Señor director:
Con relación al artículo publicado el pasado 8 de noviembre por el Dr. Ernesto Villanueva, bajo el título “Radio Educación” y en mi carácter de representante legal de dicho órgano desconcentrado, me permito hacer las siguientes precisiones:
1.- Efectivamente, Radio Educación es una enorme institución del Estado Mexicano, cuyas aportaciones a la educación, la cultura y los derechos humanos son indiscutibles, al igual que al periodismo independiente y crítico. Esto se ha logrado con el profesionalismo y compromiso permanentes de las y los compañeros que trabajan o han trabajado para este medio público. El gobierno actual y en particular la Secretaría de Cultura reconocen su valor y por lo tanto nadie ha planteado o sugerido alguna modificación que afecte su función social, su desarrollo o crecimiento.
2.- A diferencia de lo que se plantea, Radio Educación es un medio público poderoso, influyente, que ha hecho historia a través de la calidad de sus producciones y su indiscutible visión social. Su presencia nacional se logra a través de la distribución de alrededor de 15 mil producciones al año, que son retransmitidas en prácticamente todos los estados de la República. Durante la pandemia, esta difusión se ha duplicado. A su vez, los noticiarios Pulso se retransmiten en más de 25 radiodifusoras públicas, comunitarias e indígenas, así como en decenas de emisoras en Estados Unidos a través de Radio Bilingüe. Y cada vez hay más interés en su retransmisión. Ninguna otra radio pública logra ese alcance o cobertura en el país en sus espacios informativos. Esto explica la frase de “sistema nacional de comunicación cultural”.
3.- El doctor Villanueva afirma que Radio Educación “no tiene los equipos técnicos mínimos necesarios” para hacer la programación. Si así fuera, no habría contenidos. Por el contrario, este año se renovó en un 30 por ciento la barra de programación, con nuevas producciones en las que se reafirma la importancia de la redistribución de la riqueza cultural, dando espacio a las lenguas indígenas, a las niñas y niños, a los jóvenes, la tecnología, el periodismo, el respeto a la diversidad sexual y la música. Asimismo, como consecuencia de la emergencia sanitaria se lanzaron al aire nuevos programas de información, orientación y acompañamiento para afrontar la pandemia. También, gracias al proyecto del Banco de Producciones que promueve la Secretaría de Cultura, se estarán incorporando siete nuevas producciones (una radionovela, un radioteatro, dos documentales y tres series capsulares).
4.- En la Secretaría de Cultura y en Radio Educación sí hay un apoyo y un claro impulso a esta radio pública. De no existir, no se habría lanzado al aire, el pasado mes de octubre, la señal 104.3 en Hermosillo, Sonora, y así aumentar su presencia con una estación propia en el norte del país. Esta radiodifusora se agrega a la infraestructura actual consistente en las frecuencias 96.5 FM y 1060 AM en Ciudad de México, 107.9 en Mérida, Yucatán (Señal Kukulkán) y la única emisora de onda corta en México, en los 6185 KHz de la banda de 49 metros. También se cuenta con una concesión otorgada en Morelia, Michoacán, cuya salida al aire se prevé pueda realizarse el año próximo. Es probable que dicho proyecto se concrete con alianzas con otras instituciones, como se hizo con la emisora en Hermosillo. Es una manera de no generar más presión de gasto y hacer un uso más eficiente de los recursos disponibles. En trámite ante el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) se encuentra la solicitud de aumento de potencia de la FM en la CDMX, de 3 mil a 6 mil watts. Este incremento de potencia no depende de la asignación de más recursos, sino de una autorización técnica.
5.- Como cualquier medio de comunicación, Radio Educación por supuesto requiere de una actualización tecnológica frecuente. La institución ha hecho solicitudes en la denominada “cartera de inversión” ante la Secretaría de Hacienda para sustituir los transmisores de AM y de OC, que operan desde hace un cuarto de siglo. También ha hecho gestiones para actualizar su sistema de programación digital de las emisoras, así como para reforzar sus acciones para la preservación de su importante acervo sonoro. La emergencia sanitaria implicó que los recursos públicos se destinaran a otras prioridades y por lo tanto están en pausa esas solicitudes. Es comprensible que así haya sido ante un escenario económico como el que estamos viviendo y la ley de austeridad republicana, que apoyamos plenamente. Pese a ello, no se dejarán de hacer nuevamente estas gestiones.
6.- Ahora bien, no obstante los ajustes presupuestales que se aplicaron en casi toda la administración pública federal para atender la emergencia sanitaria, ningún trabajador o trabajadora de base ni tampoco personal contratado como prestador de servicios profesionales ha sido despedido. Ni una sola persona, es importante reiterarlo. Además, a ningún compañero ni compañera se le ha dejado de pagar sus salarios y prestaciones. Los pagos han sido puntuales, conforme al calendario que establece la Secretaría de Cultura. En el caso de las y los colegas que prestan servicios profesionales con contrato vigente, hubo un atraso de entre uno y dos meses, pero nos estamos poniendo al día, gracias al apoyo de la Secretaría de Hacienda y de la Secretaría de Cultura, que han realizado las transferencias para atender esta situación y más aún considerando que Radio Educación presta un servicio esencial para la sociedad. En el caso de quienes participan en una coproducción, que continúa al aire, reconocemos que hay un rezago mayor, pero todo se pagará conforme a lo acordado.
