En vísperas de la temporada decembrina la Ciudad de México se desliza hacia un escenario dramático: igualar el pico en hospitalizaciones por covid-19 de mayo pasado. Por lo pronto ya alcanza casi 18 mil muertos –un promedio de 133 diarios en tres semanas de noviembre–, una ocupación hospitalaria de 56.2% y la saturación de 25 de los 62 hospitales que atienden a pacientes atacados por el virus. Pero a diferencia del inicio de la pandemia, la economía de la capital es hoy sumamente vulnerable y el gobierno local tiene menos recursos para enfrentar la emergencia.
Con la mayor parte de su actividad económica abierta, la Ciudad de México roza las 18 mil defunciones confirmadas por covid-19, mantiene una ocupación hospitalaria de 56.2% y se enfila para alcanzar el pico más grave en camas de hospital, similar al que tuvo en mayo pasado, cuando se decretó el semáforo epidemiológico rojo y la ciudad prácticamente se cerró.
Esa alerta de riesgo pone a la capital en una posición de extrema vulnerabilidad económica que no existía hace siete meses: más de 200 mil empleos formales no recuperados, alrededor de 34 mil 500 micro y pequeños negocios quebrados, millones que sobreviven del comercio informal y están endeudados.
Mientras, el gobierno local está debilitado en sus finanzas por la caída de 8% de sus ingresos y se verá obligado a disminuir 21 mil millones de pesos el presupuesto para 2021.
Frente a este escenario, el viernes 4 la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, “estiró” el semáforo naranja por vigésimo cuarta semana consecutiva –desde el pasado 29 de junio– y tercera semana con “alerta al límite”. Renuente a regresar al rojo, por los “graves efectos” económicos que significarían para la capital, aunque reiteradamente se ha negado a dar cifras puntuales, retomó el llamado inicial a “quedarse en casa” y restringió “al mínimo” la operación del gobierno local y los organismos autónomos, así como de la iniciativa privada, entre otras disposiciones que había cuando la CDMX estaba en rojo.
La medida llega para tratar de revertir el hecho de que las calles de la capital están de nuevo llenas de gente que sale a pasear en familia, que hace largas filas para aprovechar el remate de mercancía en tiendas que se retiran del país, que se va a celebrar bodas o 15 años al Estado de México o a Morelos o que simplemente usa el cubrebocas de manera incorrecta y no guarda la sana distancia.
Y al mismo tiempo regresan las historias –de viva voz, en las redes sociales y en la prensa– de personas que buscan en uno, dos o tres hospitales una cama para un familiar que ya no puede respirar y encuentran la misma respuesta: “Ya no hay cupo”.
Desde principios de octubre la mandataria morenista destacó que había “ligeros” aumentos en las hospitalizaciones. Sin embargo, el 12 de noviembre informó que la tendencia en la CDMX cambió “con un incremento muy importante día con día” y se acercaba más al semáforo rojo.
Al día siguiente advirtió que si seguía esa tendencia, para principios o finales de diciembre “estaríamos de nuevo en una situación como la de mayo”. Dos semanas después, el 27, “recorrió” su estimación al decir que los niveles de mayo se alcanzarían a principios de enero de 2021.
Pero sus informes oficiales tienen otros datos. De acuerdo con el reporte epidemiológico que Sheinbaum ofreció el mediodía del viernes 4, la CDMX tenía una ocupación hospitalaria de 56.2%, con 3 mil 917 personas hospitalizadas, de las cuales 3 mil 19 estaban en camas de atención general y 898 en camas con intubación. En siete días 285 personas más ingresaron al hospital.
Una cifra similar ocurrió el pasado 12 de mayo, cuando el reporte oficial fue de 3 mil 903 personas hospitalizadas –solo 14 menos que en la actualidad–, de las cuales 2 mil 979 estaban en atención general y 932 intubadas, según la página de Datos Abiertos de la CDMX.
Sólo ocho días después –20 de mayo–, la capital llegó a su máximo número de hospitalizados en lo que va de la pandemia: 4 mil 540 personas, de las cuales 3 mil 429 estaban en atención general y mil 111 con ventilador artificial. Ese día la morenista presentó su Plan Gradual hacia la Nueva Normalidad y adelantó que la CDMX estaría en rojo hasta el 15 de junio.
