Atraído por el Valle de Guadalupe, en Baja California, un grupo de empresarios y políticos se ha apoderado de grandes extensiones de tierra y agua para erigir hoteles, restaurantes y empresas vitivinícolas, en detrimento del patrimonio de los ejidatarios de la zona. Uno de esos casos de abuso es el complejo El Cielo, de Antonio Miguel Ortega Joaquín –sobrino en segundo grado del político priista Pedro Joaquín Coldwell–, quien construyó más de lo que la alcaldía de Ensenada le había autorizado. “Usaron algún esquema para encuadrarse”, señalan desde el ayuntamiento.
ENSENADA, BC.- “Yo quisiera tener un hotelito-boutique”, fue lo que pensó Gustavo Ortega Joaquín cuando paseó por los viñedos de Francia y vio la existencia de restaurantes y hoteles en la zona.
A 10 años, lo que empezó como un proyecto es hoy todo un emporio enclavado en pleno corazón del Valle de Guadalupe, en Ensenada, la zona vitivinícola más importante de México.
El “hotelito-boutique” está compuesto por 30 casas de tres recamaras, baño, terraza y cocina cada una; una piscina común, lago artificial, restaurante: Latitud 32, un gigantesco “receptorio” para captación de agua, una capilla para celebraciones de boda, una empresa de autotransporte que traslada al cliente desde cualquier lugar y un extenso viñedo.
En suma, el “hotelito-boutique” se tradujo en la creación de seis empresas que hoy succionan más agua que cualquier otro viñedo en el Valle de Guadalupe.
Sobrino en segundo grado de Pedro Joaquín Coldwell, quien fuera el secretario de Energía el sexenio pasado y antes, gobernador de Quintana Roo, Gustavo Antonio Miguel Ortega Joaquín es un empresario hotelero y exfuncionario quintanarroense.
Durante su paso en la función pública fue secretario de Turismo en el primer año del entonces gobernador Mario Villanueva Madrid, quien fue acusado de lavado y tener vínculos con el crimen organizado.
Su carrera en el ramo hotelero data de 2002, cuando creó una de sus primeras empresas: Turística Rancho Punta Venado, aunque antes, en 1985, impulsó Proveedora Comercial Cozumel.
También fue presidente municipal de Cozumel por el PAN en 2005. Antes, renunció al PRI. De 2009 a 2012 fue diputado federal panista.
Sus carreras política y empresarial siempre han ido de la mano. En 2010 fue cuando, en un paseo por Francia, pensó en crear su “hotelito”, como él mismo le dice en los promocionales de su emporio El Cielo de Valle de Guadalupe.
Veintidós hectáreas del ejido El Porvenir albergan la vid que Ortega Joaquín tiene sembrada en el Valle de Guadalupe, pero su verdadero negocio está en el hospedaje, en las “villas” de estar, en el restaurante y el transporte.
El complejo turístico del político-empresario se ubica en una superficie de “287,704.29 metros adicionales al cultivo de la vid, y 14,330.00 de operación”. Ahí, según la autorización que emitió la Dirección de Catastro y Control Urbano del Municipio de Ensenada, el 14 de diciembre de 2015, podía construir un “hotel de 57 habitaciones de nombre El Cielo”.
Sin embargo, Ortega Joaquín cambió de parecer y, en lugar de construir un hotel como lo autorizaron, edificó 30 villas de dos pisos, con tres recámaras cada una, sin que nadie le dijera nada. Además, el político nunca notificó del cambio del proyecto.
Por esa violación al reglamento del Programa Sectorial de Desarrollo Urbano-Turístico de los Valles Vitivinícolas de la Zona Norte del Municipio de Ensenada, el actual ayuntamiento, encabezado por el morenista Armando Ayala, lo multó con la irrisoria cantidad de “80 mil 338 pesos con 64 centavos”.
Según el reglamento, sólo se pueden construir dos habitaciones por hectárea, y así se condicionó la entrega del permiso para levantar el hotel.
