En Nuevo León, una de las 15 entidades donde habrá elecciones para gobernador, las campañas se han caracterizado más por exhibir a los contendientes que por las propuestas. Los aspirantes se han dado con todo: se acusan de corrupción, espionaje y hasta vínculos con el crimen organizado. El presidente López Obrador se metió ya en la contienda y azuza la confrontación.
MONTERREY, NL.- Apenas va poco más de un mes de campaña y la entidad está inmersa en una guerra electoral sin precedente, que incluye al presidente Andrés Manuel López Obrador y a los principales contendientes a la gubernatura, quienes se acusan de corrupción, espionaje, vínculos con personajes como el expresidente Carlos Salinas de Gortari y miembros del crimen organizado.
Como en ninguna, el presidente López Obrador se metió en la jornada comicial de Nuevo León. En varias ocasiones ha acusado al candidato de la coalición PRI-PRD, Adrián de la Garza Santos, de recibir apoyo de los dueños del diario El Norte –editado por Grupo Reforma, propiedad de Alejandro Junco de la Vega– y de prometer dinero a través de tarjetas a cambio del voto.
Sin respetar la veda electoral, que le prohíbe referirse a temas de las campañas, por dos días consecutivos –el miércoles 5 y jueves 6–, López Obrador acusó de violar la ley electoral a Adrián de la Garza Santos –quien, según encuestas, va detrás del candidato de Movimiento Ciudadano, Samuel García Sepúlveda– por el uso de esas tarjetas.
El candidato del PRI-PRD respondió que el presidente López Obrador respalda a García Sepúlveda, de Movimiento Ciudadano, quien, dijo, “es su candidato… y le está haciendo la chamba”.
De las 15 entidades donde se votará por gobernador, es en la campaña de Nuevo León donde más se ha gastado, de acuerdo con la información del Instituto Nacional Electoral. Hasta abril pasado se habían invertido aquí 50 millones de pesos de los casi 100 millones en publicidad, que incluye encuestas y promocionales en medios y las redes sociales, donde se ha desatado la guerra sucia.
Para Ángel Quintanilla Ibarra, un especialista en asesoría política que ha impartido cursos de doctorado en solución de crisis en las universidades de Barcelona y del País Vasco, esta campaña, salpicada de descalificaciones, está resultando contraproducente, pues todos los aspirantes a la gubernatura han salido afectados.
Director general de Althius Consultores, Quintanilla ha participado como consultor en más de una decena de campañas políticas. Y advierte que los contenidos creados en los cuartos de guerra sucia evidencian falta de respeto al electorado. Hasta ahora los candidatos no han presentado planes dirigidos a los votantes sino sólo insultos entre ellos.
“La sorpresa es que los ataques antes eran cerca del día de la elección, en la lógica de que la mala imagen quede registrada en la mente del votante para cuando esté en la casilla. Ahora los lanzaron desde el inicio. Y lo que se ve es que la guerra sucia se va a desinflar pronto”, sostiene.
En contraste, la Cámara de la Industria de la Transformación (Caintra) sostiene que los candidatos a gobernador han presentado buenas propuestas para mejorar las condiciones sociales, económicas y políticas en la entidad, aunque, comentan al reportero representantes de ese organismo, no han explicado cómo instrumentarlas.
La elección de Nuevo León cobra relevancia en el ámbito nacional por ser considerado el centro de la industria en México, con el primer lugar en el PIB (fuera del Valle de México); así como por su liderazgo en manufacturera y reducción de la pobreza.
Con 1 millón 800 mil empleos formales, la entidad ocupa el cuarto lugar en ese rubro. “Nuevo León requiere de un gobernador o gobernadora que trabaje con responsabilidad, en el gasto y en las acciones de gobierno”, dice la Caintra.
De acuerdo con la medición del Instituto Nacional de Estadística y Geografía publicada en diciembre pasado, la entidad norteña es la primera en actividades secundarias como minería, manufactura, construcción y generación, transmisión y distribución de energía eléctrica y suministro de gas por ductos al consumidor final, con una aportación nacional de 9.8%.
Campañas sin propuestas
Las campañas para suceder a Jaime Rodríguez, El Bronco, en la gubernatura se han transformado en un intercambio de acusaciones y señalamientos de desprestigio entre los contendientes.
