Impulsora y exaccionista de Siglo XXI Editores, la escritora Elena Poniatowska (Premio Cervantes 2013) refirió, ante el anunció de la venta de 58% de esa editorial, que se trata de “una infamia”.
Vía telefónica desde su casa, la autora de La noche de Tlatelolco, quien suele contestar el teléfono fijo que tiene desde hace décadas, comentó de entrada, con voz afable, que desde hace meses se la pasa encerrada debido a la pandemia, sin que ello haya mermado su ritmo de trabajo, pues ahora está en la que será la segunda parte de su novela El amante polaco (2019).
Dijo sobre la venta de 58.71% de las acciones de Siglo XXI a Merkcent Consulting ant Funding, SA de CV por su director Jaime Labastida:
“Mi conocimiento de los actos de Jaime Labastida es a través de Federico Álvarez, historiador, gran conocedor de la Guerra Civil española y un hombre impecable en todos los sentidos, un gran ejemplo, y aunque él era una muy buena persona tenía la peor impresión de Jaime Labastida, con quien trabajó en la editorial, y finalmente se salió.
“Trató muy mal a Álvarez, y creo que si no lo quiso denunciar fue porque era muy decente. Federico Álvarez pudo haber sido un gran director, y más allá de eso creo que no se la ha rendido el reconocimiento que se merece.”
Poniatowska respaldó y vio nacer Siglo XXI. Prestó para ello, por dos años, su casa en Gabriel Mancera 66 (colonia Del Valle) al fundador Arnaldo Orfila Reynal, quien fue destituido del Fondo de Cultura Económica en 1965, acusado de denigrar al país por la publicación del ensayo antropológico Los hijos de Sánchez, del estadunidense Óscar Lewis.
–Usted fue accionista de Siglo XXI, ¿la entrada de Labastida influyó para que saliera?
–Fui una accionista muy pequeña, en realidad no tuve mucho, eran poquitas acciones, entre 10 mil y 20 mil pesos, y en un momento dejé de serlo, ya no me acuerdo por qué, pero debió ser en los primeros años, cuando se cambiaron a las oficinas de Cerro del Agua. Aun así Orfila me enviaba libros y novedades, nunca dejó de hacerlo, me tenía esa atención por el tiempo que le presté la casa para fundar Siglo XXI, y cabe decir que también su esposa, la antropóloga Laurette Séjourné, lo ayudó mucho para impulsar la editorial, y creo que no se le da el crédito, pero así fue, hubo mujeres que fueron importantes para Siglo XXI también, como Elsa Cross, por ejemplo.
“Me enviaron libros hasta el primer año que entró Labastida a la dirección y después me dejaron de enviar, aunque, bueno, quizá ese es un tema más bien personal. Yo nunca publiqué en Siglo XXI porque mi editorial siempre ha sido Era.”
–Y siendo accionista, ¿asistió a reuniones?
–No recuerdo tanto, pero fue más bien durante los primeros años, cuando estaban en mi casa, sólo se hablaban cosas positivas, siempre iba muy bien.
Al mencionársele a Poniatowska que Orfila Reynal afirmó en 1984 a Proceso (edición 388) que Siglo XXI era “una editorial revolucionaria”, advirtiendo que al decirlo no definía una posición política, Poniatowska comentó:
“Pues perdió todo eso; en primer lugar, fue la primera editorial que editó a Fernando del Paso, José Trigo; en el campo de la literatura tuvo libros de vanguardia, muy importantes, en economía, en política. Alfonso Reyes, Daniel Cossío Villegas, Luis Cardoza y Aragón, Guillermo Haro, Carlos González Casanova, había muchas, muchas personas de primer orden, mexicanos y extranjeros, que respaldaban a Orfila, y la editorial llegó a tener una gran repercusión en toda América Latina.”
–¿Qué destino cree le depare a Siglo XXI?
–Si ya se vendió, no sé, pero un destino habría sido que hubieran nombrado otro director. Creo que Eduardo Galeano, quien era uno de los grandes escritores de Siglo XXI, estaría desolado.
–Y, sin embargo, Labastida refirió que el espíritu de la editorial, tras la venta de sus acciones, está garantizado.
–¡Pero si nunca lo tuvo! Es una verdadera tristeza. Es indignante, porque hablamos de un proyecto de intelectuales mexicanos que dio grandes obras. Ahí estan también El laberinto de la soledad y Posdata de Octavio Paz, con quien también Labastida se portó muy mal cuando Paz respaldó a Julio Scherer ante la salida de Excélsior, y quedó al frente de la revista Plural.
“Todo esto me parece muy triste.”








