Las letras chiquitas de la vacunación

Expertos de la UNAM aclaran algunos puntos sobre el plan de vacunación que el gobierno del presidente López Obrador pretende para frenar la propagación del covid-19 en México, uno de los países más golpeados por la pandemia. Si bien consideran correctos los acuerdos para traer las vacunas, cuestionan que la información hacia la población sea poco efectiva. Exponen, por ejemplo, que las primeras dosis apenas alcanzarán para una tercera parte del personal de salud.

Tres grandes grupos farmacéuticos de carácter internacional serán los primeros en abastecer de vacunas contra el virus SARS-CoV-2 al mercado mexicano a partir de diciembre, pero las primeras 250 mil dosis sólo alcanzará para inmunizar a una tercera parte del personal sanitario que labora en los hospitales públicos del país.

El primer lote llegará a México en un momento crítico. El viernes 4 se reportaron 12 mil 127 nuevos contagios, la cifra más alta desde que comenzó la pandemia. En este contexto, desde su conferencia matutina López Obrador hizo un inusual llamado a resguardarse en la temporada navideña y a no realizar fiestas o celebraciones familiares, evitando también las compras multitudinarias.

En noviembre último, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador anunció una inversión inicial de 35 mil 153 millones de pesos para la compra de los primeros lotes de vacunas a los consorcios encabezados por las empresas Astra Zeneca, Pfizer BioNTech y Can Sino Biologics, con los cuales pretende adquirir 198.3 millones de dosis.

El secretario de Hacienda, Arturo Herrera, explicó entonces que esa dependencia pagó en octubre pasado un anticipo de 159 millones de dólares por estos acuerdos de precompra a los que se sumaron 92 millones de dólares en noviembre, mientras que en diciembre de este año nuestro país deberá entregar un tercer pago de 68 millones de dólares.

Sin embargo, un especialista de la UNAM advierte que la cifra de 198 millones de dosis no equivale a una dosis por persona, puesto que las vacunas de Pfizer y Astra Zeneca requieren de dos aplicaciones por individuo para producir la respuesta inmune que neutraliza el ataque del nuevo coronavirus.

El titular de la Clínica de Atención Preventiva del Viajero de la Facultad de Medicina de la UNAM, Jorge Baruch Díaz Ramírez, advierte que las primeras 250 mil dosis de la vacuna de Pfizer tendrán que distribuirse entre 495 mil 704 personas que trabajan en los hospitales públicos del país, por ser quienes corren mayor riesgo tras ocho meses de batalla contra el covid-19.

De ese grupo al menos 190 mil 565 son médicos generales, residentes y especialistas; seis mil 600 son médicos contratados por el Instituto de Salud para el Bienestar para atender la emergencia; 286 mil 239 son enfermeros generales y 12 mil 300 enfermeras especializadas en covid-19, por lo que apenas una tercera parte de ellos podría recibir las dos dosis que requiere la vacuna de Pfizer para funcionar.

A esta cifra, señala Baruch, se debe sumar el personal de limpieza que sanitiza los hospitales y que también está altamente expuesto a la nueva enfermedad, así como el personal administrativo y de logística que hace posible la operación de los hospitales, lo que pone en evidencia que “es todavía muy baja” la oferta de vacunas para el personal sanitario en medio de la emergencia.

La urgencia de vacunar al personal de salud también se desprende de la alta mortalidad que tiene México entre su personal sanitario. Baruch agrega que “hay un alto número de muertes acumuladas entre personal de salud”.

Hasta el 4 de noviembre último, más de 140 mil médicos y enfermeros se habían contagiado de covid-19, de los cuales mil 884 murieron tras infectarse. Además, existe el registro de otras 198 defunciones sospechosas de haber sido causadas por la nueva enfermedad.

“Son más de 2 mil defunciones acumuladas, lo que nos coloca en los primeros lugares de mortalidad de personal sanitario en el mundo”, lamenta.

Los zares de las vacunas

El 13 de octubre reciente, el presidente Andrés Manuel López Obrador firmó los primeros contratos y cartas de intención para la adquisición de la vacuna contra el covid-19, por lo que anunció una inversión inicial de 35 mil millones de pesos.

