El choque entre la Auditoría Superior de la Federación y el gobierno federal por la revisión de la cuenta pública 2019 dejó maltrecha la confianza en el órgano fiscalizador del Poder Legislativo, pero también en la Secretaría de la Función Pública. A esta dependencia, encabezada por Irma Eréndira Sandoval, se le hicieron observaciones que ponen en entredicho la “austeridad republicana” en el rubro de contratación de personal y la idoneidad del perfil de los nuevos funcionarios.
Más allá de la polémica por la supuesta resistencia a las acciones de auditoría, desmentidas por la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, y la retractación al respecto del auditor en jefe, David Colmenares, ambos quedaron en entredicho.
Con el Sistema Nacional Anticorrupción inoperante, la Secretaría de la Función Pública (SFP), dependencia de primera línea en erradicar la corrupción y vigilar las buenas prácticas, resultó afectada en su objeto y razón de ser por las numerosas observaciones de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), órgano del Poder Legislativo dedicado a supervisar el ejercicio presupuestal y el desempeño en el Ejecutivo. Éste descalificó a la auditoría por un informe deficiente y exigió que se le investigara.
En resumen: todo el andamiaje institucional para combatir la corrupción gubernamental quedó en duda, debilitado y bajo presión.
Con todo, los datos sobre la revisión a la SFP, menos comentados en vista de las polémicas, impactan dos compromisos reiterados de este gobierno:
Una auditoría, la 76-GB, sobre el Servicio Profesional de Carrera, que refleja un incremento en la contratación de personal durante 2019 respecto al que había en 2018, y la otra es la 77-GB, sobre el funcionamiento de los Órganos Internos de Control, que en resumidas cuentas fueron, conforme al informe, deficientes en el proceso de investigación de servidores públicos, entre otras irregularidades de la dependencia encargada de erradicar la corrupción de la administración central.
Reiteración presidencial cotidiana, el eje discursivo del gobierno es precisamente erradicar la corrupción, un aspecto en el que dicha dependencia presenta, conforme a la ASF, ínfimos resultados.
Entre los datos destacados de la Auditoría 77, la SFP ni siquiera actualizó el Registro de Servidores Públicos Sancionados y sólo realizó 92 investigaciones de evolución patrimonial, de un total de 575 mil 834 declaraciones presentadas en 2019 por el mismo numero de servidores públicos.
Aun peor: la mitad de las investigaciones desarrolladas por la SFP no fueron por una política, lineamientos o metodologías que justificaran las investigaciones que realizó, sino que lo hizo a partir de notas periodísticas.
Hay más aspectos que hacen chocar el discurso presidencial con los hechos. Por ejemplo, desde la presentación, a finales de 2017, del gabinete con el que hizo campaña, el anuncio para confirmarlo el 2 de julio de 2018 luego de su triunfo electoral y, una vez asumido el cargo en diferentes oportunidades, el presidente López Obrador ha dicho que aspira a pasar a la historia por el mejor gabinete que haya existido, inspirado declaradamente en el de Benito Juárez.
En contraste, la ASF le observa a la SFP que incurrió en irregularidades y deficiencias en la contratación de seis servidores públicos de mando superior, omitiendo que no contaban con los años de experiencia requeridos conforme a la ley.
El rechazo presidencial al informe sobre la cancelación del aeropuerto que se construía en el exlago de Texcoco, por el que la ASF se retractó el pasado lunes 22 tras atribuirle una triplicación del costo que –admitió después – tuvo errores metodológicos, se sumó a otra retractación:
Aunque la titular de la SFP aceptó en general el informe, rechazó el aspecto más mediático del mismo, esto es, una supuesta negativa a dejarse auditar. Fue la primera retractación del auditor superior David Colmenares, quien, en diferentes entrevistas en medios electrónicos, aseguró que había estrecha colaboración.
Sin embargo, excepto por la desmentida resistencia a dejarse auditar, no hubo de parte del auditor Colmenares retractación de los tres informes de auditoría de desempeño practicados a la dependencia que encabeza Sandoval.
Por su parte, la funcionaria ha destacado que las auditorías realizadas son de desempeño y no se identificaron actos de corrupción. En efecto, las observaciones pueden ser solventadas y no representan desvíos de fondos, sólo irregularidades administrativas que en su oportunidad, la propia funcionaria lo ha dicho, serán desahogadas en caso de que haya personal susceptible de sanción.
