En 2000, cuando se integraba el “gabinetazo” de Vicente Fox, Tatiana Clouthier fue llamada a una entrevista con Gilberto Lozano, en ese tiempo alto ejecutivo de Femsa y presidente del Club Rayados de Monterrey que de pronto se había convertido en uno de los headhunters y sería funcionario en la Secretaría de Gobernación.
El comentario de la hoy diputada morenista, en entrevista con Proceso, da pie a la cuestión al propio Lozano sobre el tema y su respuesta refleja un entramado de relaciones entre el poder político y empresarial de la época.
Lozano –quien asegura haber empezado como obrero y estudiado con becas hasta llegar a alto ejecutivo de Alfa y luego de Femsa– era vicepresidente de recursos humanos de Femsa, colaborador cercano del director, José Antonio Fernández Carvajal, conocido como El Diablo, yerno del presidente del consejo de administración el hoy extinto Eugenio Garza Lagüera.
Fox, quien fue directivo de Coca-Cola, tuvo como mentor a Alfredo Martínez Urdal, entonces presidente de una de las subsidiarias de Femsa, nada menos que la Cervecería Cuauhtémoc-Moctezuma. Fue él quien lo recomendó a Fox para hacer la selección de perfiles originarios de Nuevo León.
Lozano afirma haber recomendado a Fernando Canales, Reyes Tamez y Ernesto Martens. También de desautorizar a Rafael Rangel Sostmann, entonces rector del Tecnológico de Monterrey, por conflictivo, y, a María Teresa Herrera Tello, a quien Fox nombró secretaria de la Reforma Agraria, “por corrupta”: sostiene que ésta tenía una casa en Monterrey para recibir sobornos.
El nombramiento de Herrera Tello, según Lozano, devino en un desencuentro con el entonces presidente. “Le dije a Fox: ‘Ni un minuto más me quedo aquí, me voy. Y le voy a decir a don Eugenio Garza Lagüera que hemos estado perdiendo el tiempo haciendo una chambita para nada’. Creo que esa reacción mía lo impresionó, porque me dijo: ‘Siéntate, cálmate un poco’. Bueno, así soy yo, es un poco mi estilo”, dice Lozano, quien reiteradamente afirma que llama “al pan, pan y al vino, vino”.
Días después se reunió con Santiago Creel, quien lo invitó a ser oficial mayor en Gobernación. “Me picó el orgullo diciéndome que si no quería hacer algo por México”, comenta.
Esa invitación del panista ya estaba planchada con El Diablo Fernández. Lozano se arroga haber contratado a Eduardo Medina Mora como titular del Cisen, entre otros. El hoy defenestrado ministro y él se conocían porque aquel realizaba “más o menos las mismas funciones” del entrevistado en Femsa, pero en Grupo Desk.
Tres meses después Lozano renunció. Afirma que había la misma corrupción con Martha Sahagún pidiéndole dinero a Arturo Juárez de Grupo ADO y a otros empresarios para su fundación Vamos México; que Porfirio Muñoz Ledo se daba la gran vida como embajador; y que “había presidenta, no presidente”, pues toda decisión tenía que consultarse con Sahagún.
Hoy, de Fox cuestiona:
“¿No han escuchado cuando digo que el Centro Fox es el robo de Vamos México? ¿Que ahí hay enterrados mil 200 millones de pesos de Fox? Ahí hay un dineral. Yo sabía cómo hacía sus trafiques la Martha Sahagún y aquel juego de Oceanografía, con el hermano de Margarita Zavala metida en el ajo… y digo: ahora resulta que Margarita quiere ser presidenta porque es pareja de alguien que era presidente; cree que tiene derecho. Soy a veces hasta sarcástico e irónico en mencionar la relación, porque esa mujer cree ser la Cristina Kirchner, ¿qué, son heredables los puestos o qué?”
División con Tatiana
Lozano fue coordinador de campaña de Tatiana Clouthier a la alcaldía de San Pedro Garza García en 2009. Las condiciones de la aproximación entre ambos coincide más o menos en sus respectivas versiones. Transcurrida la elección, que ganó el panista Mauricio Fernández Garza, crearon una asociación civil con el propósito de impulsar la participación ciudadana. Años antes Tatiana había renunciado al PAN.
