Para el doctor Malaquías López Cervantes, integrante de la Comisión para la Atención de la Emergencia Coronavirus de la UNAM, son deficientes las medidas que el gobierno de López Obrador aplica para contener la propagación del covid-19. Cuestiona a miembros de la 4T por no usar cubrebocas, por “confundir a la población” y por la falta de pruebas para detectar a los enfermos.
En el nombre de las libertades económicas y de la movilidad “se están cometiendo muchas barbaridades”, asegura sobre el manejo de la pandemia en México el doctor Malaquías López Cervantes, integrante de la Comisión para la Atención de la Emergencia Coronavirus de la UNAM.
Advierte que el número de enfermos reportados por las autoridades federales compromete la capacidad de atención hospitalaria porque no se realizan pruebas generales para detectar y aislar a los contagiados.
Considera que el discurso oficial y posterior debate sobre el uso de cubrebocas en espacios públicos confunde a la sociedad y causa que no se acaten las medidas básicas de prevención contra la propagación del virus.
En entrevista, el exdirector general de Planeación y Desarrollo en Salud aclara que la pandemia “no será derrotada en los hospitales” porque, a la fecha, no existe un tratamiento para revertir la afectación; en cambio, dice que la clave para “ganar la batalla” es prevenir los contagios, además de acceder a una vacuna.
Al jueves 3, de acuerdo con la Agencia Proceso, México sumaba oficialmente 1 millón 144 mil 643 casos acumulados de covid-19, de los cuales 108 mil 173 corresponden a fallecidos.
De acuerdo con la Secretaría de Salud, Durango, la Ciudad de México, Nuevo León, Guanajuato, el Estado de México, Hidalgo, Coahuila y Zacatecas son las entidades que tienen más casos en hospitales, con una saturación de camas de entre 50 y 74%.
En ese contexto México se ubica como el tercer país más golpeado por la pandemia, sólo detrás de Estados Unidos y Brasil.
La vacuna
Debido a que la población en México asciende a 126.2 millones de personas el gobierno federal requiere entre 20 y 30 millones de vacunas para proteger a los adultos mayores y a los trabajadores del sector salud, esencialmente con el propósito de reducir la cifra de muertes por el nuevo virus.
Ya vacunados, “aunque hubiera casos de contagio, no serían severos”, dice López Cervantes.
El experto de la UNAM coincide con el anuncio del convenio que el miércoles 2 concretó el secretario de Salud, Jorge Alcocer, con la farmacéutica Pfizer, para adquirir 34.4 millones de vacunas contra el covid-19.
El gobierno federal informó que durante diciembre se recibirán las primeras 250 mil dosis, que servirán para inocular al personal sanitario, prioridad por estar en la primera línea de atención contra la pandemia.
En septiembre último la revista médica británica The Lancet publicó un artículo en el cual, basado en datos de la organización Médicos Sin Fronteras, da cuenta de que México ha sido la nación que más personal de salud ha perdido por el covid-19, con más de mil fallecimientos y 20 mil contagios.
En agosto pasado la Asociación de Médicos y Enfermeras Nacional informó que al menos 19% de los infectados en el país corresponde al personal sanitario, y que el riesgo de muerte de un médico en México es mayor que en Estados Unidos y Brasil.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, a su vez, dio cuenta –a mediados de este año– de que en México existen 1.4 camas hospitalarias por cada mil habitantes. Dicha escasez fue confirmada durante las protestas del personal sanitario ocurridas de marzo a julio, y en las cuales también denunciaban que carecían de equipo de protección e infraestructura adecuada para atender la crisis sanitaria.
Para López Cervantes la falta de infraestructura y equipo de protección es una situación “penosa” que exhibe “un mal manejo” de la pandemia. Explica que si bien el gobierno preparó el escenario de contención en los hospitales antes de la llegada del virus, no adquirió equipo para proteger a los trabajadores de la salud.
Recuerda que las autoridades comenzaron a adquirir material y equipo de seguridad hasta que comenzaron a ocurrir los contagios en los hospitales.
