Frena y su estrategia: extinguir a la 4T

Para terminar con el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, nombrar un mandatario interino y llamar a nuevas elecciones, el Frente Nacional Antiamlo (Frena)­ tiene un plan con etapas definidas que ya se están cumpliendo, asegura su fundador, Gilberto Lozano, exeje­cutivo de Femsa. En entrevista, explica la estrategia puesta en marcha y confía en que conseguirán echar al presidente “chavista” antes del 30 de noviembre.

El Frente Nacional Antiamlo (Frena) tiene un objetivo: lograr que el presidente renuncie. Su motivación: creen que el país se encamina hacia una dictadura siguiendo un plan “chavista”.

Su estrategia radica en echar mano de todas las herramientas jurídicas y de presión social, incluyendo presencia en medios de comunicación, para revertir los índices de aprobación que el mandatario tiene y, mediante un procedimiento legislativo, sacarlo de la Presidencia.

Aunque no hay precedente de una dimisión presidencial desde el periodo revolucionario, los dirigentes de este movimiento están convencidos de que pueden lograrlo antes del próximo 30 de noviembre. Luego, conseguir un consenso para designar un mandatario interino y convocar a nuevas elecciones “para restablecer la democracia”. 

Lo dice su vocero más visible, Gilberto Lozano, y alega que cuenta con una estrategia jurídica creada por constitucionalistas que forman parte de Frena.

El pasado 30 de mayo, fecha de su primera caravana vehicular, el movimiento empezó a tener notoriedad, tanto por las manifestaciones en las principales ciudades del país como por los mensajes que los vehículos portaban y que, a veces con clasismo e incorreción política, tienen en general una misma exigencia: “¡AMLO, vete ya!”

De hecho, conseguir la renuncia de López Obrador es el único requisito de los perfiles individuales y colectivos que convergen en Frena, donde se han alineado organizaciones ciudadanas de distinto signo, con agendas varias.

Entre los individuos, destacan los comunicadores Pedro Ferriz de Con y Rafael Loret de Mola, Juan Bosco Abascal Carranza, académicos como Salvador Mendiola o gente de empresa como el propio Lozano, alto ejecutivo regiomontano en retiro quien, en entrevista con Proceso, explica la formación de Frena. 

Surgió el 2 de abril, según Lozano, en respuesta a la expresión del presidente López Obrador, que aquel día dijo que la pandemia le venía como anillo al dedo. La declaración fue el detonante, dice el “moderador” del movimiento, al que declara horizontal y sin liderazgo único. 

Ese día se puso en contacto con otras organizaciones y en menos de un mes integraron un consejo rector con 67 miembros, comisiones para distintas tareas –inclusive de vinculación internacional–, coordinaciones estatales y la organización de la primera caravana. Todo en medio de las medidas de distanciamiento social.

En los últimos 20 años Lozano ha incursionado en distintos procesos políticos de carácter civil hasta crear y conducir el Congreso Nacional Ciudadano (Conaci). Ha recorrido el país como conferencista y su alegato central radica en la construcción de ciudadanía real, pues dice que en México eso está en pañales, aludiendo con cierto desdén a organizaciones como Mexicanos contra la Corrupción, financiada por Claudio X. González.

El Conaci se propone, según el entrevistado, hacer conciencia del poder ciudadano. Es una organización activa desde 2010. Lozano presume haber interpuesto con su organización la primera denuncia contra César Duarte –“no lo puede negar Javier Corral”, dice–, practicarle un juicio ciudadano a Roberto Borge e interponer la primera denuncia por genocidio contra Enrique Peña Nieto ante la Corte Penal Internacional, en 2017, por los casos de Ayotzi­napa, Tlatlaya, Tanhuato y Nochixtlán.

Al iniciar la administración de López Obrador, sus integrantes se dedicaron a seguir cada decisión, cada declaración y crear el “cochinómetro”.

“Son las cochinadas de la semana de López, cosas ilegales: tenemos documentadas 2 mil 210 cochinadas, desde la cancelación con la consulta patito del aeropuerto, lo de Bonilla y la extensión de periodo que quería, lo de Ovidio Guzmán… es una bitácora con toda la historia de cochinadas que la gente fanática de López no nos ha podido refutar.”

