Sombrío ambiente de negocios en México

Las reformas instrumentadas por el gobierno de López Obrador en el sector energético han frenado las inversiones extranjeras directas –en 2020 se desplomaron 11.7% por la pandemia y por el incierto ambiente de negocios en el país–. La incertidumbre es generalizada y, según Citibanamex, la segunda parte del sexenio podría ocurrir en un contexto de mayor deterioro económico para la población y mayores presiones fiscales.

Aun cuando en la primera reunión de la Comisión de Libre Comercio del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) –celebrada los pasados 17 y 18 de mayo– la titular de la Secretaría de Economía (SE), Tatiana Clouthier Carrillo, negó que sus contrapartes le hicieran cuestionamientos sobre el clima de inversión en el país, en los meses recientes se ha registrado una caída en la llegada de nueva inversión foránea y en la venta de bonos gubernamentales por parte de extranjeros.

La lupa de los inversionistas está puesta en las elecciones intermedias, que definirán las reformas económicas del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Según el documento Examen sobre la situación económica de México, elaborado por la Dirección de Estudios Económicos de Citibanamex, si la coalición de Morena mantiene el amplio control que hoy tiene en la Cámara de Diputados, es muy probable que el presidente haga un uso “más audaz” de sus capacidades legislativas para insistir en su intento de los siguientes propósitos:

Reactivar el consumo interno a partir de transferencias gubernamentales y programas sociales; priorizar su visión nacionalista del sector energético, y modificar los términos de la participación del capital privado en la economía con un enfoque hacia mayor solidaridad social.

“Esto, por supuesto, debilitaría las finanzas públicas y los fundamentales (niveles) macro, y es en parte la razón por la cual los partidos de oposición decidieron unirse en un intento de contener el daño”, señala el reporte correspondiente al primer trimestre de 2021.

En el análisis, Citibanamex prevé que las condiciones de la demanda interna y del mercado laboral continuarían siendo débiles.

“Parte de este comportamiento relativamente desfavorable del consumo y la inversión se asocia al deterioro del ambiente para los negocios relacionado con la incertidumbre que han generado diversas decisiones del gobierno federal. Dentro de las políticas recientes que han afectado el clima para la inversión destacamos las propuestas de reformas a la legislación del sector energético.”

Pero el daño ya está hecho. Al menos así lo ve Bank of America, que en un reporte para inversionistas señala que la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica “equivale a una expropiación indirecta de activos y será combatido por empresas en tribunales nacionales e internacionales, pero el daño ya está hecho”.

Claus von Wobeser, presidente de la International Chamber of Commerce México, revela el impacto del “cambio de reglas por parte del gobierno, y especialmente lo hemos visto en el sector energético, donde se han perdido 35 mil millones de dólares y cerca de 200 mil empleos formales. Básicamente son inversiones que han ido a Texas, Arizona o Nuevo México, en Estados Unidos. Realmente sí ha habido una afectación importante”.

El también presidente de la Asociación Latinoamericana de Arbitraje agrega en entrevista con Proceso: “Las empresas están viendo muy de cerca qué es lo que está pasando y en función de las decisiones que el gobierno vaya tomando, van a ir reaccionando, y claramente algunas van a perder, eso es un hecho. Sí sabemos de inversiones que se han cancelado completamente y de otras que hoy están suspendidas porque están a la expectativa de lo que va a pasar”.

Los frenos

Un análisis elaborado por la Organización Nacional de Expendedores de Petróleo (Onexpo) advierte que con la aprobación de la nueva Ley de Hidrocarburos podría perderse hasta 25% de la Inversión Extranjera Directa (IED) ejercida en los últimos 20 años.

Eso no es todo, la eliminación de la regulación asimétrica a Pemex que plantea la reforma a la Ley de Hidrocarburos le costaría a México 20 mil millones de pesos anuales en inversiones, sostiene el presidente de Onexpo, Roberto Díaz de León.

No es una buena noticia considerando que de los 29 mil 79 millones de dólares que México captó por concepto de IED, sólo 22% fueron nuevas inversiones; 22.6% de los flujos de dinero fueron cuentas entre compañías; mientras que 55.4% fue reinversión de utilidades, según datos de la SE. 

En 2020, la IED se desplomó 11.7% anual por la pandemia y también por el incierto ambiente de negocios en el país.

Para este año, los analistas esperan que los flujos por IED alcancen los 26 mil 992 millones de dólares, según la Encuesta sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado, aplicada por el Banco de México a 38 grupos de análisis y consultoría económica del sector privado nacional y extranjero.

Esto significaría que la IED –que según la misma SE permite aumentar la generación de empleo, incrementar el desarrollo y la captación de divisas, estimular la competencia, incentivar la transferencia de nuevas tecnologías e impulsar las exportaciones– tendría una caída de más de 7% en 2021, ya sin confinamiento y con gran avance en la campaña de vacunación, pero sin la confianza de los inversionistas.

De hecho, por segundo año consecutivo, México fue excluido del índice de los 25 países más atractivos como destino para IED en su edición 2021, elaborado por la consultora AT Kearney, en el que se evalúa a las 25 naciones que más atraen y retienen capitales foráneos.

Según la firma, los aspectos que restaron atractivo a México fueron un freno a la reforma energética, la reforma sobre materia de subcontratación, la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, así como la decisión del gobierno de promover inversiones “de bajo impacto económico y social en el entorno actual”, como la refinería de Dos Bocas, el aeropuerto de Santa Lucía y el Tren Maya.

