Los trabajadores ante sus museos reabiertos

De frente a la reapertura de museos que el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) inició en la Ciudad de México en pleno semáforo sanitario naranja, trabajadores y comunidad cultural concordaron en tres puntos:

l Primero, la reapertura gradual no implica una reactivación del sector cultural.

l Segundo, hay “paliativos económicos” pero falta un proyecto de trabajo para mover a la comunidad a nivel nacional.

l Tercero, si bien los sindicalizados defenderán sus derechos ante un “retorno seguro”, la vulnerabilidad de los contratados por Capítulo 3000 (honorarios) se hace más visible ante la carencia de un apoyo de salud.

Y es que tras la reapertura el pasado 11 de agosto del Museo del Palacio del Ayuntamiento de la Ciudad de México, siguió la Secretaría de Cultura (SC) federal a través de la Red de Museos del INBAL mediante la campaña #VolverAVerte, este 19 de agosto. En principio, con el de Arte Moderno (MAM), luego con el Tamayo Arte Contemporáneo, y después con la Sala de Arte Pública Siqueiros (SAPS), y –se aseguró– reabriría el resto de manera paulatina y calendarizada con 30% de afluencia.

Entre las medidas promovidas en redes sociales, incluidos videos, por la SC e INBAL se establecieron:

Uso de cubrebocas obligatorio durante la estancia en los recintos, sana distancia, tapetes desinfectantes a la entrada, y medición de temperatura. Además de que no se aceptarían mochilas ni bultos de ningún tipo, dada la ausencia de personal en el área de guarda-equipajes, así como seguir las indicaciones de recorrido en un solo sentido hasta la salida y, en caso de información adicional, consultar las páginas web respectivas de los museos.

La medida oficial contrastó con lo contemplado en otra acción gubernamental, la Guía Básica de Reapertura para Espacios Culturales, emitida por la SC el pasado 4 de junio, en la cual se determina el inicio de actividades “cuando el semáforo se encuentre en amarillo y/o verde”.

En el caso de los museos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), aún no se ha anunciado reapertura alguna.

En entrevista con Proceso, Javier Tovarich, productor teatral y miembro del Movimiento Colectivo por el Arte y la Cultura de México (Moccam); Arturo Alvar, actor y miembro de #NoVivimosDelAplauso; Alí Villalba, restaurador del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam); y Paulina Maya, diseñadora gráfica del Museo Mural “Diego Rivera”, contratada bajo el Capítulo 3000, al igual que Villalba, conversaron sobre esta reapertura de espacios, de frente a la “nueva normalidad”.

Estos últimos señalaron que en ella se especificó un protocolo para cada recinto; sin embargo, lo que hizo parecer improvisada la medida fue el adelanto de reapertura de esos museos, lo que también alertó a trabajadores, quienes en pláticas internas sabían que hacia octubre comenzaría el regreso gradual.

Asimismo, informaron que el personal sindicalizado (base del INBAL) ha demandado la seguridad de insumos sanitarios para regresar al trabajo, o de lo contrario no se presentarán; y en cuanto a los trabajadores adscritos al Capítulo 3000, regresarían pese a no contar con un apoyo o gasto médico, un riesgo que, a decir de Villalba y Maya, tomarán debido a la necesidad del trabajo.

Por su parte, Tovarich subrayó una incongruencia en la reapertura de cines por encima de los teatros:

“Pareciera ser que el Estado autoriza a los que tienen dinero para regresar, hay una discrecionalidad de quién sí y quien no, y están enfocados en aquellos que cuenten con capital para el regreso, no sólo es discrecional sino discriminatorio… si el lema es primero los pobres, entonces no entiendo cuál es la política en este gobierno.”

Derivado de lo anterior, Arturo Alvar se refirió como preocupante al caso de los recintos independientes, aunque expuso como ejemplo el caso del Museo-Casa Rivas Mercado (que rescató la Fundación Conmemoraciones 2010, AC, abriendo sus puertas en 2017), donde han avanzado en protocolos sanitarios para poder reabrir, pues ha encontrado una respuesta más expedita por parte de la Secretaría de Turismo de la Ciudad de México que de la propia Secretaría de Cultura capitalina:

“Algunos independientes están apostando por invertir y contar con las medidas sanitarias, a pesar de adquirir deudas, todo apunta a que abren los que puedan pagar, y los que no, están condenados a cerrar. En un mapeo en la ciudad se arrojó que hay un 30% de espacios independientes que ya no podrán sostenerse…”

Sobre el papel del Estado en la reactivación cultural del país, coincidieron en que no hay claridad acerca de un programa real, sólo paliativos y proyectos “apaga fuegos”, como los apoyos económicos a artistas otorgados en el marco del programa Contigo en la Distancia y del Registro Nacional de Agentes Culturales “Telar”; en ambos casos, similar a la propuesta “Contigo en la Confianza” (que nunca se concretó y que consistiría en 100 mil apoyos a artistas y creadores vulnerables económicamente) y a un censo de creadores artísticos (también pospuesto hasta la fecha), por los que pugnaron los colectivos Asamblea por las Culturas, #NoVivimosDelAplauso y el propio Moccam. Estas iniciativas, consignadas en la agencia Apro.

La entrevista cerró con un panorama cultural que, a juicio de los entrevistados, se muestra desolador al resto del año, si bien no para los artistas de renombre que cuentan con un público cautivo. Pero para el grueso de la comunidad, los independientes en todo el país, sí.