La rebelión de los veteranos

Sentado frente a la pantalla de su computadora, Porfirio Muñoz Ledo encabeza una reunión virtual con militantes de Morena inconformes porque la dirigencia nacional de su partido los desplazó e impuso como candidatos en sus estados a personajes provenientes del PRI y del PAN. Ante el cúmulo de reclamos, el veterano político exclama: “Se pasaron de la raya. Morena no es democrático. Esto es el PRI… y es el PRI malo”. Llama luego a las bases morenistas a la resistencia y lanza acciones concretas: impugnar legalmente las candidaturas y protestar públicamente, elevando el reclamo a su otrora compañero de lucha: el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Llevada hasta el límite de fechas para registro, la designación de candidatos a diputados federales y otros cargos de elección popular detonó la previsible inconformidad en Morena: la rebelión –manifiesta en al menos 15 entidades del país– se propone bajar candidatos que inician campañas este domingo 4.

Las inconformidades tienen un común denominador: la desconfianza en las encuestas, cuya opacidad ha sido defendida por su presidente nacional, Mario Delgado, cuya propia elección mediante la accidentada realización de encuestas está impuganda.

El pasado 29 de marzo Morena registró su lista de candidatos a diputados federales de mayoría y un día después, la de representación proporcional en la que, entre otras ausencias, destacó la de Porfirio Muñoz Ledo, veterano de la política que fue el rival más fuerte de Delgado hasta octubre pasado, cuando se definió la dirigencia.

Fue precisamente el 30 de marzo, en el contexto del registro de candidatos a diputados federales, cuando Muñoz Ledo –quien ya acusaba la exclusión de la lista, con lo que se le cerraba el paso a la reelección– difundió la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) sobre aquella contienda interna, aunque por un motivo distinto al de la encuesta: el uso de recursos privados para la promoción del hoy dirigente.

Las expresiones de Muñoz Ledo remitieron a una pugna adicional de Mario Delgado con el Instituto Nacional Electoral (INE), que desde enero reclama por el retiro de varios spots. Dicha pugna se agudizó con los lineamientos emitidos del 19 de marzo con los que el órgano electoral pretende impedir la sobrerrepresentación legislativa, y se radicalizó con la resolucion del propio Instituto, el 26 de marzo, con la que negó o canceló el registro de 39 candidatos morenistas y puso a otros 10 bajo investigación oficiosa, por no reportar gastos de precampaña, entre estos, los punteros de Morena en Michoacán, Raúl Morón, y en Guerrero, Félix Salgado Macedonio.

El 29 de marzo Delgado visitó Villahermosa y respondió a una pregunta expresa sobre renovar o exterminar al INE:

“Creo que son las dos cosas. Hay que pensar seriamente no sólo en el tema de las personas, sino en la institución que garantice una auténtica democracia”, dijo el dirigente del partido fundado por Andrés Manuel López Obrador.

El 30 de marzo Muñoz Ledo emitió un mensaje en sus redes sociales: “Mario Delgado, acorralado por la justicia, se vuelve enemigo vociferante del INE. Miente sobre la selección de consejeros, que él mismo condujo en la Cámara, y exige la extinción del árbitro electoral con amenaza de juicio político”.

El mensaje continúa en un segundo tuit: “Todo porque el TEPJF acaba de mandatar al Instituto (INE) fiscalizar la opacidad y el uso escandaloso de recursos durante su campaña por la dirigencia de Morena, en la que fui atracado. Pretende ejecutar a la autoridad, antes de que lo declare ratero”.

Y anexó una síntesis de la resolución del TEPJF en que se instruye al INE y a la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda a investigar el origen de los recursos para la campaña de Mario Delgado a la dirigencia nacional.

La lectura del hilo en Twitter, así como de la síntesis de la resolución, marcó el arranque de un encuentro virtual entre Muñoz Ledo y morenistas de 15 entidades federativas celebrada la noche del 31 de marzo, en la que el reportero estuvo presente. 

Con el señalamiento de tener un dirigente ilegítimo y padecer autoritrismo partidista, los convocados alcanzaron dos acuerdos: impugnar por la vía legal las candidaturas y protestar públicamente, elevando el reclamo al presidente López Obrador, pues entre los implicados en las presuntas imposiciones está el coordinador general de Programas Integrales de Desarrollo, Gabriel García Hernández, el funcionario a cargo de los superdelegados que forma parte del staff presidencial.

