Para la Organización Mundial de la Salud, el gobierno mexicano no se ha tomado con la debida seriedad la gravedad de la pandemia de covid-19; según expertos de la organización sanitaria, México le apuesta todo a la vacuna (que no llegará de inmediato ni estará disponible para toda la población) y deja de lado estrategias elementales, como las medidas preventivas y la aplicación masiva de pruebas de detección.
Ginebra.- A un año de que se documentara el primer caso de covid, en Wuhan, la estrategia del gobierno mexicano para enfrentar la emergencia de salud se puede considerar fallida, en contraste con otros países que supieron leer la magnitud de lo que se avecinaba.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) México tiene el primer lugar mundial por letalidad, con una tasa de 9.5% –mueren al menos nueve personas de cada 100 contagiadas–; cuarto lugar por muertes después de Estados Unidos, Brasil e India y noveno lugar global con 77.8 muertes por cada 100 mil habitantes.
Con más de 100 mil muertes confirmadas, la epidemia sigue ascendiendo con cifras récord diarias de hasta 12 mil casos en un solo día; en noviembre las cifras de casos y de muertes se duplicaron; esto, según la OMS, es “una mala señal”, por lo que el director general de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus, llamó al gobierno de la 4T a tomarse “muy en serio” la pandemia.
En enero pasado, Mike Ryan, director de emergencias de la OMS, recomendó: “Lo principal es limitar la transmisión de persona a persona, reducir las infecciones, especialmente el contacto cercano y particularmente en los entornos de atención médica. Necesitamos evitar la transmisión a través de eventos de superdifusión.
“Necesitamos que todos los Estados miembros se concentren en la identificación temprana y el aislamiento de casos sospechosos, casos probables y confirmados; estamos trabajando para ayudar a los países a proporcionar estándares de atención optimizados”, urgió Ryan cuando el covid-19 todavía no se declaraba una emergencia mundial.
El 28 de febrero la Secretaría de Salud anunció los dos primeros casos, cuando el subsecretario Hugo López-Gatell afirmó: “No se puede contener”, pero “no contenerlo no quiere decir que no se pueda mitigar la transmisión hasta el grado potencial de eliminarlo. No es una enfermedad grave. En su mayoría estamos hablando de más de 90% de casos leves (…) cuyos síntomas son los de un catarro”.
Ese mismo día Ryan le corrigió la plana a López-Gatell: dijo que “ante la expansión del coronavirus las medidas de contención han sido efectivas en otros países, como en Singapur”, y remarcó que contener un brote tiene por objetivo “romper la cadena de transmisión y que el virus no viaje de una persona a otra”. Utilizar medidas para mitigar la enfermedad “es cuando aceptas que ya no puedes parar la transmisión entre personas”.
“Test, test, test”
El pasado 11 de marzo la OMS declaró la pandemia de covid-19, fecha en la que México reportó 11 casos y ninguna muerte: “Aquellos con un puñado de casos pueden evitar que se conviertan en grupos y esos grupos se conviertan en transmisión comunitaria’’, urgió Adhanom, remarcando la necesidad de rastrear los contagios y aislarlos.
El 23 de marzo, con 316 casos y cuatro muertes en México, López-Gatell afirmó: “Irremediablemente conforme aumente el número de casos se vuelve crecientemente difícil hasta llegar a ser imposible el rastrear cada cadena de transmisión. Pero además, cuando ese número de casos empieza a aumentar, se vuelve muy poco útil intentar rastrear a cada uno de los contactos y sus cadenas de transmisión”.
Adhanom insistía en que “para ganar necesitamos atacar el virus con tácticas agresivas y específicas: probar cada caso sospechoso, aislar y cuidar cada caso confirmado, rastrear y poner en cuarentena cada contacto cercano. Pedirle a la gente que se quede en casa y otras medidas de distanciamiento físico son una forma importante de frenar la propagación del virus y ganar tiempo, pero son medidas defensivas”.
El 16 de marzo Tedros Adhanom, al ser cuestionado por este semanario sobre el panorama en México, con millones de personas con obesidad, diabetes y adultos mayores, respondió que “debe haber un compromiso político al más alto nivel, porque esta pandemia no afecta nada más al sector salud, pues ataca todos los sectores”. La estrategia “debe ser coordinada desde el más alto nivel y no relegada al Sector Salud”.
De igual forma recomendó hacer pruebas a todos los casos con neumonía atípica, a los casos sospechosos, a todas las personas que hubieran estado en contacto con casos confirmados y se hizo viral su frase: “La regla del juego es muy simple… test, test, test”.
Al tratar de descifrar qué pasaba en México y por qué no se aumentaba el número de pruebas PCR (para detectar el covid), los expertos de la OMS explicaban que cuando no se hacen más pruebas es porque “no se quieren encontrar más casos”.
Hacia finales de mayo, con 65 mil 856 contagios y 7 mil 179 muertes en México, la OMS remarcó que no hay forma de combatir el covid-19 sin hacer pruebas a escala masiva. Margaret Harris, epidemióloga de la OMS, dijo entonces a Proceso que debido a la falta de pruebas no se tiene la fotografía completa sobre quién tiene el virus ni hacia dónde se mueve. “Las pruebas son tus ojos en el virus, ven hacia dónde va, dónde está. Las pruebas son los ojos para ganarle la batalla. No puedes ganarle si vas a la pelea a ciegas”.
México es uno de los países que realizan el menor número de pruebas PCR en el mundo en relación con su población. En abril la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos observó que México aplicaba 0.4 pruebas por cada mil habitantes, mientras la media de los países de esa organización estaba en 22 por cada mil.