Los candidatos punteros: Adrián de la Garza Santos, del PRI; Clara Luz Flores Carrales, de Morena, y Samuel García Sepúlveda, de Movimiento Ciudadano, se han concentrado más en pedir al electorado su voto, que en ofrecer propuestas concretas.
Iniciadas las campañas el 5 de marzo, cuando Nuevo León apenas comenzaba a recuperarse después de un año de encierro provocado por el covid-19, el 23 de ese mes se inició el intercambio de fuego.
En un promocional televisivo Flores Carrales, de la coalición Juntos Haremos Historia por Nuevo León –Morena, PT, Verde, Nueva Alianza NL– acusó directamente al priista De la Garza de encubrir a su correligionario Rodrigo Medina de la Cruz –gobernador entre 2009 y 2015–, quien, según denuncia de ejidatarios, adquirió 2 mil 430 hectáreas de terrenos en el municipio de Mina mediante triangulaciones.
Flores Carrales involucró también al candidato del PRI a la alcaldía regia, Francisco Cienfuegos, exalcalde de Guadalupe y exdiputado local.
De la Garza, candidato de la coalición Va Fuerte por Nuevo León, respondió al día siguiente con un video en el que exhibe la entrevista de Flores Carrales con Keith Raniere, fundador y líder de la secta NXIVM, actualmente en prisión por abuso sexual. El mismo 24 de marzo por la tarde, la aludida se excusó en otro video: “Fuimos sorprendidos por las mentiras y engaños con que operó dicha organización”.
El 16 de abril De la Garza asestó otro golpe mediático contra Samuel García, su contrincante de Movimiento Ciudadano. El priista mostró un video de 1996 en el que se observa a Samuel, de sólo nueve años, en una fiesta en la que aparece Gilberto García Mena, El June, del Cártel del Golfo, preso desde hace 20 años.
En ese convivio están el padre del candidato, Samuel García Mascorro –primo hermano del capo–. De la Garza acusó a Samuel padre de presuntos tratos con la organización criminal, y de seguir vinculado con el narco, pues, según el priista, un trabajador del despacho que tienen padre e hijo, Firma Jurídica y Fiscal, SC, ha hecho depósitos a una cuñada del June.
En entrevista con Proceso, De la Garza Santos niega estar utilizando sus contactos en la Fiscalía General de Nuevo León ni a los amigos que dejó ahí durante sus 20 años de trayectoria en la procuración de justicia de la entidad para obtener ese tipo de información.
Recientemente trascendió una investigación de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) por el delito de lavado de dinero contra el exgobernador Medina de la Cruz, quien fue jefe de De la Garza. El candidato priista sostiene que, cuando estaba bajo las órdenes de Medina en la procuraduría (hoy fiscalía), no vio nada y ninguna autoridad federal lo requirió en su momento:
“Cuando era procurador de Nuevo León nunca tuve comunicación de la UIF para que ampliara alguna investigación. Además, yo no era la autoridad facultada para hacer estas investigaciones.”
E insiste: si el exmandatario tiene cuentas pendientes con la ley debe encararlas y si se le finca responsabilidad, tiene que ser castigado.
Después de la publicación que lo relacionaba con El June, Samuel García escribió en su cuenta de Facebook que la información se la había pasado a De la Garza el actual director de la Agencia Estatal de Investigaciones, Esteban Cantú, jefe de la Unidad Antisecuestros cuando Adrián estuvo al frente de la procuraduría, y del entonces encargado de la Unidad de Inteligencia y Análisis, Paul Cortez.
Clara Luz Flores afirma a Proceso que los señalamientos sobre el penal de Mina y los terrenos adquiridos por Medina de la Cruz y Cienfuegos, no fueron una acusación contra De la Garza, sino señalamientos que ellos deben responder. Considera que la guerra sucia debe ser desterrada porque no abona nada en estas campañas.
“Hay acusaciones muy graves e incluso constitutivas de delito, que Nuevo León merece que se aclaren. Yo no hice ninguna acusación, yo le pregunté a Adrián qué había pasado con la investigación (de los terrenos) cuando él era el procurador. No lo acusé de nada”, dice.