7.- El doctor Villanueva asegura que los sueldos en Radio Educación son de 7 mil pesos mensuales en promedio. No es así. La percepción mensual neta promedio de un trabajador de base (salario base y prestaciones) es de más de 13 mil pesos, con base en los informes de las auditorías externas. Hay colegas de base, pocos, que gracias a los llamados Servicios Adicionales Compensados (Sacs, que son como tiempos extra) tienen ingresos netos que superan los 40 mil pesos al mes, lo que se aproxima al salario de un subdirector. Por la importante labor especializada que llevan a cabo, nadie puede oponerse a que tengan una retribución mucho mejor y por eso retomaremos la propuesta que se nos ha hecho de realizar un estudio comparativo de salarios en los medios públicos para tener mayor claridad sobre este tema. En cualquier caso, nuestra querida Radio Educación es una institución noble, generosa, que nos da trabajo a 213 personas (169 de personal de base, 20 de confianza operativa y 24 de mando), así como a 97 colegas que colaboran en servicios por honorarios, en apoyo a la producción, la administración y desarrollo tecnológico. La prioridad han sido las personas y no los equipos técnicos. Casi el 80 por ciento del presupuesto anual se destina a nómina y prestaciones, lo que explica que seamos una importante productora de contenidos de calidad, con más de 5 mil programas anuales de tipo cultural, informativo, educativo y de orientación, con las temáticas más diversas para los diferentes tipos de audiencias.
8.- Afirma el doctor Villanueva que los sindicatos de Radio Educación han propuesto el esquema de retiro voluntario. Es un tema que tiene en la agenda la Secretaría de Cultura. Esta Dirección General ha apoyado dicha propuesta, pero su viabilidad depende de las políticas y recursos que al respecto disponga la Secretaría de Hacienda.
9.- Radio Educación no basa su expansión sólo en nuevas radiodifusoras. El mundo digital ha abierto un infinito de posibilidades para que los espléndidos contenidos que aquí se producen impacten en más audiencias, en particular en jóvenes, niñas y niños, que, en los últimos años, debe reconocerse, se han alejado de la radio. De septiembre de 2019 a agosto de 2020, generamos alrededor de 2.5 millones de usuarios de nuestros contenidos y servicios en plataformas digitales propias (como la aplicación para teléfonos celulares) y en redes sociales, como YouTube, Facebook y Twitter. También lanzamos la plataforma en línea REcreo, en la que se pusieron a disposición decenas de contenidos para niñas y niños y que particularmente durante esta pandemia han sido de enorme utilidad para la educación y disfrute cultural en casa, así como de gran apoyo para maestras, maestros y tutores.
Ante estas cifras, no puedo compartir, de ninguna manera, la afirmación que nuestra institución está en el abandono, en agonía, en crisis o que ha quedado rezagada por la tecnología. Al contrario, nos reafirmamos como la radio cultural de México y aprovechamos cabalmente el potencial que nos trae el uso de otras plataformas digitales. Somos ya un servicio sonoro multiplataforma. ¿Aspiramos a más presupuesto? Por supuesto, como lo piden muchas otras dependencias y órganos administrativos cada año, desde hace mucho tiempo. Sin embargo, Radio Educación y su comunidad también son solidarias con la sociedad a la que servimos, en estos tiempos difíciles. Por ello reforzaremos las alianzas, buscaremos más coproducciones y continuaremos aportando mucho en producción sonora de calidad. Hay experiencia, conocimiento y un firme compromiso para continuar siendo un medio público indispensable para el país.
Atentamente
Mtro. Gabriel Sosa Plata
Director General de Radio Educación
Respuesta de Ernesto Villanueva
Señor director:
En relación a la carta enviada por el Mtro. Gabriel Sosa Plata a propósito de mi artículo “Radio Educación”, publicado en la edición 2297, quiero hacer las siguientes precisiones:
Primera. Tiene razón el Mtro. Gabriel Sosa Plata al afirmar que “nadie ha planteado o sugerido alguna modificación” que “afecte” a Radio Educación. Ese es el problema. La inercia goza de cabal salud y el Mtro. Sosa no fue referido en mi texto precisamente porque al no tener capacidad de tomar decisiones de fondo, sino que está constreñido a ser el responsable operativo de las emisoras, consideré que sería rudeza innecesaria hacer referencia a él –a quien reconozco como un buen académico– porque las respuestas las debe ofrecer la titular de la Secretaría de Cultura, Alejandra Frausto. En la misma lógica, ninguna de las misivas públicas del sindicato se dirige al Mtro. Sosa, sino a la secretaria de Cultura, acaso sea también por esta razón que aduzco. Justo este miércoles pasado han creado interlocución para que estén quienes toman las decisiones en la Secretaría de Cultura.
