Señor director:
Ruego a usted se pueda publicar esta carta dirigida al director general del Grupo Santander México, Héctor Blas Grisi Checa:
El 1 de agosto de 2006 ingresé a prestar mis servicios para la institución crediticia que usted representa, con el cargo de operador cajero; posteriormente como ejecutivo y, finalmente, me desempeñé como director de la sucursal 0452 Plaza Cristal, de la ciudad de Xalapa, Veracruz.
El 28 de mayo de 2020 fui injustificadamente despedido de mi puesto de trabajo, por parte de Zorayda Flores Riaño, quien se desempeña como directora de zona Veracruz norte, sin que la misma me diera aviso por escrito ni forma alguna de la causa o causas de mi cese.
Como consecuencia de lo anterior, presenté una demanda laboral ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje 22, residente en Xalapa, Veracruz, donde reclamé la reinstalación en mi puesto y otras prestaciones de carácter laboral. Dicha demanda quedó radicada bajo el expediente laboral 317/2020.
Ya se realizó la audiencia de ley, y no obstante que el suscrito ha estado en todo tiempo y lugar en la mejor disposición para un arreglo conciliatorio, se me ha negado esa oportunidad de manera reiterada; pues, por el contrario, el apoderado legal del banco, al contestar la demanda, alegó que no fui despedido, sino que presenté una renuncia verbal al mismo, en virtud de que, según él, detectaron que cometí algunas irregularidades en la tramitación de créditos; todo lo cual es absolutamente falso, ya que durante todo el tiempo en que presté mis servicios para el banco actúe con estricto apego a la legalidad.
Jamás cometí en el ejercicio de mis funciones encomendadas faltas de probidad u honradez que provocaran o pudieran haber provocado un quebranto económico para la institución, como dolosa y falsamente se me imputa. Máxime que dentro de las atribuciones que tenía en el desempeño de mis labores no estaba el de autorizar el otorgamiento de líneas de crédito, sino únicamente recibir las solicitudes, la documentación respectiva y el darle el trámite correspondiente, pero insisto: de propia autoridad no autorice crédito alguno, por ser ostensible que carecía de facultades para ello.
Finalmente he de manifestarle que, como represalia por haber reclamado mis derechos laborales, el 18 de agosto de 2020 fui denunciado penalmente por el apoderado legal del banco ante el Ministerio Público de la Federación, residente en la ciudad de Veracruz, en donde me atribuye dolosa y falsamente el haber provocado un quebranto económico en perjuicio del banco, que, según él, cometí en la tramitación de algunos créditos.
Sin embargo, como ya lo he manifestado en el hecho anterior, tales señalamientos son absolutamente falsos toda vez que jamás autoricé en favor de persona alguna el otorgamiento de ningún crédito, por carecer el suscrito de atribuciones y facultades para ello.
Manifiesto que se está cometiendo en mi contra una verdadera injusticia, solicito a usted su valiosa intervención para que una vez que se cerciore que son falsas las imputaciones que se me hacen, con los documentos que obran en el archivo del banco en donde presté mis servicios con eficiencia y honradez durante casi 15 años, ordene a quien corresponda sea reinstalado en mi puesto de trabajo o, en su defecto, sea liquidado conforme a derecho.
Atentamente,
Diego Armando Matías León