El experto cuestiona que las autoridades no han ordenado un estudio serológico para conocer el estado de salud de quienes luchan en primera fila contra el SARS-CoV-2 y determinar cuántos médicos y enfermeras siguen susceptibles al padecimiento y cuántos han generado anticuerpos, para minimizar el impacto de la pandemia.
Polémica
El 30 de noviembre se reactivó la controversia sobre el uso de cubrebocas, cuando el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, llamó a las autoridades mexicanas a tomar “muy en serio” la pandemia.
En respuesta, el martes 2 el presidente Andrés Manuel López Obrador reiteró que el uso de cubrebocas no es indispensable como medida de prevención.
“Me dice el doctor Hugo López-Gatell, que es el que me orienta, y el doctor Alcocer, que no es indispensable, que hay otras medidas y yo pienso que lo mejor es la sana distancia y el cuidarnos nosotros.
“El que quiera ponerse el cubrebocas, y sentirse más seguro, lo puede hacer, yo no lo estoy impidiendo. Lo que quiero es que todos actuemos de manera responsable y nos cuidemos. Entonces, si se usa el cubrebocas y de esa manera se siente la persona más segura, adelante, todos a tener el cubrebocas. Si una autoridad así lo recomienda, pues hay que hacerle caso”, dijo en su conferencia matutina en Palacio Nacional.
Al respecto, el también académico del Departamento de Salud Pública de la UNAM señala que hay más casos de personajes de la 4T que dan mal ejemplo sobre las medidas sanitarias, como el diputado federal del PT Gerardo Fernández Noroña, quien en una sesión en el Instituto Nacional Electoral se negó a usar el tapabocas.
“Son malos ejemplos y confunden a la sociedad. De esa manera se pasan por alto las recomendaciones sanitarias que se aplican a nivel global.”
Para el especialista “es necesario decretar el uso obligatorio de cubrebocas en espacios públicos porque hay demasiado desorden; no se están implementando las estrategias de contención y se permite que salgas a contagiar en defensa de las libertades, como la movilidad y la actividad económica”.
Test insuficientes
En materia de pruebas, López Cervantes también ubica una mala decisión de gobierno. Expuso que en México hay demasiados contagios porque no hay diagnósticos generalizados. “Eso significa que, si se tiene un número bajo de pruebas y un número alto de casos, es porque las pruebas son positivas y la pandemia no se está controlando”.
Sobre el programa de aplicación de pruebas rápidas en parques y plazas publicas de la Ciudad de México, dijo que se trata de una estrategia “pasiva” porque están esperando a que la sociedad acuda a los módulos, en vez de salir a buscar a los contagiados para darles seguimiento. “Hay personas infectadas que acuden a trabajar sin tomar medidas de prevención”, lamenta.
Considera que el número de contagios, que asciende a 1 millón en una población de 120 millones de personas, indica que las autoridades sólo están registrando los casos más graves y que están hospitalizados, así como los fallecidos, que representan una cifra pequeña “del total de casos que seguramente se están presentando en el país”.
López también realiza una analogía entre la posición del gobierno y del sector empresarial, de mantener la actividad económica activa, con la historieta de Mafalda, “donde lo urgente mata a lo importante”.
“Urge que la gente salga a trabajar, pero lo importante es que la gente no se muera. El dinero importa mucho, pero importa más la protección y muchas personas han muerto por la falta de decisión”, dice el experto.
Cuestiona también la estrategia de poner comedores comunitarios para los sectores más vulnerables, porque fue como decirle a la sociedad: “Salgan a contagiarse”.
Sobre las campañas políticas que están por comenzar, menciona que los candidatos deberán tener una responsabilidad porque “si por llevar a cabo un acto de proselitismo, una persona muere, deberían ser procesados por homicidio culposo”.
Reitera que es indispensable que las autoridades asuman mayores medidas porque se corre el riesgo de un desborde de contagios. “Lo que se ha hecho, ha sido insuficiente”.








