Ferias de libros, desafío para la pandemia

En estos días de confinamiento la compañía de los libros hoy parece ser más necesaria. Para no detener la pasión por la lectura, los organizadores de las múltiples ferias de libros que año con año han probado su atractivo en todo México, proponen nuevas maneras de realizarlas.   

En plena pandemia la actividad cultural no debe parar, y en especial la librera, coinciden los titulares de cuatro ferias de la especialidad en el país, si bien sostienen distintas estrategias. Ellas son:

La Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia (FILAH) 2020, a realizarse del 29 de septiembre al 5 de octubre, y la Feria Internacional del Libro del Zócalo (FIL Zócalo), con programación del 9 al 18 de octubre, serán virtuales. La FIL de Guadalajara, del 28 de noviembre al 6 de diciembre, optó por un híbrido (entre lo presencial y lo digital). Mientras que la del Palacio de Minería –que sorteó la pandemia pues tuvo lugar del 20 de febrero al 2 de marzo– o se hace presencial o se pospone.

Dos más, ante la duda por la procuración de la salud, decidieron postergarse: La FIL Monterrey movió su 30º edición para el año próximo, y la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ) prescindió de su 40 aniversario.

El evento regiomontano, que debía efectuarse del 9 al 18 de octubre, prometió a cambio –para no dejar pasar la celebración– realizar un programa más pequeño de lectura digital, “Lecturas, voces e ideas”. Y la FILIJ anunció desde el 29 de agosto que no veía condiciones sin riesgo de contagio masivo –se hubiera efectuado en noviembre de este año en tres sedes, Ciudad de México, Mérida y La Laguna–, por lo cual se pospuso.

Y es que de cara al segundo semestre del año, la actividad editorial como parte del sector cultura ha sufrido los estragos de la contingencia; la reapertura de recintos y museos se ha ido calendarizando de manera lenta y paulatina en medio de un semáforo sanitario “naranja”, y el terreno virtual es, por ahora, el único que brinda a los amantes de los libros la posibilidad de acercarse a las letras y asegurar la salud al mismo tiempo.

Con encuentros culturales que ya probaron un “éxito” en el terreno digital, como el Hay Festival Querétaro en su versión virtual 2020 –que concluyó esta semana con una asistencia de 300 mil visitas, a raíz de lo cual buscará mantener la audiencia para 2021 en un esquema híbrido–, los directivos de las cuatro ferias del libro mencionadas inicialmente exponen sus proyectos.

FILAH y la interacción

A unos días de iniciar el encuentro, en video-entrevista, Rebeca Díaz, coordinadora nacional de Difusión del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), deja algo muy claro: jamás se tuvo la idea de cancelar o posponer la FILAH en su edición 31º.

“Al inicio de la contingencia veíamos lejano septiembre, pensamos que no tendríamos problema en realizar la feria, pero conforme pasó el tiempo tuvimos que empezar a planear tres escenarios: el a), que se realizara de manera presencial en tiempo y forma; el b), con la posibilidad de un híbrido; o el c), hacerla totalmente digital. Terminamos optando por esta última, pero jamás pensamos en cancelarla.”

El encuentro tendrá en ocho días (29 de septiembre al 5 de octubre) más de 100 actividades en línea (que incluirá siete coloquios académicos, 25 conversatorios, siete conferencias magistrales y más de 60 presentaciones editoriales) a través de la web www.feriadelibro.inah.gob.mx, y con ella a la CDMX y a Argentina como estado y país invitados de honor, respectivamente. A ello se aúnan los homenajes a dos personajes recientemente fallecidos, la pionera de la antropología subacuática, Pilar Luna Erreguerena, y el museógrafo Mario Vázquez, quien fuera primer director del entonces Museo Nacional de Antropología e Historia; así como al escritor Carlos Monsiváis, en el marco de su décimo aniversario luctuoso.

Díaz afirma a Proceso que la Ciudad de México fue el estado natural para participar en este año debido a sus 500 años de historia (acaba de cumplirse el quinto centenario de “La noche victoriosa”), y que la posibilidad de la FILAH responde al trabajo de todas las áreas y coordinaciones del INAH, en especial de Mediateca y de Programación y Logística.

Además, destaca que en el evento se posibilitará a los visitantes recorrer en tercera dimensión el patio del Museo Nacional de Antropología, gracias a que cuenta con tecnología de primera (PHP, HTML5, 3D y Web RTC). Así como de interactuar con los 40 estands de sellos editoriales. Es decir, se podrá acceder a un estand virtual y dialogar a través de un chat o incluso mediante una videoconferencia para pedir referencias, preguntar o salir de alguna duda respecto a un libro o edición:

“Tal y como sucede cuando recorremos una feria e interactuamos con el personal de una editorial en la búsqueda por el libro adquirido. No queremos que se pierda esa sensación de estar en una feria.” 

La inauguración del encuentro, el martes 29 a las 10 horas, y con transmisión en vivo desde la plataforma de la feria, será el único acto presencial, con público acotado, y sólo si el tema sanitario lo permite. 

