Costosas “asesorías especializadas” del exembajador Sarukhán

En un hecho inusual, la embajada de México en Estados Unidos contrató al que unos años antes fue su titular, Arturo Sarukhán, para que realizara “asesorías especializadas” sobre la “coyuntura política estadunidense y sus efectos en la relación bilateral” con México. Ello sucedió en los meses finales del sexenio de Enrique Peña Nieto y el entonces canciller Luis Videgaray autorizó pagarle al exembajador 126 mil dólares por “análisis” y “alertas informativas” que debieron realizar los propios funcionarios de la sede diplomática.

Washington.- En el último tercio del sexenio de Enrique Peña Nieto, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) dirigida por Luis Videgaray autorizó el gasto de unos 126 mil dólares repartidos en mensualidades para pagarle “asesorías” al exembajador mexicano Arturo Sarukhán.

“La embajada de México en Estados Unidos de América suscribió un contrato con el embajador Sarukhán (Sarukhan and Associates) para recibir servicios de asesoría especializada”, consigna el contrato firmado el 15 de agosto de 2017 y del cual Proceso tiene una copia.

Los “servicios especializados” de Sarukhán estaban “relacionados” con la “coyuntura política estadunidense y sus efectos en la relación bilateral México-Estados Unidos en los ámbitos comercial, migratorio, fronterizo, de seguridad y política exterior”, se lee en el documento titulado “Servicios de Asesoría Especializada de Arturo Sarukhán/Sarukhan and Associates para la Embajada de México en Estados Unidos de América”.

En la época en la que Sarukhán asesoraba a la embajada mexicana –que estaba bajo la conducción de Gerónimo Gutiérrez–, el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arremetía con críticas y sarcasmos al gobierno de Peña Nieto. De hecho, lo obligó a renegociar la relación comercial.

Es inusual que una embajada de México contrate los servicios de un exembajador que previamente fue titular de la misma sede diplomática, y más si fue representante de un gobierno opositor al que estaba en funciones.

Además llama la atención el gasto de decenas de miles de dólares para pagar los servicios de Sarukhán, cuando Videgaray presumía su amistad y cercanía con Jared Kushner, asesor y yerno de Trump.

De acuerdo con un miembro del servicio exterior de México que en esos años laboró en la embajada en Washington, lo que ocurrió fue que Sarukhán estaba sin empleo y Videgaray le hizo un favor.

“A todos nos llamó la atención que lo contrataran para dar asesorías que no hacían falta, pero sobre todo porque al embajador Sarukhán lo tenía vetado el entonces presidente Peña Nieto y no lo reactivó como representante de México”, comenta el diplomático mexicano.

Sarukhán –quien fue embajador en Washington durante todo el sexenio de Calderón– no atendió un pedido que le hizo Peña Nieto durante uno de sus viajes a Washington como gobernador del Estado de México: que le ayudara a concretar una cita con Janet Napolitano, secretaria de Seguridad Interior de la administración de Barack Obama.

“Esa desavenencia no se la perdonó Peña Nieto a Sarukhán, quien desde entonces no ha logrado que lo descongelen de la banca del servicio exterior para cumplir su sueño de ser embajador de México en Inglaterra”, anota el diplomático, quien pidió no ser citado por su nombre.

Además de la copia del contrato, Proceso también tiene en su poder el duplicado de la factura con el folio EMB-101 con fecha del 30 de agosto de 2017 y del cheque 40490, de la cuenta número 15241955 perteneciente a la embajada mexicana en Citibank. Ambas copias documentan el pago de 7 mil dólares a Sarukhán por sus servicios prestados en el octavo mes de 2017.

“Si bien el contrato firmado en la ciudad de Washington, DC, el 15 de agosto de 2017, abarcó el periodo de agosto a diciembre de ese año, el embajador Sarukhán proporcionó asesoría a la Secretaría de Relaciones Exteriores y a la embajada desde algunos meses antes”, dice el convenio.

En la banca 

Tras concluir su periodo como embajador, Sarukhán intentó ser asesor internacional en prestigiadas firmas estadunidenses de cabildeo. Luego quedó sin influencia en el gobierno de Peña Nieto, como ahora tampoco la tiene en el de Andrés Manuel López Obrador. En esas circunstancias, Videgaray salió a su rescate. Sin embargo, es un misterio saber qué hizo por México con sus servicios de “asesoría especializada”.