La solicitud de construcción la realizó a nombre de la empresa Hoteles y Viñedos del Valle de Guadalupe, SA de CV, la cual, según el registro público de la propiedad, fue constituida en Cozumel, Quintana Roo, el 2 de diciembre de 2011.
En entrevista, el comisariado ejidal de El Porvenir, Rafael Romo, se quejó de que los vitivinicultores poderosos, como Ortega Joaquín, se han aliado con autoridades federales, como de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) de otros sexenios, para recibir grandes concesiones de agua dejándolos a ellos sin el recurso.
En el caso de El Cielo, que se encuentra a escasos metros de su parcela, dice que debe tener como cinco pozos. “Sé que tiene dos que cubre con un tejado para que nadie los vea”.
De acuerdo con el padrón de usuarios de concesiones de agua de la Conagua, la empresa Hoteles y Viñedos del Valle de Guadalupe, SA de CV, ha recibido cuatro concesiones de agua, una en 1996 para extraer 108 mil 78 metros cúbicos al año; otra en 1997, para 76 mil metros cúbicos; una más en 2000, para 281 mil 150 metros cúbicos por año, y una más en 2005, para obtener 90 mil metros cúbicos.
El padrón no especifica en qué zona se usa el agua, que en total suma 555 mil 228 metros cúbicos por año. Y la empresa solicitó la construcción del hotel bajo el mismo nombre de esa compañía constituida en Quintana Roo.
Cuando el director de Atención Urbana, Ecología y Medio Ambiente del ayuntamiento de Ensenada, Héctor Villalobos, hizo una inspección en la zona, se percató de que no era un hotel, sino villas y que se estaba burlando a la autoridad, de ahí la multa que se ejerció y el político pagó el 19 de noviembre de 2020.
“A mí no me tocó expedir el permiso, pero al llegar hicimos actuaciones para revisar. El Cielo sí tiene sus permisos, usaron algún esquema para encuadrarse. Ellos están en zona agrícola y ahí debe haber dos habitaciones por hectárea y ellos, mediante un esquema que confabularon, manejan como si cada una de estas villitas fuera una habitación.
“En su momento los intervenimos y están en buena disposición, justo tenían otra zona de reserva la cual aún no han metido algún permiso, así que la van a fusionar para que se queme, por así decirlo, la posibilidad de poner más habitaciones. Estamos en pláticas para realizar eso”, detalló el funcionario.
Explicó que si son 20 hectáreas las que se tienen, por ejemplo, el propietario puede apiñar las cuatro habitaciones que le corresponderían en una sola área. Eso lo permite el reglamento. De ahí que ahora el empresario-político busque sumar todas sus hectáreas para saldar así la construcción de sus 30 villas, las cuales tienen cada una tres habitaciones.
En tomas aéreas que Proceso realizó en la zona se puede observar que a un lado de las villas existen cimientos para construir otras más.
El paso de Ortega Joaquín, quien ha ganado premios internacionales por sus vinos, ha sido cuestionado en diversos momentos. En noviembre de 2018 el reportero ensenadense Luis Alonso Pérez reveló que, desde su nacimiento, El Cielo recibió apoyo económico federal.
Así, de 2013 a 2016 logró cuatro recursos federales por 1 millón 738 mil 677 pesos provenientes de las secretarías de Economía y Agricultura.
Y aunque sus villas de El Cielo rompen con todo el paisaje del Valle de Guadalupe, a él no se le cuestiona por parte de varios de los vitivinícolas.
Como abejas a la miel
El Valle de Guadalupe ha llamado la atención de otros reconocidos empresarios… Vecino de El Cielo, el Viñedo Las Nubes, SA de CV, es un caso curioso. Detrás de este complejo, a un par de metros, se encuentra el cerro que los ejidatarios de El Porvenir están rebanando, haciendo un camino y construyendo ya tres casas.
