imágenes: Jessica Espinosa Sánchez
Son mil 500 migrantes aglomerados con sus escasas pertenencias en el campamento de Chaparral, en Tijuana, una de las fronteras más transitadas del mundo.
Sin embargo, estos hombres, mujeres y niños (familias completas también hay) son ignorados por las autoridades mexicanas y estadunidenses. Tampoco son vistos por los candidatos a la gubernatura de Baja California; el tema migratorio no figura de manera central en sus agendas políticas.
Mientras “esperan” en México una respuesta del gobierno de Estados Unidos a su solicitud de asilo, el crimen organizado y la pandemia desatada por el covid-19 acechan a este grupo migratorio.








