Desde su fundación, el Fotobservatorio del Patrimonio Fotográfico Mexicano se ha distinguido por su coherencia con el modelo de gestión de conocimiento que identifica a un observatorio social. Concebidos como organismos de creación colectiva, los observatorios son estructuras especializadas en un sector específico, que centran sus actividades en recopilar información comunitaria para transmutarla en conocimiento.
Y así ha funcionado el Fotobservatorio desde su inicio en 2005. Impulsado por la mediadora fotográfica Gabriela González Reyes –cofundadora de la plataforma de fotografía Hydra y subdirectora del Centro de la Imagen durante los primeros años de su operación, de 1994 a 1999–, tiene la misión de “contribuir a la instalación, mantenimiento, desarrollo y mejora de los archivos o acervos fotográficos de México”.
Autónomo en su operación, el Fotobservatorio se articula a través de una instalación electrónica que, a manera de un repositorio, concentra datos de archivos que se adhieren de manera voluntaria, comparte experiencias y fomenta saberes especializados para el resguardo, catalogación, conservación y gestión fotográfica. (https://fotobservatorio.mx/)
Del lunes 12 al sábado 17 de abril –en intensas sesiones de 10 horas de duración que se transmitieron en vivo a través de Facebook–, realizó un foro que abordó temáticas relacionadas con registros de archivos, prácticas para la preservación y divulgación, estrategias para homologar normas de catalogación, y políticas sobre el uso y difusión de las imágenes. Este último punto, especialmente útil, fue tratado la tarde del miércoles 14 por la gestora de propiedad intelectual Lourdes Padilla Cabrera quien, después de cuestionar las modificaciones a la Ley de Derechos de Autor que se aprobaron el año pasado, respondió distintas preguntas sobre la complejidad de reproducir tanto imágenes autorales como procedentes de la web. (https://www.facebook.com/fotobservatoriomx/videos/842352133159538)
Divididas en conferencias, mesas de trabajo, reportes regionales y estudios de caso, las participaciones que describieron contenidos de archivos específicos resultaron tan atractivas como interesantes. Subdivididos en fondos que corresponden a clasificaciones particulares –origen, tema, técnica–, los acervos tienen la dualidad característica de una colección: son obras con un contenido específico, y también son relaciones de significado con sus propietarios.
Uno de los archivos que se presentaron fue el de la revista Proceso. A cargo de José Raúl Pérez, el acervo contiene seis fondos, de los cuales cuatro corresponden a fotografías contemporáneas de prensa –con temas políticos tratados a través de personajes, movimientos sociales de México, protagonistas culturales (el del fotógrafo jalisciense Ricardo Salazar), y espectáculos y deportes–, y dos adquiridos que incluyen un acervo con fotografías de la Revolución mexicana y otro que, bajo el nombre de Guillermo Rodríguez Morales, está conformado con fotografías estereotópicas.
Por la diversidad de sus temáticas y procedencias, el acervo de la Colección Carlos Slim es fascinante. Integrado por diversos fondos entre los que destaca el proveniente de la Imprenta Galas de México –conocida por la impresión de calendarios de estéticas mexicanistas–, el archivo contiene aproximadamente 30 mil piezas de la colección del historiador Guillermo Tovar y de Teresa (1956-2013). Al margen de su contenido icónico, el acervo remite a los gustos, obsesiones y estudios que caracterizaron a quien fue un gran defensor del patrimonio artístico de México. El foro, en su totalidad, se encuentra en: https://www.facebook.com/fotobservatoriomx.