Segunda. En el texto de referencia expresé que “a pesar de todo el ambiente en contra, quienes trabajan en Radio Educación no han cejado en su compromiso de hacer periodismo cultural de calidad”. Sin embargo, estos esfuerzos se ven minimizados por las condiciones técnicas que si bien permiten estar al aire no es suficiente para hacerlo como está establecido. En todo caso sería sólo una casa productora no un conjunto de emisoras. El propio sindicato de Radio Educación afirmó en su boletín de prensa emitido el 26 de octubre pasado que: “la emisora opera en los mínimos su señal en el 1060 de AM, la cual debería cubrir la parte centro del territorio mexicano, pero que debido a la condición de su transmisor se ve obligada a bajar su potencia, dificultando su sintonía y la nitidez de su señal, que resulta invadida por emisoras con una potencia muy superior; a esto se suman las dificultades para instalar a mayor altura la antena de su señal de FM en la Ciudad de México, por lo cual no logra cubrir el territorio”.
Tercera. En mi texto afirmé que los sueldos base son de 7 mil pesos. El Mtro. Sosa no refuta lo que dije, sino que se refiere a los salarios integrados con prestaciones. El propio sindicato denuncia en el boletín de referencia que: “se mantienen las plazas de 7,300 pesos mensuales de sueldo base y los tabuladores de bajo nivel, además de los retrasos en los pagos a prestadores de servicios profesionales, entre quienes se encuentran asistentes de producción, voces, musicalizadores, reporteros y guionistas, a quienes se adeuda parte del trabajo ya realizado porque este año no se lograron firmar sus contratos. Hoy se paga por la producción de un programa 700 pesos, por un reportaje 550 pesos, por una asistencia de producción 400 pesos; tabuladores de pagos que no han aumentado desde hace más de 11 años”, lo que textualmente cité. El Mtro. Sosa reconoce que hubo retrasos en los pagos pero sólo por pocos meses. Así sea una quincena, para alguien (que no tiene los diversos ingresos como el responsable de Radio Educación) que vive al día, sin ahorros, es un agravio en perjuicio de su salud física y mental.
Cuarta. En el documento razonado de incremento presupuestal que el sindicato envió a la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados dice literalmente: “Es importante señalar que en los últimos ocho años Radio Educación ha visto disminuido su presupuesto entre 20 y 22 por ciento”. En particular, el propio sindicato sostiene que su presupuesto bajó de 81 millones de pesos a 77 millones de 2019 a 2020. Lo anterior pone en duda lo afirmado por el Mtro. Sosa toda vez que las gestiones que dice hacer se han traducido en un recorte presupuestal al servicio que presta Radio Educación. Si es falsa la información del sindicato, el propio Mtro. Sosa debería aportar los datos que muestren la curva de crecimiento presupuestal conforme al Plan Nacional de Desarrollo, o al menos el mantenimiento del mismo presupuesto en términos reales y formales, y ello, como asegura, porque hay todo el interés de la titular de la Secretaría de Cultura y para no desinformar a la opinión pública.
Quinta. La austeridad republicana y la pandemia del covid-19 no debe ser un pretexto para justificar la inercia que precariza las condiciones de trabajo de los de abajo. No debe existir negligencia ni pretextos con el dinero de los trabajadores, menos todavía en agravio de los que menos tienen. El presidente Andrés Manuel López Obrador jamás ha entendido la austeridad republicana como un instrumento de pauperización de los más necesitados.
Sexta. El Mtro. Sosa afirma que “Radio Educación y su comunidad” son solidarios con la “sociedad” ganando poco y a destiempo. Si así fuera, los trabajadores se habrían cruzado de brazos para seguir en la precariedad. Se trata al menos de 70% de la comunidad de Radio Educación que no se ha resignado a seguir sobreviviendo, sino que busca de manera legítima y legal hacerlo con la dignidad razonable mínima que espera y merece. El propio Mtro. Sosa coincidió con lo exigido por el sindicato al afirmar que “Radio Educación requiere, de forma inmediata, al menos 45 millones de pesos adicionales al presupuesto que se le pretende otorgar para 2020, con el propósito de atender varias necesidades difícilmente postergables, como renovar sus transmisores de amplitud modulada y de onda corta, lanzar sus estaciones de Hermosillo y Morelia, así como preservar el acervo sonoro de la radiodifusora”, según entrevista con La Jornada el 13 de noviembre de 2019 (https://www.jornada.com.mx/2019/11/13/espectaculos/a11n1esp) ¿A quién creer: al Mtro. Sosa que ahora ve todo con la visión del échale ganismo, “solidario” dice, o al Mtro. Sosa que un año antes declaraba que se requería “de forma inmediata” un aumento de 45 millones de pesos a los 80 millones que entonces contaba?
Atentamente
Ernesto Villanueva