Evoluciona México impulsó juicios ciudadanos, es decir, imputaciones en foro público para denunciar la corrupción en el gobierno de Nuevo León del priista Natividad González Parás y del panista Adalberto Madero. En ese momento estaban en la organización Lorenia Canavati y Concha Landa, entre otros vecinos de familias adineradas, mayoritariamente de San Pedro Garza García.
Luego vino la ruptura: Clouthier cuenta que, al dejarse ver con López Obrador en 2012, decidió dejar Evoluciona México. Lozano la acusa de venderse a los intereses de Alfonso Romo, e inclusive, de ser emisaria para convencer al Bronco de buscar la gubernatura por la vía independiente. En cualquier caso, ambos coinciden en que el asunto acabó mal: ella asegura que la amenazó con dedicar su vida a destruirla políticamente; él se limita a decir que acabaron a mentadas de madre.
Esa ruptura dejó fuera de Evoluciona México a Gilberto Lozano, quien conservó el nombre del Congreso Nacional Ciudadano (hoy Conaci), un evento anual en el que solían invitar como conferencistas a Leo Zuckerman, Denisse Dresser y otras personalidades, algunas de las cuales ahora están en Frena.
Tras vivir un tiempo en Montreal, Canadá, Lozano adquirió habilidades en el manejo de las estrategias de redes sociales y con eso fue haciendo crecer el Conaci hasta llevarlo a ser el colectivo articulador de Frena.
La violencia
Lozano tiene el acento norteño, golpeado, y un talante patronal. Sus afirmaciones son tajantes. El productor Epigmenio Ibarra, abiertamente lopezobradorista, revisó los mensajes de las recientes semanas emitidos por el vocero de Frena y evidenció episodios de agresividad verbal.
–¿Se reconoce violento? –se le plantea.
–Sí soy bravo, pero nunca he llegado a golpear a nadie. Las expresiones de Epigmenio Ibarra son porque me quiere posicionar como persona iracunda. No hay ninguna expresión mía que incite a la violencia, y de los 170 videos de mi canal de YouTube sólo pudieron agarrar tres, uno fue el de la Comisión Federal de Electricidad.
Se trata de un video en el que sugiere que, para tener la atención de los empleados de la CFE se necesitaría lincharlos. Ahora se disculpa por ese video que data de 2017. Lo justifica debido al enojo que le produjo el hecho de que se le enviara un recibo de luz por 74 mil pesos a un invidente que acababa de ser maltratado por el personal. Luego, confirma que denunciará al youtuber Hans Salazar, quien preguntó a López Obrador sobre la violencia de Lozano. Advierte, sin embargo, que nunca fue su intención ejercer violencia sobre él.
“Me gusta llamar al pan, pan, y al vino, vino”, dice una vez más para referirse luego a los comunicadores simpatizantes del gobierno:
“Vicente Serrano, El Chapucero y todo el grupo de bufones de palacio que se ponen de acuerdo para crearte una mala imagen, es lo mismo que cuando lo hacen contra Aristegui, Denise Dresser… ya los conocemos.”
La búsqueda de información sobre Lozano conduce hasta un episodio vecinal en el exclusivo fraccionamiento Las Misiones, de Santiago Nuevo León. Ahí, una serie de desencuentros entre condóminos acabó a golpes y con Lozano expulsado del club de golf del fraccionamiento.
En su versión, la violencia se debió a su oposición a que Rodrigo Medina fuera vecino en dicho fraccionamiento. Además, señala que seguidores del entonces gobernador intimidaron a la priista María Elena Chapa. El asunto se salió de control y Lozano terminó golpeado.
Desde entonces ha mantenido la presión para que el gobierno de Jaime Rodríguez Calderón procese a Medina por corrupción.
“Yo no tengo nada que ocultar. Que le busquen y no me van a encontrar ni una multa de tránsito”, dice Lozano.
Inmerso ahora en el avance de Frena, Lozano, un hombre que se declara abstencionista y dice no tener credencial de elector, afirma que no tiene ambición de cargos públicos y que su activismo tiende a construir, como se comprometió desde 2009, poder ciudadano.