En fechas recientes, la OMS y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) también han promovido el uso de pruebas rápidas de antígenos, que son mucho más económicas que las PCR y cuyo resultado se tiene en menos de 30 minutos; se aconsejan para usarse en lugares con focos rojos de transmisión, en zonas rurales o para poblaciones vulnerables.
La OPS donó unos 200 mil kits de pruebas rápidas de antígenos a México.
El argumento con el que la 4T ha defendido su estrategia para controlar la pandemia es que no ha habido saturación de hospitales y que se tienen suficientes camas de hospital y ventiladores.
No obstante, algunos atribuyen el exceso de mortalidad a que en una buena parte las personas contagiadas por covid-19 no acudieron a los hospitales a tiempo, mientras que muchos enfermos fueron regresados a sus casas, donde fallecieron. Por otra parte, se necesita un equipo de cinco a ocho especialistas para tratar a un paciente intubado, que puede tardar hasta seis semanas en dejar la terapia intensiva, lo que también ha complicado el cuadro.
En días recientes la Ciudad de México se volvió la primera entidad del país con más ocupación de camas en las unidades de terapia intensiva, con 61%, además de ser la segunda en hospitalización general, con 65%.
En la capital del país, de un total de 59 centros médicos que atienden casos de covid hay 29 con alerta roja por una ocupación general mayor a 70%, entre los que hay 10 con 99% o 100% de saturación, según el Sistema de Información de la Red de Infección Respiratoria Aguda Grave.
Habrá vacunas
México le apuesta todo a la vacuna. Sin embargo, a la par de la vacunación es necesario seguir con las pruebas de manera paralela, mientras se logra inocular a toda la población.
“En un principio la vacuna será prioritariamente para trabajadores sanitarios, personas mayores y grupos de riesgo, lo que dará al virus aún mucho espacio para moverse, por lo que continuar con las pruebas debe seguir siendo una herramienta vital para controlar la pandemia”, remarcó Adhanom.
Insistió en que todos los países del mundo tienen ya capacidad para hacer las pruebas con opciones más rápidas, fáciles de usar y más baratas, e instó a que “todo el que necesite hacerse una prueba debe poder hacerlo”.
Para lograr la llamada inmunidad colectiva o de rebaño –el punto en el que el virus ya no puede propagarse porque no hay suficientes humanos vulnerables–, los científicos han sugerido que 70% de una población determinada debe ser inmune, ya sea gracias a la vacunación o porque sobrevivieron a la infección.
En este sentido, Thomas Cueni, director general de la Federación Internacional de Farmacéuticas, afirmó que para el verano de 2021 se estima que la humanidad podría contar con 10 vacunas contra el covid-19. Un avance científico “sin precedente”, celebró.
Además de las vacunas de Pfizer y BioNtech, así como Moderna y AstraZeneca, que han mostrado resultados prometedores, se esperaría que veamos algo similar con Johnson & Johnson, Novavax, Sanofi Pasteur, GSK, Merck y muchos otros, dijo Cueni en un encuentro con la Asociación de Corresponsales ante Naciones Unidas.
Sin embargo recalcó que una cosa será tener la vacuna y otra muy distinta tener la capacidad y estar listos para la vacunación, ya que vacunas como la de Pfizer necesitan conservarse a 70 grados bajo cero: “Lo que nos preocupa es si los países están listos para lanzar la vacunación”.
A su modo de ver Suiza será uno de los primeros países en obtener inmunidad de rebaño para el verano de 2021 por medio de la vacunación gratuita de toda su población, de 8.5 millones de personas; y países como el Reino Unido han ordenado 83 millones de vacunas para una población de 68 millones de habitantes.
Por su parte, México ya comprometió la adquisición de 34.4 millones de vacunas que inmunizarán a unos 17 millones de personas (se requieren dos dosis para que sea efectivo el tratamiento); pero este mes sólo se recibirán 250 mil dosis, que alcanzarán para inocular a unas 150 mil personas.
“En cuanto a vacunas estamos en el mejor de los mundos posibles; ahora el reto será que sean accesibles para todos y no dejar a nadie atrás”, dijo Cueni, quien advirtió que a pesar de las buenas noticias el proceso de vacunación es lento, por lo que “no volveremos a la normalidad antes de 2022”.
El caso mexicano
En la conferencia de prensa de la OMS del pasado 30 de noviembre, Proceso preguntó sobre la situación en México por el repunte de casos, de muertes y sobre el hecho de que el presidente se niega a usar la mascarilla en actos públicos.
México está “en mala situación frente a la epidemia de covid-19, que vio duplicar el número de casos y muertes entre mediados y finales de noviembre (…) Nos gustaría pedir a México que sea muy serio” ante la pandemia. El hecho de que se dupliquen los casos y las muertes “es muy mala señal”, valoró el titular del organismo de salud de la ONU.
Respecto de que AMLO no usa tapabocas en actos públicos o cuando está de gira, Adhanom remarcó que “queremos que los líderes sean modelos a seguir y que pongan el ejemplo” e instó a no politizar con el virus ni con el uso de la mascarilla, porque eso “no ayuda a nadie”.
“Lo que le dijo a México se lo dice a todo el mundo. No es que (Tedros) me lo diga a mí, si me lo quisiera decir a mí, a lo mejor, o al secretario de Salud o al presidente, quizás habría mandado un comunicado diplomático si ese fuera el caso”, dijo López-Gatell, minimizando el llamado de la OMS.
López Obrador insistió esta semana en que el cubrebocas “no es indispensable”, a pesar de que la OMS publicó nuevos lineamientos para su uso y afirma que es una herramienta indispensable para frenar el contagio.








