Consuelo espiritual

Después de cuatro meses de puertas cerradas a causa de la pandemia por el covid-19, los principales recintos religiosos del país comenzaron su reapertura la semana pasada.

La búsqueda de consuelo espiritual en esta “nueva normalidad” se reinició cuando la cifra oficial de fallecidos por el coronavirus rozaba los 50 mil casos. 

En este contexto, en Tultitlán, Estado de México, el Santuario de la Santa Muerte y su figura monumental abrieron sus puertas. En este sitio, para cada oración sólo se aceptó el ingreso de 150 personas con tapabocas y respetando la prudente distancia.

En el templo de San Hipólito, en la Ciudad de México, el pasado 28 de julio fieles de San Judas Tadeo se aglomeraron como cada año en su entrada con el propósito de pagar una manda. Sin embargo, el inmueble mantuvo cerradas sus puertas.

En tanto que la Basílica de Guadalupe reabrió aceptando sólo a 500 personas por misa. Antes de su ingreso, a los fieles se les revisó la temperatura y se verificó que efectivamente usaran cubrebocas, además de que se les conminó a la estricta observación de la sana distancia.