“Esto es el PRI malo” 

El encuentro de Muñoz Ledo es con miembros del Foro Nacional de Militantes de Morena, pero asisten representantes de otros grupos e inclusive militantes a título individual. Los inconformes están desperdigados por todo el país. Quienes asisten esta vez vienen de viejas luchas.

Algunos participaron en el Frente Democrático Nacional en 1988 y fundaron el PRD un año después; varios marcharon una y otra vez en las protestas contra el desafuero; acamparon por el “fraude” de 2006 y están en Morena desde su fundación. Concurren en la pantalla de la computadora con lentes de pasta, barbas crecidas, prendas de manta y un léxico curtido en la jerga política. 

Lo que acusan es el privilegio a perfiles que vienen del PRI y del PAN; es decir, el tipo de políticos al que se opusieron durante décadas y que hoy se colocan al frente de Morena y son investidos candidatos.

Un caso es Coahuila. Su representante, Isabel Peña, expone que la lista fue definida por el superdelegado Reyes Flores Hurtado, exdirigente estatal del PAN, brazo derecho del senador y actual candidato a presidente municipal de Saltillo, el expriista Armando Guadiana Tijerina.

Lo mismo en Sonora, Michoacán, Estado de México, Tamaulipas, Baja California, Ciudad de México… En cada turno, la queja es recurrente y el representante de Jalisco, ya de plano, asegura que Morena tiene gangrena por lo que se debe refundar al partido. 

Muñoz Ledo saborea la palabra afirmativamente mientras permanece en silencio frente al monitor: gangrena es eso, una gangrena. Luego escucha otros reclamos similares y repone: “Se pasaron de la raya (…) Morena no es democrático”. Y ya ante el cúmulo de casos expuestos, lanza: “Esto es el PRI… y es el PRI malo”.

Desde octubre, cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador conminó a los funcionarios federales a abandonar sus puestos si pretendían contender por un cargo de elección popular, Morena se perfiló como el partido que más temprano tendría candidatos. En diciembre definió las candidaturas a gobernador con conflictos similares a los de estos días y, al menos cinco estados, con rupturas.

Pero en ningún caso la conflictividad fue tan grande como para aplazar tres meses la definición de candidaturas, como en el caso de los diputados federales que, con 300 distritos de mayoría y 100 plurinominales, recibió solicitud de registros de casi 12 mil 500 personas.

La convocatoria fue emitida el 25 de diciembre y tenía previsto resolver las listas en la primera quincena de enero. Desde entonces, la Comisión Nacional de Elecciones integrada por Mario Delgado, la secretaria general del partido, Citlali Hernández, así como los comisionados José Alejandro Peña Villa, Esther Araceli Gómez Ramírez y Carlos Alberto Evangelista Aniceto, aplazaron la integración de las listas en cinco ocasiones. El acuerdo más reciente fue el 22 de marzo, cuando fijaron la nueva fecha: el 29 de marzo, último día para el registro ante el INE.

En tanto, el órgano electoral programó su sesión para autorizar registros la noche del 3 de abril, así que las candidaturas quedarán autorizadas horas antes del inicio del período de campaña y con la única posibilidad de impugnar para que se resuelva en los dos meses que quedan antes de la elección.

A Muñoz Ledo no le queda duda, fue una treta para reducir el margen de impugnación, una acción perversa.

En el encuentro virtual con inconformes, la michoacana Elvia Sánchez toma la palabra y expone que a los militantes de Morena se les usa para pedir el voto, armar comités, integrar las estructuras de representación en casillas y repartir del periódico Regeneración. Luego, cuando llegan los procesos electorales, surgen como candidatos actores procedentes del PRI. Elvia ofrece ejemplos locales: “Topamos con una piedra que es Gabriel García, que habla en nombre de Andrés Manuel y nos pide no impugnar”.

El asunto transcurre por un dilema: entre los asistentes hay quienes consideran que, en efecto, están inconformes, pero ir al conflicto puede afectar el “proyecto de nación”; hay a quienes les preocupa que las impugnaciones se resuelvan con las campañas ya avanzadas y eso se traduzca en derrotas; en general, les preocupa la Cuarta Transformación y hay quienes dicen que Mario Delgado es el general que los conduce a la derrota.

