ArO es un centro educativo y cultural autónomo que crece día a día impulsado por un concepto solidario. Ubicado en la colonia Obrera, su director Eduardo Barajas da a conocer en Proceso el más reciente de sus seis proyectos de residencia: VIRAL. Individuos y colectivos independientes sin recursos podrán crear, producir, diseñar y exhibir sus obras de artes escénicas, con las tecnologías digitales.
Gracias al proyecto VIRAL del centro educativo y cultural Arte Obrera (ArO), dirigido por el promotor Eduardo Lalo Barajas, los creadores y colectivos independientes abandonados a su suerte en estos tiempos pandémicos accederán a las nuevas tecnologías y oportunidades de diseño, producción y exhibición.
Podrán así proyectarse a nivel mundial.
Si bien Lalo Barajas fundó en 1987 el famoso espacio de rock y arte subterráneo LUCC (La Última Carcajada de la Cumbancha) en el entonces DF, su trayectoria en la televisión cultural data de los años setenta (Pronarte, Imevisión, Canal Once del IPN). Por ello, ahora integró un salvavidas humano con el fin de grabar y promocionar a artistas carentes de herramientas, para mostrar sus obras in situ desde las propias instalaciones de ArO. Explica:
“Estamos arrancando este proyecto emergente, pues a partir de la pandemia entre sus víctimas más ubicables está el sector cultural. En todos los países se han interrumpido las actividades remuneradas; artistas y promotores sufren la crisis y no es retórica, somos millones de trabajadores de la cultura padeciendo los estragos de un confinamiento cuyo túnel no parece iluminarse.
“Ante el covid-19, el uso de las plataformas y de la tecnología entró de manera natural como la opción. La cuarta revolución digital que creíamos vendría lentamente con la modernización de equipos y la digitalización de datos, se catapultó por la pandemia. Hay una aceleración impresionante volcada hacia lo digital y, por ejemplo, las amas de casa tuvieron que aprender cómo funcionan las clases a través del internet, e incluso se validaron documentos también a través de internet, cosa que antes estaba prohibido.”
El panorama de los artistas en México se encuentra en desventaja, dice Lalo Barajas, “pues una ancha mayoría carece de capacidad técnica, económica o de espacios físicos para producir, realizar y dar salida a sus productos artísticos a través de las plataformas digitales”.
Los alumnos niños, jóvenes y adultos de ArO son becados de manera parcial o total. Sus tutores deciden qué porcentaje se les otorga.
“Hemos conformado ensambles musicales de mamás y papás y colaborado con diversas instituciones: la UAM Azcapotzalco, Faro de Oriente, La Nana, el Instituto de Geografía de la UNAM, la misma alcaldía Cuauhtémoc… Todo nuestro staff operativo lo conforman vecinos a los que se les capacita en distintas labores de administración, producción y gestión.”
En el edificio de la colonia Obrera, en la alcaldía Cuauhtémoc de la CDMX, tras acuerdo de colaboración de 1997 con la Fundación Josefa Lago Tigel, propietaria del inmueble sede ArO, existen seis proyectos residentes.
“Tenemos gente que viene y utiliza el espacio para ensayar, montar espectáculos nuevos, impartir talleres o clases; pero en esos casos, así como sucede con varios amigos nuestros y artistas escénicos, prácticamente nadie cuenta con los conocimientos ni la asesoría para sacar adelante sus trabajos o para ponerse al día en las tecnología del arte. Eso mata la inspiración.”
Y relata, al punto que anuncia el correo eléctrico para informes del proyecto VIRAL (arteviral.mexico@gmail.com):
“En la primavera yo estaba por sacar un programa televisivo de tendencias artísticas urbanas en la CDMX, vía Canal 22, junto con el productor ejecutivo Froylán López Lavín; pero al efectuar un diagnóstico nos dimos cuenta de la precaria situación, pues casi nadie podía hacer gran cosa por falta de herramientas tecnológicas. Entonces decidimos redirigir el diseño a VIRAL en nuestro colegio de arte en ArO.”
Se trata de un ambicioso plan de producción que derivará en una plataforma vasta.