El 19 de abril pasado El Norte publicó un sondeo de opinión en el que Samuel amaneció, sorpresivamente, en primer sitio, con 32% de las preferencias, cuando el 5 de marzo, al inicio de la campaña, estaba en quinto lugar, con 8% de las preferencias, por debajo incluso de los indecisos. En cambio, Clara Luz, quien inició la campaña como puntera, con 33%, cayó al tercer sitio, con 16%. Adrián se mantuvo estable en el segundo sitio: inició con 30% y bajó a 27%, cuando el emecista lo rebasó. El panista Fernando Larrazábal Bretón se ha mantenido consistentemente entre tercero y cuarto sitio. La encuesta que el mismo medio difundió el miércoles 5 mantenía las tendencias: Samuel, 36%; Adrián, 25%, y Clara Luz, 15%.
Según los resultados, la más afectada es la candidata de Morena. El 25 de abril, cerca de la media noche, ella publicó un video en el que se disculpaba por mentir sobre su relación con la secta NXIVM: “Cometí un error, al haber dicho que no lo conocía (a Ranieri), y pido perdón”, dijo; señaló que acudió a él porque necesitaba ayuda profesional tras haber sufrido atentados y agresiones cuando era alcalde de Escobedo.
El panista Larrazábal Bretón parece que sólo mira pasar los golpes que se tiran sus contrincantes. No quiso dar entrevista a este medio, pero en conferencia de prensa dijo que la gente está cansada de guerra sucia y que no caerá en ella.
Los silencios del candidato emecista
Samuel García tampoco ha dado entrevistas recientemente. Trata de evitar cuestionamientos sobre las acusaciones a su padre. En la televisión se transmiten promocionales en los que el candidato emecista ataca a Clara Luz y su marido, el priista Abel Guerra, así como a De la Garza y el exgobernador Medina. Todos son la vieja política, dice García.
El 21 de abril presentó su plan de Gobierno en Cintermex. En la conferencia de prensa posterior se enfadó cuando le pidieron aclarar las ligas de su despacho con El June. Optó por retirarse. Cuando Proceso solicitó una entrevista tampoco accedió.
Y López Obrador, quien deseaba el apuntalamiento de Morena en Nuevo León, se metió en la pelea. En una reunión virtual entre senadores, efectuada el 20 de abril, a la morenista María Merced González se le escapó decir que el presidente estaba muy interesado en los estados de Jalisco y Nuevo León.
En días recientes comenzaron los ataques a De la Garza. El lunes 3 López Obrador declaró: “Y para precisar, para que no se vayan a quedar con la idea de que El Norte está queriendo imponer al candidato del partido aparentemente más conservador. No. Está queriendo imponer al partido de Salinas (de Gortari). Ese es el candidato. No es el de Movimiento Ciudadano. Ahí se los dejo de tarea”.
El miércoles 5, en su conferencia de prensa López Obrador exhibió el promocional de la tarjeta de apoyo a mujeres, que De la Garza promete entregar si es favorecido con el voto. López Obrador insinuó que el promocional podía implicar un delito: “Ayudemos todos, a ver si es cierto, sobre todo en Nuevo León, y que la fiscalía (electoral) haga su trabajo, pero todos tenemos que estar cuidando que no haya fraude”.
Horas después De la Garza aclaró que la tarjeta es un programa de inversión social, como el que hizo de la Tarjeta Regia en 2018, cuando inició su segundo periodo de alcalde. En esa ocasión las repartió entre 40 mil mujeres de Monterrey, con un apoyo de mil pesos cada bimestre.
Aclaró que el pronunciamiento de López Obrador es una muestra de su respaldo a Samuel García. Por eso, dice, quedará sin efecto la investigación de la UIF contra el emecista; De la Garza considera que su propia denuncia, presentada ante la Fiscalía General de la República contra su contendiente por lavado y ligas criminales, tampoco prosperará.
Cuando se le pidió su opinión sobre la afirmación de López Obrador, de que Salinas de Gortari está metido en la contienda, De la Garza respondió: “Yo nomás veía en fotos a Salinas de Gortari”.








