Política museística de la 4T y el cierre del Macay

La iniciativa que han tenido numerosos miembros de la comunidad cultural de solicitar, a través del portal change.org, que se destituya a la secretaria de Cultura federal, Alejandra Frausto, es un acierto.

Incapaz no sólo de resolver circunstancias urgentes –como la emergencia económica que ha provocado en la comunidad la sanitaria por el covid-19–, sino también de diseñar una política cultural de Estado para definir rumbo de las actividades, bienestar de la comunidad y responsabilidades de los funcionarios, Alejandra Frausto se limita a obedecer los mandatos presidenciales –como la realización del imprudente y costosísimo proyecto Bosque de Chapultepec: Naturaleza y Cultura–, repetir el eslogan de “la cultura puede ser la verdadera transformadora de la sociedad”, y negar sus responsabilidades como titular del sector al desconocer la iniciativa para desactivar colectivos, que se develó el pasado miércoles 2.

En este contexto, la inexistencia de una política museística nacional y regional no es sorprendente.

En la Ciudad de México, la complicidad neoliberal entre los museos con el mercado del arte no sólo se fortaleció, sino que se ha convertido en una relación abierta de subordinación financiada por la ciudadanía, como se comprobó con la participación de la directora del Museo Tamayo Arte Contemporáneo, Magalí Arriola, en el evento promovido por la Galería Kurimanzutto en el contexto de la Feria Art Basel Miami Beach 2020 (Proceso 2301).

Y mientras en la Ciudad de México los museos de arte contemporáneo, como el Tamayo y el Carrillo Gil, se benefician con probables donativos del mercado del arte –10% de las ventas realizadas en el contexto de la feria–, los museos regionales, sin evaluaciones previas que establezcan la pertinencia o insignificancia de los recintos, padecen el recorte presupuestal planeado para 2021.

En este contexto, la situación del Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán (MACAY) es tan relevante como urgente. Conocido también como Museo Fernando García Ponce-Macay, el recinto no sólo destaca por ser el único museo dedicado a la promoción del arte contemporáneo en el sureste, sino también por la espléndida colección que define su vocación.

Inaugurado en 1994 y operado con la participación econó­mica del gobierno del ­estado
de Yucatán y la Fundación Cultural Macay, el museo, hasta 2018, había destacado tanto por su programa de exhibiciones como por sus programas educativos.

Diseñado museísticamente con base en la colección de don Carlos García Ponce –espléndidas obras de la generación denominada Ruptura en México, expresionistas abstractos norteamericanos y algunos artistas catalanes–, el museo ha mantenido, desde su apertura, un programa que conjuga creadores yucatecos –tres salas permanentes correspondientes a Fernando García Ponce, Gabriel Ramírez y Fernando Castro Pacheco–, con presencias nacionales e internacionales. Abierto a la presencia de artistas mexicanos de distintas trayectorias, el museo se caracteriza tanto por la gratuidad de su visita como por las importantes firmas que exhibe. Entre ellas, Antoni Tapies, Motherwell, Rothko y Alex Katz.

Apreciado notoriamente por la comunidad yucateca, el Museo Macay está a punto de cerrar debido al recorte presupuestal que, de manera verbal, le ha informado la Secretaria de Cultura y las Artes del Estado, Erica Beatriz Millet Corona, a su director Rafael Pérez y Pérez.