De acuerdo con López Obrador, con esos recursos se garantizó la precompra de 77.4 millones de dosis de la vacuna desarrollada de manera conjunta por la Universidad de Oxford y los laboratorios Astra Zeneca.

En un principio se calculó que los primeros lotes llegarían a México entre marzo y agosto de 2021, pero los errores detectados en las primeras dosis suministradas a voluntarios causaron dudas sobre su eficacia, por lo que se programaron nuevos estudios para una segunda evaluación.

Las inconsistencias detectadas en la fase 3 de su vacuna podrían retrasar su llegada al mercado y distribución en México.

En una segunda fase, Astra Zeneca comenzará a producir la vacuna en México, debido a una alianza con los Laboratorios Liomont y al financiamiento que la Fundación Carlos Slim aportó para poder hacer la transferencia de tecnología.

La presidenta de Astra Zeneca México, Sylvia Lorena Varela, afirmó que la farmacéutica pondrá a disposición del gobierno mexicano las vacunas sin obtener ganancia alguna, puesto que el costo de la misma es de aproximadamente 25 dólares por unidad.

Con el gobierno de López Obrador la farmacéutica inglesa ha facturado ventas por 645 millones 779 mil pesos tan sólo en dos años, de acuerdo con la plataforma de datos QuiénEsQuiénWiki, que recopila información de Compranet.

Por lo que se refiere a la vacuna producida por la farmacéutica china Can Sino Biotecnologics, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, informó que proveerá 35 millones de dosis de su vacuna a México.

Las primeras dosis de esta vacuna ya comenzaron a aplicarse en México desde el viernes 4, como parte de la fase 3 de los protocolos de investigación, por lo que su llegada al resto de la población dependerá de los resultados que se logren a partir de estas pruebas.

La vacuna de Can Sino será aplicada a 15 mil voluntarios mexicanos y los planes para su entrega marcaban inicialmente septiembre de 2021, para concluir con la aplicación de los 35 millones de dosis, pero esa fecha es incierta, debido a que todavía se desconoce su eficacia y el grado de inmunidad que va a generar en la población.

En el desarrollo de esta vacuna impulsada por la farmacéutica Can Sino Biologics también participa la compañía rusa Petrovax, que se especializa en manufactura de medicamentos genéricos.

Actualmente ninguna de las dos compañías tiene presencia en México, pero su acuerdo con el gobierno de López Obrador podría abrirle las puertas a nuestro mercado.

El vencedor

Hasta el momento el único lote seguro de vacunas que México va a recibir provendrá en los próximos días del consorcio Pfizer con la alemana BioNTech.

El primer contrato firmado por México con la farmacéutica estadunidense fue por 34.4 millones de dosis, 249 mil de las cuales se van a entregar en diciembre para aplicarlas al personal de salud. Las siguientes entregas se realizarán de manera escalonada hasta completar las dosis acordadas en diciembre de 2021.

Baruch advierte que se trata de una vacuna “altamente inestable”, por lo que debe conservarse a temperatura de ultracongelación a menos 70 grados centígrados. Tras elevar su temperatura de dos a ocho grados para poderla aplicar, sólo se conserva cinco días, lo que eleva el costo de su distribución y complica su aplicación.

Sin embargo, el secretario de Salud, Jorge Alcocer, informó que la empresa fabricante va a proporcionar parte de la logística que se requiere para su distribución y aplicación.

Además, López Obrador anunció que el Ejército y la Marina se harán cargo de la vigilancia de este primer lote de vacunas, por tratarse de un asunto de seguridad nacional.

Para Pfizer, el mercado gubernamental mexicano no es desconocido: con la 4T ha logrado ventas por 2 mil 308 millones de pesos, de acuerdo con los datos de Compranet recopilados por QuiénEsQuiénWiki.

Ebrard también ha adelantando que el gobierno de México se encuentra en negociaciones con otros eventuales productores de vacunas, como Janssen, de Estados Unidos; Sputnik V, del Gamaleya Research Institute de Rusia; Novavax, de Estados Unidos; Curevac, de Alemania; Sanofi Pasteur, de Francia, y Rei Thera, de Italia.