Muñoz Ledo, ataja: “(Mario Delgado) no es general, es coronel. El general está en Palacio Nacional. El responsable es el presidente López Obrador ¿apoya a Mario Delgado o no? Mario Delgado dice que habla por instrucciones superiores… señores, señores: no volvamos al antiguo régimen”.

Morena, una cosa grotesca

Por las estancias de la residencia de Porfirio Muñoz Ledo, el ir y venir de unos cuantos colaboradores revela en parte las tareas de la nueva rebelión partidista: suenan los teléfonos, entran mensajes, las voces al fondo que difunden documentos entre la base inconforme. 

El encuentro virtual es actualización de las ochenteras reuniones en casa de Ifigenia Martínez, cuando la Corriente Democrática impulsaba la democracia interna en el PRI y perfilaba a Cuauhtémoc Cárdenas como líder nacional. Ahora el leitmotiv de la reunión es igual: largas intervenciones de Muñoz Ledo sobre los tiempos de hegemonía y la habilidad de los presidentes de otros regímenes para equilibrar aquellas y otras luchas contra la autocracia; las formas de la democracia, identificando la deliberativa como la que corresponde a las izquierdas; luego, conceptos de filosofía política que derivan en una exigencia: definirse si se es de izquierda. Y si se es, prepararse para la resistencia. 

Es un pasado tan presente sobre el que reivindica, otra vez, la lucha contra el dedazo.

Las críticas del político son severas. Van más allá de la coyuntura y por momentos alarman a los asistentes al encuentro… empezando por una afirmación: “La 4T es una frase que no significa nada”.

La explicación es que la idea de una “cuarta transformación” era una cuarta Constitución, un nuevo régimen que, sin embargo, López Obrador no quiso asumir porque era demasiado fuerte. Luego, lo que ocurre es que hay procesos legislativos a medias.

Entre otros casos, se concentra en el tema energético donde acusa la intención de favorecer energías sucias y no asumir el desarrollo de infraestructura pública de energía limpia.

También critica el uso clientelar de estructuras gubernamentales, con los “servidores de la Nación” en el Plan de Vacunación. También la falta de discusión sobre política económica; la gestión de una política exterior servil en el tema migratorio con Estados Unidos, entre otros temas.

El repaso navega hacia una figura retórica: el gobierno es como un barco, dice Muñoz Ledo, debemos equilibrarlo y para eso llama a los presentes a la resistencia porque, dice, si bien hay una exclusión de todo aquel que tiene pensamiento independiente, quien se sienta de izquierda tiene que hacerse escuchar.

Equilibrar el barco del gobierno lopezobradorista implica hacer valer el pensamiento de izquierda en la segunda mitad del sexenio, porque sostiene que es la parte definitoria. 

“Andrés Manuel va a reelegirse (se refiere a la Cámara de Diputados) no queda la menor duda. Tendrá mayoría. Pero es una mayoría que debe tener pensamiento independiente para ser democrático, no autocrático”.

Entonces vuelve al diagnóstico de estos días:

“Lo que yo veo es una cosa grotesca. Presidí dos partidos (el PRI y el PRD) y nunca vi lo que estamos viendo. En el PRI, contra lo que se piensa ahora, había composición, se revisaba cómo estaban las clientelas, los sectores, las organizaciones, los diferentes grupos… entonces se equilibraba. Ahora ni eso. Arrollan a los liderazgos y a la base. Vivimos el robo, el esquilmo a la base Morena no es democrático”.

Señala entonces que deben estar ahí los militantes de izquierda, y actualizar el antiguo juramento de los reyes de Aragón, para decirle a López Obrador: “Nos, que somos y valemos tanto como vos, pero juntos más que vos”.

Una utopía, les admite, pero siempre se debe luchar por las utopías. En su caso, sostiene que aun si le cancelan su vida política le queda la palabra y la pluma para mantener su posición frente al régimen.

La convocatoria en concreto es a usar la vía jurídica para impugnar las candidaturas que estén fuera de lugar; realizar expresiones políticas coordinadas en las diferentes entidades y tapizar Palacio Nacional de telegramas y mensajes. La propuesta es mayoritariamente aceptada y las acciones se iniciaron el jueves 1 en varios estados, con la expectativa de que, una vez aprobados los registros por el INE, aquellos donde hay inconformes, se empiecen a judicializar.