El proceso de acreditación de Esteban Moctezuma como embajador de México en Estados Unidos ya se inició,
pero ni él ni la oficina de prensa de la embajada han difundido sus actividades. Ese silencio inquieta a los medios, que no pueden dar seguimiento a sus actividades, así como a los círculos diplomáticos y a las organizaciones de connacionales en aquel país, ya que la relación binacional enfrenta una crisis migratoria y una tensión importante por la contrarreforma energética de López Obrador.
WASHINGTON.- Esteban Moctezuma Barragán, embajador designado del gobierno de Andrés Manuel López Obrador ante el del presidente estadunidense Joe Biden, se mantiene en la opacidad para con la prensa de México, no así para con asesores de Felipe Calderón.
La falta de noticias oficiales de Moctezuma Barragán causa extrañeza incluso entre sus antecesores en el cargo, pues el emisario del gobierno de López Obrador se ha puesto en contacto con gente ligada al foxismo, al calderonismo y al PAN.
“No ha buscado a varios de los exembajadores mexicanos para sostener una plática sobre su experiencia; aunque no es obligación, regularmente la norma es hacer consultas, y más en el caso de él, que no tiene experiencia”, revela una fuente del Servicio Exterior Mexicano a Proceso.
“No. No me ha buscado”, comenta Gerónimo Gutiérrez, uno de los exembajadores consultados por este semanario y el único que aceptó que se le mencionara por su nombre respecto a las consultas que podría realizar Moctezuma Barragán con quienes conocen Washington.
“En cambio –señala la fuente del Servicio Exterior bajo la condición del anonimato–, el embajador se puso en contacto con Jorge Guajardo González para conocer de los menesteres de la diplomacia en Estados Unidos.”
Guajardo González fue cónsul de México en Austin, Texas, en el sexenio de Vicente Fox, y embajador de México en China en el de Calderón, para luego ser asesor de Margarita Zavala en su fracasada aspiración a la Presidencia.
“Platicamos –aclara a su vez Guajardo González al reportero–, no me consultó. La conversación fue en una visita de cortesía a su oficina y en una iniciativa estrictamente mía, porque yo lo busqué, no lo conocía.”
Panista y reconocido crítico de López Obrador, el exasesor de Zavala precisa que el encuentro con Moctezuma Barragán se realizó el pasado 12 de marzo en el despacho del embajador, después de que éste no aceptó la propuesta de reunirse en casa de Guajardo.
El enigma de la presencia de Moctezuma Barragán en la capital estadunidense se deshiló un poco el pasado jueves 15, cuando dio señales de vida pública al colocar en su cuenta personal de Twitter este mensaje:
“Como instruyó el presidente López Obrador y el canciller Marcelo Ebrard, desde mi llegada a Washington, me he reunido con 21/52 Cónsules para avanzar en la vacunación de ustedes, paisanos, y fortalecer lazos de cooperación entre gobiernos en temas de educación, protección y más.”
Antes de este anuncio Moctezuma, priista de cepa, exsecretario de Educación y excolaborador del empresario Ricardo Salinas Pliego, había dejado huella de sus actividades por lo menos en Twitter.
El embajador llegó a la capital de Estados Unidos el pasado 2 de marzo, un día después de presenciar en Palacio Nacional la conversación telefónica de López Obrador con Joe Biden.
Entretanto, de los seis corresponsales de medios mexicanos acreditados en Washington, cinco (incluido Proceso) no han recibido comunicación oficial y menos conocimiento de las actividades que lleva a cabo Moctezuma, y si éstas son oficiales.
La carencia de información es más grave si se toma en cuenta que el expresidente ejecutivo de la Fundación Azteca, de Salinas Pliego, ya presentó al Departamento de Estado la copia de sus cartas credenciales como embajador plenipotenciario de México.
La oficina de prensa de la embajada de México en Washington informó a Proceso que se le entregaron copias de dichas credenciales al Departamento de Estado “el 5 de marzo de 2021” y que “aún no está programada la fecha de la presentación de sus cartas credenciales (ante Biden)” porque “el Departamento de Estado tiene un rezago desde el año pasado”, agregó la sede diplomática.
Mediante llamadas telefónicas y siete correos electrónicos a las oficinas de prensa de la Casa Blanca y del Consejo Nacional de Seguridad estadunidense, se intentó infructuosamente que el Departamento de Estado informara oficialmente sobre la situación diplomática de Moctezuma Barragán.
“Pese a los varios intentos, no han contestado en el Departamento de Estado; ellos, por protocolo, son los que se encargan de eso”, respondió por correo electrónico Kedenard Raymond, director de comunicaciones del Consejo Nacional de Seguridad.
Es inusual que un nuevo embajador de México en Estados Unidos, quien ya entregó al Departamento de Estado la copia de sus cartas credenciales y lleva más de un mes en Washington, mantenga en la opacidad sus actividades oficiales.