Zócalo y la apuesta por librerías 

En su vigésimo aniversario, esta edición se ha denominado “FIL Zócalo Virtual” y prescindirá de sus ya inigualables foros de lectura colocados a lo ancho de su escenario estrella: la Plaza Mayor de la capital mexicana. 

Moverá todas sus actividades hacia el online (en línea), algunas de ellas transmitidas desde librerías barriales, buscando mantener el carácter popular de interacción que año con año han mantenido con el público.

En entrevista telefónica, Argel Gómez, director del evento y promotor cultural, revela algunos aspectos de esta FIL Zócalo, como la colaboración con el Fondo de Cultura Económica (FCE), que ideó la fórmula para que ciclistas repartan en la CDMX los libros a comprarse virtualmente.

Adelanta dos líneas de trabajo, previo a la conferencia de este 17 de septiembre, donde se anunciará la programación:

Las tiendas virtuales (un kiosco desarrollado por la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana –Caniem–, el del FCE y otro de la editorial Siglo XXI) y el número de actividades, alrededor de 160, de las cuales 40 estarán dedicadas al público infantil y juvenil, entre presentaciones de libros, charlas, conferencias y talleres.

Dice que nunca se pensó en posponer el encuentro: 

“Más bien pensamos en aprovechar las plataformas virtuales, pues estamos conscientes de que cualquier actividad de la naturaleza de la convocatoria de la FIL Zócalo pondría en riesgo la salud, y no es la intención. Así es que teníamos que encontrar la manera de llevar una parte de la vida cultural de la ciudad a lo digital.”

También anuncia como otra de las actividades centrales la promoción del pequeño comercio, y en particular de la reactivación de las pequeñas librerías, como las de barrio, “que son importantes para la comunidad”:

“La Secretaría de Cultura capitalina está haciendo un censo en estas últimas semanas, que sigue creciendo, pero al día de hoy tiene registro de 200 librerías abiertas y en activo, y buscaremos promoverlas.”

El equipo de 25 personas que hacen posible la FIL Zócalo trabaja a marcha rápida para la feria online.

“Es un año especial con las condiciones que tenemos, lo importante es que la feria se realizará con su carácter amplio y pensando en los distintos sectores de la ciudad, pero sobre todo nos enorgullece el trabajo de poder apoyar a la comunidad cultural.”

La fuerza tapatía de la distancia

Con una programación que aún está en proceso, su invitado de honor, el emirato árabe de Sharjah –cuya comunicación es complicada por la distancia “mas no imposible”–, y una edición 2020 híbrida, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara se ha ido planteando y replanteando a lo largo de la pandemia.

Marisol Schulz, directora del máximo encuentro librero del país, explica que el equipo base de 40 personas que trabaja en él, año con año, encontró desde los primeros días de marzo la manera de resolverlo a la distancia. Sobre los primeros días de la pandemia, refiere la editora:

“El confinamiento entró mucho antes en Jalisco que en el resto del país, el 19 de marzo, y uno de los primeros grandes encuentros en cancelarse en el país fue el Festival de Cine de Guadalajara, y nos retiramos a trabajar desde casa desde los primeros momentos, lo que nos fue dando una idea de distintos escenarios.

“Empezamos a trabajar en plataformas que no conocíamos. Siendo honesta, hasta antes de marzo yo no sabía de la existencia de Zoom (plataforma de videoconferencias) y la tuvimos que poner en práctica como equipo, en realidad nadie imaginó todo lo que nos ha tocado vivir y cómo todos nos adiestramos en la parte digital.”

Schulz cuenta a Proceso que el esquema de trabajo se ha movido sobre la marcha, en especial porque a la fecha no se sabe qué va a pasar dentro de cinco, 10, 15 o 20 días y, por tanto, han tenido que valorar distintos escenarios para realizar la FIL presencialmente entre la Expo Guadalajara y un espacio abierto del Centro Cultural Universitario de la ciudad. Ello, desde luego, con las medidas de salud necesarias, más el terreno digital para todos aquellos que quieren estar presentes y se ven imposibilitados de asistir.

“Hemos valorado distintos escenarios, pues sí ha habido cancelaciones, hay corporativos editoriales cuyas casas matrices restringen todo tipo de viajes; otro factor es que la epidemia ha pegado económicamente a editoriales y librerías, hay algunas que nos han dicho que de plano no pueden porque las finanzas no se lo permiten, así que hemos ido desarrollando herramientas, ser flexibles con los plazos de pago y hablar permanentemente con la directiva de la Caniem, por ejemplo.”

Han trabajado en circunstancias desconocidas, reconoce, “porque esta pandemia no tiene palabra de honor”.

Pero así como ha habido cancelaciones, dice, también ha habido confirmaciones:

“La parte más difícil ha sido el extranjero. Recientemente se abrieron las fronteras de Colombia y Perú, y tendremos su presencia. La problemática no ha sido la industria editorial nacional.”

