Y los católicos rechazan la ley

El Frente Nacional por la Familia (FNF), que aglutina a cientos de organizaciones de laicos católicos en el país, rechaza la prohibición de las terapias de conversión en la Ciudad de México, la que determina que ahora serán encarcelados quienes intenten, mediante cualquier terapia, cambiar la orientación sexual y la identidad de género de las personas.

El pasado 24 de julio, el mismo día en que el Congreso de la Ciudad de México prohibió las terapias de conversión en el Código Penal capitalino, el FNF señaló en un comunicado de prensa que con esta reforma se “busca descalificar la dimensión sexual biológica natural”.

Y agregó que ahora se abre “la puerta para dar cárcel a padres de familia, ministros de culto y expertos que apliquen terapia o consejería en esta materia”.

Dijo también: “Al aprobarse esta ley, los legisladores cometieron un grave error al impedir y calificar el trabajo de cientos de miles de psicólogos como perjudicial; lo que provocarán es evitar que alguien que desee explorar el cambio de conducta sexual a la de su identidad biológica no pueda, o no le permitan el derecho a decidir sobre su salud”.

En entrevista, el psicoterapeuta Óscar Joe Rivas Lozano, asesor en la materia del FNF y director del Instituto Newman, señala que deberían permitirse las terapias para las personas que tienen “confusión” en su orientación sexual debido a un trauma infantil.

Explica: “Debido a que fueron víctimas de un abuso sexual en su infancia, hay heterosexuales que se sienten confundidos y se perciben como gays o bisexuales. Pero al mismo tiempo, estas personas quieren casarse con alguien del sexo opuesto, tener hijos, formar una familia, etcétera. Obviamente, necesitan someterse a un proceso terapéutico para resolver ese trauma”.

–¿Son muy comunes este tipo de confusiones en la orientación sexual?

–Mire, se puede decir que 4% de los pacientes que sufrieron un abuso sexual en su infancia tiene confusiones en su orientación. Yo mismo veo estos casos con mis pacientes.

–¿Y qué porcentaje de los pacientes resuelve este problema?

–Alrededor de 80% resuelve este trauma psicológico. Estas terapias tienen un alto índice de efectividad. Y en estos casos el psicoterapeuta no trabaja con la orientación sexual de la persona; el tratamiento no va dirigido a modificar la orientación, sino que se centra solamente en el abuso sexual.

También aclara que las personas que se someten a estas terapias deben ser mayores de edad, deben tomar su decisión de manera voluntaria y sin ningún tipo de coacción, y finalmente necesitan acudir con un profesional de la salud plenamente capacitado y certificado.

Sobre este último punto, señala: “Desgraciadamente, en México no existe una regulación clara en el área de la salud mental. Aquí cualquier hijo de vecino se dice terapeuta porque tomó un curso por YouTube. En cambio, en otros países son muy estrictos. En California, por ejemplo, el terapeuta necesita un doctorado clínico para abrir su consultorio y dar terapia. Y le quitan su licencia si descubren que incluye violencia física o emocional en las terapias”.

Otro caso en el que deben permitirse las terapias, señala Rivas, es para los niños que tienen “disforia de género”, la cual consiste en “autopercibirse con una orientación sexual diferente a la del sexo cromosómico que se tiene”.

Pero se debe tener el consentimiento de los padres de familia –dice– para llevar a terapia a los niños con disforia de género. “Los tutores forzosamente tienen que consentir este proceso. Es el código ético que tenemos los terapeutas y a fin de cuentas es por cuestión legal”, señala Rivas.

Indica que, según estadísticas de la Universidad Johns Hopkins, 80% de los niños con disforia de género terminan acomodándose a su sexo cromosómico al finalizar su adolescencia.

Aclara que el Instituto Newman, que aglutina a 15 mil psicoterapeutas en México y América Latina, lleva a cabo todas estas terapias, a las que denomina “terapias de reintegración” y no “terapias de conversión”.

También señala que la orientación sexual “no es fija”, sino “fluida”, por lo que puede cambiar a lo largo de la vida de una persona.

“Puede haber heterosexuales que deseen explorar la fluidez hacia la homosexualidad; pues bien… que lo hagan en pleno ejercicio de su libertad personal.”

Por lo demás, Rivas dice estar de acuerdo en que se prohíban las terapias de conversión que recurren a la violencia física, psicológica y emocional, tal y como quedó establecido en la reforma al Código Penal de la Ciudad de México.

“Estamos en contra de estos tratos crueles e inhumanos. Por supuesto que deben ser sancionados”, concluye.