También las muertes al alza
La tendencia creciente en el número de hospitalizaciones por covid-19 no es lo único que alarma en la CDMX. El 25 de noviembre la jefa de Gobierno reconoció que en las últimas semanas también ha subido el número de defunciones por el virus.
El reporte Exceso de Mortalidad de octubre, difundido por la Agencia Digital de Innovación Pública (ADIP), informa que entre el 1 y el 15 de ese mes se contaron mil 654 actas de defunción adicionales a las esperadas a partir del cálculo de años anteriores; es decir, unas 111 diarias, en promedio, que podrían contarse entre las confirmadas y sospechosas por covid-19.
En el mismo reporte, pero de noviembre, el aumento es claro: del día 1 al 20 se contabilizaron 2 mil 651 actas de defunción adicionales a las esperadas a partir del cálculo de años anteriores; esto es, 133 muertes diarias en promedio. La ADIP subrayó: “Se visibiliza un aumento significativo en el promedio diario del mes pasado al actual”.
En en lo que va de la pandemia, hasta el reporte que dio la jefa de Gobierno por la noche del jueves 4, en la CDMX sumaban 17 mil 916 fallecimientos confirmados por covid-19; es decir, de quienes se hicieron una prueba y resultó positiva. En esta cifra no están incluidos los casos sospechosos ni los que, de manera irregular, se registran con otras causas de muerte.
En ese total se incluyen los 51 fallecimientos de personal de salud que laboraba en la Secretaría de Salud (Sedesa) –entre ellos, al menos 13 médicos–, además de enfermeras, camilleros, paramédicos y personal administrativo, así como 19 servidores públicos del área de Servicios de Salud Públicos, según una tarjeta informativa emitida el 27 de octubre por el gobierno capitalino.
El pasado 16 de noviembre Sheinbaum aseguró que la realización de fiestas privadas podría ser la principal causa del incremento de contagios por covid-19 entre los capitalinos. La declaración sorprendió, pues en repetidas ocasiones se mostró reacia para admitir que la conducta de algunos capitalinos podría repercutir en la saturación de hospitales y en consecuencia en las cifras de muertes.
Las fiestas patrias, jóvenes bebiendo en bares y restaurantes, la aglomeración en la iglesia de San Hipólito el día de San Judas Tadeo, la gente disfrazada en las calles por Día de Muertos, la asistencia a tiendas por el “Buen Fin”, las manifestaciones con encapsulamientos policiacos, los paseos dominicales; no resaltó ninguno de estos hechos como causa del alza en la ocupación hospitalaria.
Pero el 23 de noviembre, junto con autoridades de la Conferencia del Episcopado Mexicano, anunció que la Basílica de Guadalupe cerrará del 10 al 13 de diciembre para evitar la aglomeración de 10 millones de fieles que cada año visitan el templo mariano.
“Su resultado es…”
Dentro de una carpa blanca, con una mesa y una silla, Martha Rivera se para en la “equis” marcada en el piso, a 1.5 metros de distancia. Le tiemblan las piernas. Una doctora protegida de pies a cabeza, para evitar contagiarse, pronuncia en voz alta su nombre, observa un papel, pone un sello y sale. Pasan 30 segundos que a la mujer de 40 años le parecen eternos. La especialista regresa, pone su firma y le dice: “Su resultado es positivo”.
Casi sin expresión en su rosto, Martha baja lento los escalones del macroquiosco ubicado afuera de la estación del metro Mixcoac y reacciona: “Yo me siento bien, no tengo ningún síntoma, sólo comezón en la garganta. Realmente vine porque alguien salió positivo en casa”.
Habitante de la colonia Las Águilas, en la alcaldía Álvaro Obregón, está preocupada porque en su casa, con seis habitantes, hay una persona con diabetes, otra de la tercera edad y una embarazada; las vulnerabilidades favoritas del virus.
Martha asegura que avisará a todas las personas con quienes tuvo contacto en los últimos días, incluidos los dueños de la casa donde es trabajadora doméstica. Y agrega: “Voy a ver cómo le hago para aislarme totalmente y comer, porque vivo al día”. Su situación es similar a la de miles de capitalinos.
Martha Rivera es una de las 17 mil 307 personas cuya prueba rápida resultó positiva, entre las 85 mil 52 que –del 20 de noviembre al jueves 3– se la hicieron en uno de los 200 puntos de la CDMX instalados por la Sedesa para identificar más casos positivos y aislarlos.