Schulz también explica que el espacio de los sellos o editoriales ya reservados y que no podrán venir se guardarán para el siguiente año, en un entendido recíproco, pues ellos no asistirán a la Feria del Libro de Frankfurt (para ir por tres días sus representantes tendrían que pasar 14 en cuarentena):

“Esa es una de las lógicas que aplica en muchos países y, por ende, en editoriales y los mismos escritores.”

En el caso de Sharjah, dado que está confirmada su invitación, la FIL se mantiene en comunicación constante:

“Están viendo cuándo abren sus fronteras, las autoridades están puestas, el invitado de honor continúa indefinido de manera presencial hasta el momento, trabajando a distancia conforme los horarios lo permiten.”

Prueba de ello, informa, es que el cartel y el diseño de la página web (fil.com.mx) aún sostiene al invitado de honor: “Sharjah y la cultura árabe”, ello además de la presencia de la escritora portuguesa Lidia Jorge, galardonada el pasado 28 de agosto con el premio FIL de Literatura en Lenguas Romances y quien tiene confirmada su presencia en la feria.

Sobre la numeralia y la asistencia, la directora de la FIL Guadalajara recuerda que la calidad será un referente este año:

“El éxito se mide por el gusto de la gente que acude, pero también por la calidad de todo lo que presentamos, es más cualitativa que cuantitativa, y este año será el ejemplo perfecto pues no tendremos las 800 mil personas del año pasado, porque habrá un control de público, no habrá actividades secuenciales y salones de la expo que no se podrán ocupar por ser muy pequeños.”

Finalmente Schulz, al abordar el tema del premio Princesa de Asturias de Ciencias y Humanidades que recibió este año la FIL (de manera compartida con el Hay Festival), anuncia que se reinvertirá en la organización del evento.

Minería y la CDMX

Para el director de la Feria de Minería, Fernando Macotela, el encuentro librero más antiguo del país tiene dos ventajas. Primero, este año logró librar la pandemia, y segundo: Cuando se cumpla la edición 42º el primer trimestre de 2021, existe la esperanza de que haya “semáforo verde” que permita se realice. 

De otra manera, dice categórico, se pospondrá por una simple razón:  

“La feria no es distinta al espacio construido por Manuel Tolsá”.

De ahí su equipo ha estado trabajando bajo la idea de que la feria va a suceder, incluso ideando algún plan B, en el cual la parte virtual no tendría cabida. Vía telefónica, convaleciente de una operación, amable, expresa sobre el interés de las editoriales:

“A la fecha ya tenemos un avance, hay editoriales interesadas, algunas que ya dieron su anticipo para apartar su espacio, mismo que hemos aceptado, pero les hemos informado que deben estar conscientes de la situación, porque no sabemos lo que va a pasar, y en caso de que se presentar alguna situación que no permitiera la feria presencial hemos ideado posponerla.

“Lo que no creo es en una feria íntegramente virtual, ahí cada responsable de feria tiene que analizar las características de su encuentro y decidir en función de eso, y con Minería pienso que no funcionaría virtual, no sé qué tanto les funcionaría a los editores. En caso de que las circunstancias no se prestaran, entonces optaríamos por un plan B, apoyándonos en TV UNAM y Radio UNAM, seguramente organizar alguna presentación o mesa redonda específica.”

Incluso adelanta que el estado invitado, ya apalabrado, sería la Ciudad de México en el marco del nombramiento de Capital Cultural de América Latina, los 500 años de la caída de México–Tenochtitlan, los 200 años de la consumación de la Independencia y del centenario luctuoso de Ramón López Velarde.

“La sede de la ciudad como el invitado natural fue algo que José Alfonso Suárez del Real, siendo secretario de Cultura (actual titular de Gobierno de la CDMX) aceptó muy satisfactoriamente y empujó para que se hiciera.”

La programación de actividades se encuentra en plena formación, y destaca el Ciclo de Ciencia, centrado en cuatro temas hasta ahora agendados:

“Mitos y realidades de las vacunas”, “Medicina y virus: compañeros y contrincantes en la historia”, “Disciplinas transdiciplinarias para entender las enfermedades emergentes y reemergentes” y “Los primeros 2 mil millones de años de vida en la Tierra”.

Macotela no considera el tema de la asistencia tan importante:

“Es importante en términos de numeralia, sin embargo las ventas de los sellos y editoriales no han disminuido de manera drástica, de otra forma los primeros en reaccionar serían ellos, los editores, simplemente no regresarían, Y eso no ha sucedido, cada año están interesados en la FIL del Palacio de Minería.”

Hace una reflexión final en beneficio de su evento, pues no es este año:

“Seguramente las prácticas y resultados que salgan de ferias como la FIL de Guadalajara y todos los encuentros que están programados para este año serán indudablemente un referente para nosotros, porque si le va bien a una será un referente idóneo para el resto. Por supuesto espero que les vaya muy bien, y si las condiciones lo permiten habrá FIL Minería en 2021.”