Sánchez, bastión donde Gallardo Cardona estaba consiguiendo los votos que ampliaban su ventaja sobre el panista Octavio Pedroza, de acuerdo con el cómputo efectuado a partir del miércoles 9.

A medida que transcurría el cómputo en los consejos municipales y distritales, desde la coalición formada por PRI-PAN-PRD-PCP surgían las acusaciones de anomalías e inconsistencias en las actas entre los números y la anotación con letra de los votos, actas ilegibles y sumas erróneas.

Para las 16:00 horas del jueves 10, el cómputo distrital de la elección de gobernador arrojaba una ventaja de 10 mil 604 votos para el panista Octavio Pedroza, con la suma de siete de los 15 distritos. Pasadas las 20:00 horas, la voltereta fue brutal.

Para la mañana del viernes 11, así quedaban los números de 14 de las 15 actas distritales (con la del distrito 04 de la capital aún pendiente): 417 mil 628 votos para Gallardo Cardona y 372 mil 874 para el panista Pedroza, una diferencia de poco más de 44 mil 700 votos.

Falta que el INE se pronuncie sobre sus gastos de campaña. Los informes de Gallardo Cardona, según la página de rendición de cuentas del instituto, refieren que gastó 18 millones 740 mil pesos (entre recursos públicos y privados), cuando lo autorizado por el INE fue de 15 millones 770 mil pesos. Fue, por mucho, el candidato que más recursos destinó a movilizaciones y propaganda.

López Obrador “nos decepcionó”

El reconocido activista, analista y articulista potosino Eduardo Martínez Benavente muestra su decepción tras el desenlace electoral: “El presidente (López Obrador) tenía un compromiso con los potosinos de combatir la corrupción, sobre todo de personas que él mismo había señalado en un evento público”, comenta.

Alude al capítulo en el cual López Obrador, candidato presidencial en 2018, rechazó dar el apoyo de Morena a los Gallardo, padre e hijo. En una reunión con empresarios incluso se refirió a ambos como “mafiosillos”, y se comprometió a combatir la corrupción “dejando de lado toda hipocresía” para “poner orden” en la entidad.

“Nos decepciona enormemente, aunque él tiene sus prioridades; y sus prioridades son que todas sus iniciativas salgan sin mayores contratiempos”, comenta Martínez Benavente.

–¿San Luis se utilizó como moneda de cambio?

–Sí. Se utilizó por parte de la dirigencia nacional del Verde. Y ante su rotunda conclusión de que “la prioridad de Morena, del gobierno federal, es el control del Congreso, nos queda claro: San Luis Potosí sirvió de moneda de cambio. Tuvimos un costo muy alto y no sabemos exactamente cómo vamos a reaccionar”.

En su oficina de campaña, todavía entre hojas de Excel con números de casillas y resultados, Leonel Serrato aquilata el proceso y lo que de él resultó, así como lo que podría pasar si, como ya amenazó sutilmente el senador del PVEM Manuel Velasco, este partido “pone a revisión” su coalición con Morena y su relación en la Cámara de Diputados federal. “Creo que los diputados federales electos estarán con el presidente”.

Desde su perspectiva, todo empeoró para el PRI y el PAN porque el gobernador Carreras “quiso agradar al presidente; lo pude percibir de cerca porque fui delegado regional”.

En su afán de ir en alianza con Morena por la próxima gubernatura, Carreras llevó a cabo un proceso de desmantelamiento del PRI. “La idea de Carreras de la alianza del PRI con Morena yo se la escuché. Naturalmente, eso era imposible, pero él lo planteó y lo llevó al más alto nivel. Yo me atrevería a decir que incluso se lo debió haber comentado al presidente y el presidente le debió haber dicho que no se metiera en esas cosas, y por eso tomaron las rutas que tomaron”.

Delegado regional del Bienestar, autoidentificado como lopezobradorista, Leonel Serrato fue uno de los cuatro precandidatos formalmente inscritos a finales del año pasado en el proceso interno de Morena, del que se designaría al candidato a gobernador.

Pero lo que siguió después –que, además de la intromisión del gobernador en Morena, atribuye al desaseo en las decisiones de Mario Delgado– lo llevaron a pactar con Gallardo Cardona. Y no lo hizo solo.

Con el delegado Gabino Morales al frente, este grupo lopezobradorista –así lo insiste en referir Serrato Sánchez– sale de Morena con toda la estructura de trabajo político.

“Yo he ejemplificado diciendo que como nos trató Mario Delgado es porque somos chiquitos, un 2% del padrón nacional junto al 8% de Guerrero”, critica Serrato.

“Entonces, cuando llegamos al escenario de una elección interna en Morena, contra todo pronóstico Mario la boicotea… Con lo que no contaba este establishment (incluyendo al PAN y al PRI) –explica– era que nuestro equipo de trabajo no iba a permitir eso. Y entonces decidimos optar por El Pollo como una opción, porque vimos los números, vimos el trabajo.”

Serrato hizo a un lado sus propias críticas hacia Gallardo proferidas unas pocas semanas atrás y se convirtió en candidato por la coalición PVEM-PT para la alcaldía de la capital, en reñida competencia con Enrique Galindo Ceballos, de la coalición PAN-PRI-PRD-PCP.

Galindo Ceballos, excomisario nacional de la Policía Federal, también lleva el peso de su controversial intervención en la represión a padres y maestros en Nochixtlán, Oaxaca, en junio de 2016.

Serrato asegura que sigue siendo militante de Morena, lo mismo que varios de los candidatos llevados por esta coalición a partir de este pacto, y aclara que el delegado del Bienestar Gabino Morales “formalmente no está” en este acuerdo estructurado con el PVEM y Gallardo Cardona, pero “es el dirigente material del morenismo, del lopezobradorismo” en San Luis.

“Yo creo –asume– que sí fue una clara identidad de que este grupo importante al interior de Morena se iba con el Verde y desarticula a Morena. Ahí están los números, son muy realistas de lo que pasó.”

Tras el festín de lo que ya parece una victoria, para el próximo gobernador se presenta un escenario muy difícil en el arranque del sexenio 2021-2027. En ello coinciden en las entrevistas por separado Martínez Benavente y Serrato: “Será un gobernador pobre”.

El primero dice que si se confirma el triunfo de Gallardo, le será muy difícil conciliar con la clase empresarial que lo rechazó y con la que, al menos en la agenda pública de su campaña, rechazó reunirse en algunas ocasiones. Tendrá que hacer “un esfuerzo supremo por demostrar que no viene a enriquecerse o a vengarse de sus enemigos, que tiene muchos”.

Pero más complicado le será cumplir con los apoyos económicos, subsidios y obras que ofreció en campaña, “porque encontrará unas finanzas quebradas”.

Con esa misma expectativa, Serrato asume que Gallardo va a necesitar mucha ayuda del gobierno federal. “Obviamente, creo que vamos a mantener la alianza política para que el gobierno del estado pueda funcionar desde el día uno”.