Desde Gustavo Petricioli, en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, hasta Martha Bárcena, primera embajadora mexicana en Estados Unidos en el gobierno actual, todos los representantes diplomáticos dieron a conocer sus actividades apenas arribaron a Washington.
La ausencia de Moctezuma Barragán adquiere mayor notoriedad frente a la crisis migratoria en la frontera México-Estados Unidos y las diferencias entre empresarios estadunidenses y el gobierno mexicano sobre el sector energético dentro del T-MEC.
Miles de mexicanos que viven en Estados Unidos se quejan de la falta de información en los 50 consulados de México sobre los servicios de estas representaciones en tiempos de pandemia: renovación de pasaportes, emisión de actas de nacimiento y matrícula consular, y orientación sobre los lugares designados para vacunarse contra el covid-19.
“Llama uno y contesta una grabadora que ni espacio tiene para recibir mensajes”, se queja un mexicano que vive en Pittsburgh, Pensilvania, y que buscó al corresponsal para que lo ayudara a conseguir una cita a fin de renovar el pasaporte de su hijo.
“Ni el consulado en Filadelfia ni el de Washington contestan y mi hijo necesita renovar su pasaporte para que le renueven su permiso en la compañía donde trabaja”, lamenta.
Otros corresponsales de medios mexicanos acreditados en la capital estadunidense, con frecuencia reciben solicitudes de ayuda por parte de la comunidad migrante, a falta de información consular.
Para colmo, la embajada mexicana se quedó sin titular de la oficina de prensa desde la llegada de Moctezuma, lo que dificulta más el seguimiento de sus actividades oficiales.
Encuentros pendientes
Antes de Moctezuma Barragán, los exembajadores de México en Estados Unidos lo que hicieron apenas llegaron a territorio de ese país, pese a no haber presentado sus credenciales diplomáticas ante la Casa Blanca, fue difundir sus primeras actividades y reuniones.
En febrero pasado la Dirección General de Protocolo del Departamento de Estado emitió un documento en el que informó a la comunidad internacional que por la pandemia de covid-19 se modificarían los lineamientos para la presentación de cartas credenciales. Uno de los cambios fue que “la ceremonia de presentación de las cartas credenciales no se llevaría a cabo de manera presencial” y los documentos se podrían enviar por correo electrónico.
No haber hecho ese trámite “limita” la interacción de un embajador designado con funcionarios del gobierno estadunidense, pero no le impide que pueda reunirse con la prensa ni con otros embajadores.
Más allá del cumplimiento cabal de las reglas de la diplomacia internacional, las conversaciones o reuniones informales son parte fundamental en el mundo político, diplomático y de las esferas de poder en Washington. Y con la presentación de la copia de las cartas credenciales al Departamento de Estado, un embajador designado tiene mayor libertad para actuar.
Además, la tecnología actual permite a los embajadores cumplir aunque sea parcialmente sus labores, ya sea oficiales o informales, por ejemplo mediante el uso de plataformas para sesiones virtuales. A decir de los diplomáticos consultados, Moctezuma bien podría llevar a cabo encuentros virtuales con legisladores federales estadunidenses, así como con funcionarios del Departamento de Estado y de la Casa Blanca, entre otros.
La carencia de noticias sobre la presencia y actividades del embajador Esteban Moctezuma, ratificado por el Senado de la República el pasado 16 de febrero, genera dudas y especulaciones sobre el cumplimiento de su misión.
“Durante su gestión, el embajador Moctezuma Barragán impulsará, junto con la Cancillería, un nuevo diálogo con interlocutores clave en Estados Unidos para identificar soluciones a los retos comunes”, dice el comunicado de prensa emitido por la Secretaría de Relaciones Exteriores el pasado 2 de marzo.
La dependencia añadió que las prioridades de Moctezuma serían la defensa de los mexicanos en Estados Unidos, “dando atención inmediata a los mecanismos que faciliten la vacunación contra el covid-19 para los migrantes; visibilizar las contribuciones de las comunidades mexicanas en el exterior, e impulsar el bilingüismo como elemento para fortalecer el vínculo de las nuevas generaciones con México”.
El encuentro con organizaciones representativas de la comunidad mexicana en Estados Unidos fue una asignatura pendiente que la exembajadora Bárcena le dejó a Moctezuma.
La oficina de comunicaciones de Fuerza Migrante, que agrupa a 140 asociaciones de mexicanos en Estados Unidos, dice a Proceso que la oficina del embajador los buscó para arreglar un encuentro para mayo próximo.
“Todavía no nos confirman la fecha. La oficina del embajador quedó en hacerlo y esperamos que lo haga; otras organizaciones y la nuestra recibimos de la embajadora Bárcena, cuando ya se iba, la palabra de que la embajada no nos dejaría abandonados.”