“En el edificio de la escuela ArO (Isabel La Católica 231) existen tres salones bastante amplios para convertirlos en foros de televisión, con Froylán López y Gerardo Garza, que es un compañero que viene desde nuestras odiseas en el LUCC cuando el gobierno nos clausuró unas 30 veces… Conjuntamos iluminación con cuatro cámaras profesionales, ofreciendo proyectos artísticos, primero en asesoría de manejo audiovisual, de televisión, digitalización de materiales de arte y difusión a través de redes también digitales, soporte técnico, ya andamos equipando la banda ancha, en fin…”
–¿Cobrarán a los artistas?
–No, es una labor de forma solidaria, gratuita. Lo que pensamos para rescatar gastos de operación, camarógrafos, editores, animadores, etcétera, es asociarnos en proyectos vía streaming y, con un bajo porcentaje de lo que se genere, nosotros comenzar a pagarle a la gente que va a estar dentro de la crew o tripulación VIRAL.
–¿Qué artes participan?
–No importa la edad del artista, pero principalmente serán las artes escénicas, o sea, danza, música, teatro, performance. Diseñamos una estrategia para promover artes visuales e instalaciones también, que haya cosas novedosas, de tendencias actuales. Porque, como te comenté, ya teníamos avanzado para Canal 22 aquel programa llamado Deep Storage (“Almacenaje profundo”), con el objetivo de visualizar las tendencias creativas, llamando la atención en la misma comunidad para poder apoyarlos y visibilizarlos. Muchos son jóvenes.
Insiste en que Deep Storage “pretende darle visibilidad a este tipo de proyectos que crean tendencia en arte y estética urbana, muy contemporáneas, para facilitar el acceso a instituciones, a apoyos, a espacios físicos donde los actores puedan mostrar su trabajo”. Es probable que aparte de VIRAL logren interesar también al Canal 22 con este tipo de contenidos “o a la televisión del Estado, al Canal 14, finalmente lo que estamos haciendo es reactivar la actividad cultural en la medida de nuestras posibilidades, creando públicos, animando también la actividad económica de esos grupos”.
Internacionalización
Considera Eduardo Barajas:
“Durante años, el Estado nacional ha estado lejos de esta red artística subterránea, por llamarla de alguna manera: la de las galerías emergentes, las músicas de vanguardia, los grupos feministas con moda industrial.”
Así, VIRAL promoverá aquello que se está gestando “allá donde las instituciones se muestran ajenas normalmente, pues de lejos no visibilizan todo lo que se puede hacer por esta red”. Lalo Barajas y su compañera actriz Fernanda Parra, de Teatro Frederick (ella, directora académica de ArO), han contactado hasta ahora tres plataformas similares en Chile, Francia y España.
“De manera que estamos haciendo una red digital en la cual podremos intercambiar contenidos, nosotros con artistas mexicanos de propuestas para el mercado en otras plataformas mundiales. Creo que podríamos utilizar este giro de la red digital y desahogar un mercado a través de VIRAL. Empezamos a tener intercambios, suma de contactos, nuestro proyecto comienza a democratizarse y crecer. Podemos crear 20 videos por mes.”
En su agenda, VIRAL busca cumplir los diseños de producción de videos para TV, yendo de la preproducción a la realización (audio, iluminación, cámaras, edición), etapas de postproducción y ligas de promoción digital, transmisión, permanencia en un catálogo, acceso público, gestión en redes con plataformas similares internacionales, más asesorías en monetización (boletos electrónicos) y en facturación fiscal.
Cuenta que la senadora Jesusa Rodríguez supo de VIRAL y lo felicitó.
“Fue muy grato escuchar su voz diciéndonos: ‘Queridos, ¿cómo están? ¡Qué padre proyecto, a ver si puedo hallar los mecanismos para apoyarlos!’. Ojalá que en esta crisis contáramos con la Secretaría de Cultura.”
Sin embargo, Barajas está acostumbrado a la autonomía.
“Es lo que siempre nos ha caracterizado, desde el LUCC nos hemos mantenido al margen de las instituciones.”