La nómina, obesa e incapaz
Para el presidente López Obrador el aparato burocrático debía reducirse porque, sostenía, desde el gobierno de Felipe Calderón se incrementaron las plazas, así que, luego de múltiples recortes en su primer año de gobierno, todavía el 18 de noviembre de 2019, expresaba:
“Y falta todavía dar otra sacudida, otra zarandeada, otra zamarreada –dirían en mi pueblo– a la mata. Va a haber todavía ajustes en ese sentido, o sea revisar, ver la Ley de Austeridad. ¿Se está aplicando? ¿Quién la aplica? ¿Quién no?”
El informe de Auditoría 76-GB expone en su dictamen:
“Al inicio de 2019 la Administración Pública Federal contaba con 1 millón 339 mil 10 plazas, las que al final del año aumentaron, llegando a 1 millón 395 mil 858 plazas, lo que representó una adición de 56 mil 848 plazas (4.2%) más.”
El balance también se relaciona con el perfil: las plazas de Servicio Profesional de Carrera se redujeron, hasta representar sólo .9% de las plazas laborales de la Administración Publica Federal.
El dictamen establece que además, la SFP no vigiló el cumplimiento de requisitos de contratación en el primer año de gobierno.
“En el subsistema de Ingreso se identificaron deficiencias en todos sus elementos, ya que no acreditó una coordinación de mecanismos innovadores para atraer a los mejores hombres y mujeres”, establece el documento.
El dictamen remata: “En opinión de la Auditoría Superior de la Federación, a 2019, persiste el problema público referente a la falta de consolidación del Sistema de Servicio Profesional de Carrera por parte de la Secretaría de la Función Pública, debido a la identificación de inconsistencias y debilidades serias en la ejecución de su mandato de dirigir, coordinar, evaluar y darle seguimiento, debido a que las deficiencias en la regulación podría poner en riesgo el cumplimiento del objeto” del dicho servicio.
Un informe de auditoría más coincide con la deficiencia en la contratación sin requisitos: es la 78-GB, que en su conclusión establece que no hubo planes de capacitación eficaces para el personal.
El investigador puede
ser investigado
Las conclusiones de la ASF no han sido desmentidas, excepto por los dos casos comentados: la retractación por el informe de la cancelación del aeropuerto proyectado en el exlago de Texcoco y la afirmación sobre la negativa a recibir auditores en la SFP.
Previsto para ser presentado el último de octubre de 2020, el informe de la ASF fue postergado al 20 de febrero con el argumento de que las medidas sanitarias en las oficinas públicas provocaron la dilación de los procedimientos de auditoría.
Una vez emitido el sábado, el informe de la ASF detonó numerosas publicaciones, como suele ocurrir año con año, relacionadas con el mal desempeño en programas, proyectos y posiciones que el gobierno ha planteado como prioritarias.
Pero lejos de abundar en las revelaciones, a lo largo de la semana López Obrador se refirió en concreto al informe sobre el aeropuerto, considerando que sería lamentable que se tratara de un error, luego rechazando que fuera un error, refiriendo que pudo haber mala fe, dolo, un intento de hacer el juego a sus adversarios… y el pasado jueves 25 envió una carta al presidente de la mesa directiva en la Cámara de Diputados, de la que depende la ASF.
En la misiva, el presidente solicita que se inicie una investigación sobre el informe de la ASF, que retomó un día después en comentarios tan extensos que ocuparon la mayor parte del tiempo destinado a la conferencia de prensa matutina del viernes 26.
Incluso habló de “fósiles” en la ASF, pero que no los señalaría para dejar que la Cámara de Diputados realice la investigación conducente.
“Que se investigue y se limpie si es necesario, que sí lo es, porque esto que hicieron pone hasta en ridículo a esa institución”, dijo.
Añadió: “Aunque lleve tiempo, para que no vuelva a suceder, que se actúe de manera responsable, que se fortalezcan las instituciones. (El informe) está plagado de irregularidades, está hecho de mala fe, estaba hecho para golpearnos”, consideró.