En los primeros días de operación de ese macroquiosco había gente que se formaba desde las 04:30 horas para alcanzar una de las 150 fichas que se repartían al día. Eduardo García, doctor de la Jurisdicción Sanitaria de Benito Juárez, informa que han llegado personas “que ya no pueden mantenerse en pie, que se ve que en su estado general están muy mal, se ve su cara de dolor o su vía respiratoria se ve muy inflamada, traen fiebre”.
A ellos y a quienes presentan síntomas leves, pero tienen comorbilidades, se les hace también una prueba PCR y se les recomienda aislarse 14 días, mientras esperan entre cinco y 10 días sus resultados; pero si tienen dificultad para respirar les sugieren ir directo a un hospital.
A quienes resultan positivos y no tienen dónde aislarse de manera segura, les informan que pueden hacerlo en la Unidad Temporal Covid del Centro Citibanamex, en la alcaldía Miguel Hidalgo, operada por la Sedesa y la UNAM que, si bien no es un hospital, las personas que lo necesiten y sean referenciadas desde un centro de salud, pueden pasar ahí su aislamiento con alimentos y acceso ilimitado a internet gratis.
Tenoch Torres, coordinador de Participación Ciudadana en Benito Juárez, explica que con la ampliación de 26 a 50 macroquioscos y del horario de 14 a 17 horas, en el de Mixcoac ya se hacen 225 pruebas al día. El miércoles 2, hasta las 12 horas, aún había fichas disponibles y la gente se seguía formando. “Es el momento más grave que hemos tenido en lo que va de la pandemia en Benito Juárez, más grave que en mayo”, dice.
Hospitales, “Sin disponibilidad”
En la entrada de la zona de Urgencias del Centro Médico Nacional “20 de Noviembre”, del ISSSTE, cuelga una gran manta con un aviso muy claro: “Informamos a nuestros derechohabientes y al público en general que por el momento hemos excedido nuestra capacidad para atender pacientes con coronavirus covid-19 y no contamos con más camas disponibles”.
Ubicado en la colonia Del Valle Sur, alcaldía Benito Juárez, éste es uno de los 25 hospitales –de los 62 locales y federales que atienden la emergencia sanitaria en la CDMX– que hasta la noche del jueves 3 marcaban con rojo “Sin Disponibilidad” de camas de Atención General en el mapa digital elaborado por el gobierno capitalino. El número de saturados subía a 26 respecto a camas en Unidad de Cuidados Intensivos.
A poca distancia de ahí, afuera del Hospital Regional Adolfo López Mateos, del ISSSTE, una integrante de la familia Gómez cuenta que su madre fue removida del quinto piso, donde estaba internada por insuficiencia pulmonar, “porque el señor de al lado resultó con covid. Rápido la movieron de ahí y la pasaron a otro piso para que no se contagiara, porque donde estaba ya lo iban a hacer todo para covid. Empezaron a desinfectar toda el área y ya no nos dejaron subir a verla”. Esta unidad también está marcada “Sin Disponibilidad”.
De acuerdo con el mapa del gobierno local, los hospitales con esta indicación hasta la noche del jueves 3 en la capital eran: cinco de la Sedesa, seis de su homóloga federal (SSA), dos del IMSS, siete del ISSSTE, dos de la Sedena y ninguno de la Semar.
En la edición 2 mil 288, publicada el 6 de septiembre pasado, Oliva López, titular de la Sedesa, dijo a Proceso que veía “muy complicado” que para las fiestas decembrinas de 2020 la capital estuviera en semáforo verde. “Creemos que nos vamos a quedar así un largo rato, en naranja. En el mejor de los casos transitaremos a amarillo y luego ya vamos a estar cerca de octubre, que es temporada de influenza y viene una conjunción de dos epidemias”, afirmó.
De nuevo la realidad ya rebasó los cálculos. El viernes 4 Sheinbaum informó que la CDMX permanecía en semáforo naranja, aunque con medidas restrictivas de rojo, con 219 mil 465 casos confirmados acumulados –4 mil 459 más que el día anterior– y alrededor de 20 mil 273 activos estimados debido a que se “cuadruplicó” el número de pruebas.
“Les pido que no abarrotemos las tiendas de regalos de Navidad, es mejor regalar amor, regalar cariño; que no tengamos posadas, que no hagamos las grandes fiestas. Ya habrá momento de celebrar, abrazarnos, de regresar a los grandes conciertos en el Zócalo”, pidió esperanzada.