Proceso buscó a Sarukhán por medio de un correo electrónico para pedirle que describiera cuáles de esos servicios que prestó se transformaron en beneficios para los mexicanos y cómo o dónde se pudieron o pueden palpar.

“No, no tengo comentario para ofrecerte a ti. Y amén de lo anterior, la ética profesional (que en consultoría es el equivalente al attorney-client privilege que conoces muy bien) no me permite dar detalles de en qué o cómo se apoya a un cliente”, respondió Sarukhán.

Agregó: “Por la misma ética profesional, si no hubiese pensado que mis servicios pudiesen ser de utilidad, no habría tomado el contrato. En qué se tradujo, le toca al cliente determinarlo/describirlo”. 

En su respuesta Sarukhán dio a entender que la SRE o la embajada en Washington lo buscaron para recibir su asesoría. 

Un alto exfuncionario de la SRE que conoció los pormenores del compromiso –y que pide no ser citado– sostiene todo lo contrario: “Es de utilidad la experiencia de alguien como él, pero fue él quien buscó a la SRE para ofrecer sus servicios y no la inversa”, sostuvo. 

Funcionarios de la SER durante el gobierno de Peña Nieto reconocen que tras la elección de Trump había incertidumbre y se avizoraban grandes retos en la relación con Estados Unidos. Pero no aciertan a precisar en qué ayudó Sarukhán a solucionar los problemas de la amplia gama de temas bilaterales.

“El contrato con el embajador Sarukhán se extendió poco más de un año, entre 2017 y 2018. Como embajador en ese momento me pareció que había que echar mano de todas las personas que pudieran ayudar”, comenta el exembajador Gutiérrez al ser consultado sobre el asunto.

Dice que sostuvo reuniones y contactos frecuentes con Sarukhán para intercambiar puntos de vista que le fueron “útiles”. No obstante, tampoco dio un ejemplo de cómo se materializó la utilidad.

En la sala de espera del Servicio Exterior Mexicano al cual pertenece, Sarukhán también se acercó a la SRE que ahora comanda Marcelo Ebrard Casaubón para pedir que lo reactivaran y le dieran una embajada en Europa, según fuentes diplomáticas consultadas por el reportero.

“Quería la embajada en Londres, todas las demás pareciera que le quedan chiquitas y, bueno, con esa arrogancia que lo caracteriza, la respuesta es la que vive: en la banca”, explica una diplomática mexicana que también pidió el anonimato.

La copia del documento en poder de Proceso establece que Sarukhán entregó a la embajada mexicana informes mensuales de labores de agosto a diciembre de 2017. Dichos informes registran acciones y actividades como las siguientes: Monitoreo del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en el Congreso; monitoreo de la renegociación del TLCAN; monitoreo de iniciativas sobre México en el Congreso; seguimiento al tema migratorio en el Ejecutivo; revisión de posicionamientos en temas de la agenda bilateral; encuentros, enlaces telefónicos y vía correo electrónico con el canciller Videgaray…

De lo anterior se colige que a Sarukhán le pagaban 7 mil dólares al mes por hacer el trabajo que se supone realizan los diplomáticos y empleados locales acreditados en la embajada de México en Washington. 

“Adicionalmente –enfatiza el contrato–, la embajada recibió cinco versiones del ‘informe mensual Washington’ correspondiente a los meses de agosto, septiembre, octubre, noviembre y diciembre de 2017”. En ellos Sarukhán entregó “notas analíticas” sobre la toma de decisiones del gobierno de Trump que podrían no ser diferentes a las que produce de manera cotidiana el monitoreo de prensa que lleva a cabo la misma embajada de México en Estados Unidos.

De las notas analíticas con el toque Sarukhán el documento menciona el calendario legislativo para el DACA (iniciativa que beneficiaría a inmigrantes indocumentados que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños), el plan de reforma fiscal de la administración Trump, la nominación del titular del Departamento de Seguridad Interior, entre otras.

“A lo largo del periodo, y como resultado de su actividad de monitoreo de los principales temas domésticos y de la agenda bilateral con México, el embajador Sarukhán hizo llegar continuamente ‘alertas informativas’ que llamaron la atención de la embajada sobre desarrollos importantes en cuestiones de interés”, expone el contrato de agosto de 2017.

Como colofón, el documento explica que Sarukhán proporcionó “algunos materiales sustantivos” sobre temas políticos y comerciales “con claro valor informativo y analítico”, por lo que la SRE dio por sentado el cumplimiento del contrato de prestación de servicios.