De ese grupo, la farmacéutica Janssen planea realizar pruebas en México, lo que podría dar a nuestro país la ventaja frente a otros países sobre la adquisición de vacunas.

Aunado a ello, el 18 de septiembre México formalizó su interés de participar en el mecanismo Covax de la OMS para la adquisición de vacunas, lo que le permitiría cubrir la demanda para 25 millones de habitantes.

En este contexto, la jefa de la Subdivisión de Investigación Clínica de la Facultad de Medicina de la UNAM, Rosa María Wong, explicó que hasta el miércoles 2 la OMS tenía registrados 163 protocolos de investigación para desarrollar vacunas contra el covid-19.

De esa cifra, 51 ya se encuentran en estudios clínicos y 14 más llegaron a la etapa final de investigación, por lo que han comenzado a aplicarse en personas.

Plan de vacunación

El vocero de la Comisión de la UNAM para el covid-19, Mauricio Rodríguez, advierte que durante los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto la vacunación universal perdió cobertura por una menor adquisición y distribución de las vacunas, lo que representa un reto adicional para el actual gobierno.

“Las coberturas son ineficientes, ya no se compraba toda la vacuna que se necesitaba porque ya no existía una coordinación entre la Secretaría de Salud federal y las dependencias estatales. Y lo que pasa ahorita con la pandemia es que también se ha dificultado la adquisición de las vacunas, el abasto y la distribución”, señala. Asegura que hay estudios de 2015 y 2017 en los cuales ya se advertía sobre este problema.

En este sentido, pide al gobierno federal definir “si va a utilizar para la vacuna del covid-19 la misma plataforma del Programa Nacional de Vacunación o si se hará una plataforma exclusiva, no independiente, pero extraordinaria” para su aplicación.

“El sistema de vacunación ya está ocupado, su personal ya está dedicado a vacunas regulares y la del covid-19 necesitará un esfuerzo extraordinario, se va a requerir reforzar el proceso para que haya suficiente personal y equipo, es un punto muy importante que se debe definir en el plan estratégico”.

Rodríguez también advierte que el plan estratégico de vacunación contra el covid-19 tiene que definir “los grupos prioritarios para que en función de éstos se hagan cálculos y proyecciones”.

“Cuando defines con ayuda del Inegi la población que vas a vacunar puedes saber dónde están y puedes preparar la distribución. La vacuna no puede llegar a todos los que quisieran vacunarse”, aclara.

En este sentido, prevé que los menores de cinco años no serán vacunados porque los estudios existentes se han enfocado en los adultos. “Los estudios clínicos de fase 3 darán la información que permita terminar de definir los grupos de vacunación según la efectividad de la dosis y de esta manera terminar de integrar la estrategia”, expone.

Rodríguez considera adecuados los procesos que ha iniciado el gobierno de México para la adquisición de vacunas, ya que se integró al mecanismo de la OMS para tener acceso a una cartera amplia de posibles dosis, estableció negociaciones directas con productores, contempla la transferencia de la tecnología en al menos dos casos y, además, se está impulsando el desarrollo de protocolos de investigación a nivel nacional, los cuales incluyen la participación de la UNAM.

“Hay un par de proyectos en los que la UNAM participa; con diferentes especialistas del Instituto de Biotecnología, la Facultad de Medicina y el Programa Universitario de Investigación en Salud están trabajando dos prototipos de vacuna contra el covid-19, evaluados en etapas iniciales, en modelos preclínicos, etapas preclínicas y luego en estudios clínicos de fase 1. Son estrategias que le darán a México capacidad de producción nacional”, expone.

Sin embargo, alerta que ha faltado comunicación científica al gobierno mexicano sobre las vacunas, debido a que existe una gran desinformación sobre el tema.

“Es importante que la Secretaría de Salud tenga una comunicación científica, una voz única para la comunicación de los avances de las vacunas, para que dé los pormenores técnicos y que la gente los pueda comprender y tener confianza en el proceso.

“Si la comunicación es demasiado optimista, como que ya está la solución puesta a la vuelta de la puerta, la gente puede tener altas expectativas y pensar que ya mañana empiezan a vacunar a todos, precisamente porque no se comunicó desde el principio que son primero los grupos prioritarios y que se necesita una estrategia escalonada”, concluye.