Cumplir los compromisos

Otro punto en contra que tiene México es que 53.6% o más de la mitad de los flujos de IED provienen principalmente de sus socios del T-MEC: 39.1% de Estados Unidos y 14.5% de Canadá; seguidos por España, 13.7%; Japón, 4.2%; y Alemania, 3.5%, en tanto que otros países aportaron el 25% restante.

Si México no quiere ver mermada la inversión con sus principales socios comerciales, al gobierno de López Obrador no le quedará otra que atender la petición que hizo la representante comercial de Estados Unidos, Katherine Tai, en la primera reunión de la Comisión de Libre Comercio del T-MEC: respetar la inversión estadunidense en el sector energético.

O ver por la preocupación por el clima de inversión en México, sobre todo en las industrias de minería y energía que manifestó Mary Ng, ministra de la Pequeña Empresa, Promoción de Exportaciones y Comercio Internacional de Canadá.

Von Wobeser señala a este semanario que el presidente de la Cámara Internacional de Comercio-México, quien participa a menudo como experto arbitral y en juicios relacionados con la ley mexicana ante los tribunales de Estados Unidos e Inglaterra, señala: “Y aquí el gran riesgo es que, además de que la inversión no esté fluyendo, incumplir con estos acuerdos comerciales va a generar disputas a nivel de Estado-Estado, porque estos tratados prevén controversias a nivel de gobierno. Y también cuentan con un mecanismo de solución de controversias para los particulares.

“Digamos que si estos temas no se resuelven en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, tanto en el caso de la industria eléctrica como en el de hidrocarburos, México va a tener que pagar muy caro.”

Va más allá el socio fundador del despacho Von Wobeser y Sierra: “El actual gobierno firmó el T-MEC. Digamos que gran parte de la negociación se llevó a cabo durante el gobierno pasado, pero en este gobierno se firmó. Entonces, un Estado, un país, tiene que cumplir los compromisos que hicieron gobiernos anteriores… México tiene soberanía sobre sobre sus recursos naturales, pero todo está perfectamente claro en la Constitución, qué le corresponde al Estado, qué está concesionado a particulares, qué se les ha autorizado a inversionistas extranjeros, y dentro de ese marco jurídico se tiene que respetar.”

Aparte de inversiones extranjeras “paradas” o “expectantes”, en el sector financiero también hay un aire de aversión al riesgo hacia México, a pesar de que la economía mexicana cuenta con un marco macroeconómico estable y con notas soberanas recién ratificadas por Moody’s Investors Service y Fitch Ratings.

Abril fue el quinto mes consecutivo en registrar salidas en los flujos de capitales extranjeros invertidos en valores gubernamentales mexicanos, con mil 472 millones de pesos. Con ello, el valor total de activos de deuda mexicana en manos de extranjeros se mantuvo alrededor de los 1.78 billones de pesos, su nivel más bajo desde octubre de 2020, de acuerdo con datos del Banco de México.

La caída

El saldo neto de esos flujos en lo que va de 2021 es negativo por un total de 108 mil 23 millones de pesos y la tenencia de extranjeros se encuentra 5.71% por debajo de los niveles vistos al cierre de 2020.

Sólo los Udibonos registran flujos positivos para el año, con la tenencia de 6 mil 114 millones; pero el resto de instrumentos registra salidas, como en el caso de los cetes, con 11 mil 391 millones; bondes D, con retiros de 6 mil 801 millones, y los bonos, con una salida de 95 mil 945 millones de pesos.

De acuerdo con el análisis financiero de Intercam Banco, desde el máximo histórico de tenencias registrado en marzo de 2019, la caída de valores gubernamentales en manos de extranjeros ha sido de 19.87%, equivalente a una salida de 444 mil 61 millones de pesos.

“El nivel de tenencias de deuda en manos de extranjeros continuó acercándose a los niveles más bajos alcanzados en 2020, cuando la pandemia redujo sustancialmente la demanda por deuda de emergentes. Es decir, la recuperación vista a finales del año pasado se ha revertido casi por completo.

“Los flujos mantienen una tendencia negativa que no refleja apetito por títulos de deuda mexicana entre inversionistas extranjeros; ellos se han visto atraídos a mercados emergentes, por la baja volatilidad de sus monedas en el entorno actual y por tasas de interés reales altas comparadas con mercados avanzados”, según el análisis.

“En el tema de política pública, si bien es sumamente importante, hay que tomar en cuenta varias cosas. Uno, México sigue manteniendo un grado de inversión. Dos, sigue pagando una de las tasas más atractivas del mercado a nivel internacional. Tres, sigue manteniendo una férrea disciplina fiscal. Y eso lo deja mejor parado que cualquier otra economía del mundo”, señala Alejandra Marcos Iza, directora de Análisis y Estrategia de Intercam Banco a Proceso. Agrega que la preocupacion que causan las reformas se compensa con los factores antes mencionados.

Abunda que los capitales son eficientes, “ellos van y ponen sus activos en el instrumento que mejor rendimiento requiere. Claro, no pasa lo mismo con la inversión local y extranjera, privada y pública, esa es por muchos años. Pero las inversiones de portafolio son muy líquidas y más eficientes en la utilización y colocación de los activos”.

Con la confianza de los inversionistas mermada por las reformas en sectores estratégicos y con las elecciones intermedias en puerta el panorama no es alentador, ya que, según Citibanamex, la segunda parte del sexenio “ocurrirá en un contexto de mayor deterioro económico para la población, mayores presiones fiscales y en general mucha mayor debilidad en los fundamentales macro”.

En ese contexto, Von Wobeser concluye que el hecho de posponer las inversiones es muy negativo, porque los empleos se necesitan hoy por los efectos de la pandemia. “Creo que ahí es muy importante que el gobierno trate de mandar mensajes positivos, porque necesita generar las condiciones para la inversión”.