Ese cerro consta de 4 mil 500 hectáreas y es de uso comunal. Ya lo dividieron y por orden de una asamblea se les entregará a cada ejidatario (son 100) 2.5 hectáreas para que hagan lo que mejor consideren: desde tener su título de propiedad o desincorporarlo del ejido para poder venderlo a quien deseen… como a una inmobiliaria.
Quien aparece públicamente como propietario de Las Nubes, Víctor Jesús Segura Ceballos, es uno de los vitivinicultores que están en contra de que el valle termine con su vocación agrícola. Ha sido una de las voces más críticas y, por lo mismo, el comisariado ejidal dijo en entrevista que ya están enfrentados.
Las Nubes figura en el registro público como “Las Nubes Club, BC SA Promotora de Inversión CV”. Sin embargo, cuenta con un consejo de administración y aquí es donde figuran empresarios de nombre reconocido.
Además de Víctor Segura, figuran el empresario Xavier Desiderio Autrey Maza, el mismo que junto con Alonso Ancira, dueño de Altos Hornos de México, defraudó a Pemex al venderle la chatarra Agro Nitrogenados durante el sexenio pasado.
Lo curioso con esta vitivinícola es que, de acuerdo con el padrón de usuarios de concesiones de la Conagua, aparece como dueño de la concesión el señor Julio César Villarreal Guajardo, mismo nombre que el acerero dueño de una de las empresas más importantes, Villacero, y la cual, por cierto, es la que controlará 55% de las acciones de Altos Hornos.
De acuerdo con el padrón de concesiones de agua, a Villarreal Guajardo se le entregó un permiso el 10 de noviembre de 2017 para uso agrícola y dispone de 170 mil metros cúbicos por año.
Otro personaje que aparece como concesionario de agua para Las Nubes es Carlos Labarthe Costas, actual presidente de Gentera, empresa de servicios financieros. El 5 de marzo de 2010 recibió el permiso.
El comisariado dijo que Víctor Segura aparece como propietario, pero en realidad es un grupo poderoso el que está detrás. De acuerdo con el padrón de la Conagua, estas dos concesiones para Las Nubes suman 285 mil metros cúbicos por año.
Este semanario buscó a Víctor Segura en un segundo momento para preguntarle sobre estos datos, pero ya no fue posible contactarlo. Antes dio acceso al viñedo y ahí se pudo observar un receptorio de agua de gran proporción.
El comisariado ejidal dice que esos receptorios no se llenan con agua de lluvia, sino con el agua que obtienen de los pozos, razón por la que, afirma, los ejidatarios se están quedando sin el recurso.
Seducido por el valle
Otro personaje que ha sido atraído por el Valle de Guadalupe es el exdirigente nacional del PRI, exdiputado federal, exsenador y exgobernador del Estado de México César Octavio Camacho Quiroz.
Él tiene el Viñedo Hilo Negro, el cual se creó mediante la empresa Inmobiliaria y Desarrolladora Hilo Negro, en Toluca, el 17 de julio de 2013.
Luego, el 3 de octubre de 2018, creó Gastronomía Hilo Negro. La vitivinícola Hilo Negro también cuenta con una concesión de agua para explotar anualmente 24 mil metros cúbicos; le fue entregada el 25 de mayo de 2015.
Políticos panistas también han sucumbido a la belleza de la zona, se trata del exdiputado federal panista Wenceslao Martínez Santos, quien con su familia tiene la vitivinícola Relieve.
El 4 de junio de 2007 creó Cavalia, para producir vino, y el 18 de agosto de 2009 fundó Relieve. El comisariado ejidal también lo señala como una de las personas que ha construido grandes reservorios de agua que le restan el líquido a los ejidatarios.
Estos son sólo algunos de los personajes que se han visto atraídos por el Valle de Guadalupe y ya tienen su vitivinícola. Forman parte del boom de dichos centros gastronómicos, los cuales durante el sexenio pasado sumaron por lo menos 10, sin contar los ya existentes desde hace décadas.