Del Conaci surgió la convocatoria para Frena que hoy, sostiene, integra a 217 colectivos con presencia en 196 ciudades. Además de difundir el llamado “cochinómetro”, entre los miembros del consejo rector se comparten los documentos del Foro de Sao Paulo, que encaja –según Gilberto Lozano– en “lo que está haciendo López”.

A tres meses de formar el Frena, Lozano argumenta la veracidad de sus datos en las caravanas vehiculares que han desfilado por las principales ciudades del país en los últimos meses. Su membresía la estima con base en el número de seguidores en Facebook, que supera 1 millón 400 mil personas, y su “pirámide multinivel” en WhatsApp, dice, mantiene al tanto a 7 millones de usuarios, tanto de críticas a López Obrador como de las acciones por realizar.

“No es gente que grita en la calle”

Un día después de la primera caravana de Frena, el presidente Andrés Manuel López Obrador respondió con un video desde Palenque. Los llamó a “no comer ansias”, pues la revocación de mandato –mecanismo propuesto por el propio presidente– sería en 2022 y entonces, si no mantiene respaldo popular, se iría.

Consideró que los ataques a su gobierno se originan en la molestia de personas muy corruptas porque el presupuesto, en el pasado, se lo robaban o era para mantener privilegios. El 1 de junio, sin embargo, garantizó la libertad para toda oposición.

El Foro de Sao Paulo, donde se reúnen partidos y colectivos de izquierda desde 1990, tiene por objetivo central combatir el neoliberalismo. Algunos de sus participantes llegaron al poder en América Latina, en la primera década de este siglo, entre ellos el venezolano Hugo Chávez, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el nicaragüense Daniel Ortega y Evo Morales en Bolivia. Lozano suele referirse a ellos para compararlos con López Obrador.

“Lo que tenemos es un nivel de comprensión del fenómeno López muy afiliado al Foro de Sao Paulo, muy admirador de Fidel Castro, enaltecedor de Allende y el Che Guevara”, considera, para luego ofrecer 147 elementos de similitud con el gobierno de Hugo Chávez.

Los miembros del consejo rector de Frena han estudiado los documentos del Foro de Sao Paulo y se guían por el libro De la dictadura a la democracia, de Gene Sharp, un manual para las revoluciones pacíficas en el que Lozano asegura se basa su plan de acción.

“No estás hablando de gente que grita en la calle, hay un plan con etapas definidas y todos tienen como proceso rector la lucha pacífica, aunque busquen sacar cualquier cosita para atacarnos, pero en el fondo todas las acciones son pacíficas. Por ejemplo, hemos interpuesto 400 mil amparos contra la militarización, que ese es el primer pilar de la dictadura. Y esto no es nuevo: interpusimos 18 mil amparos contra la Ley de Seguridad Interior de Peña Nieto y ganamos”.

Lozano sostiene que hay cinco factores que, con base en sus círculos de estudio, llevan a concluir el plan dictatorial de López Obrador: primero, un poder unipersonal, “una figura carismática y caudilla”; cooptación de instituciones independientes y democráticas, como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Además, apunta, la creación de un enemigo inexistente: el neoliberalismo (y acota: “¿qué hay mas neoliberal que Carlos Slim, Vázquez Raña, Salinas Pliego, Carlos Hank? Por favor, si a todos los tiene ahí”).

Además el ataque continuo a los críticos, “hasta pedir definición con él o contra él, como lo han hecho los peores villanos de la humanidad”.

Y finalmente el plan inacabado, es decir, el anuncio de que ahora sí le va a ir bien al país, “como lo hace Maduro cada año en Venezuela”. Lo describe como un proceso de manipulación.

¿Son el BOA?

La respuesta del presidente López Obrador a las cuatro caravanas vehiculares precedentes ha variado en cada oportunidad. El 9 de junio, por ejemplo, presentó un documento sobre un Bloque Opositor Amplio (BOA), con similitudes con quienes se identificaba eran miembros de Frena, y que revivió la relación de Lozano con Femsa, uno de los corporativos mencionados en el documento, entre otras cosas. La idea del golpismo ha sido deslizada por el mandatario y personajes afines desde mediados del año pasado.

–¿Son ustedes el BOA? –se le plantea a Lozano.

–Nos deslindamos completamente de ese documento apócrifo. Tenemos información de que fue redactado en la embajada de Venezuela, ya lo pudimos checar, corresponde a una máquina Reming­ton que es típica de lo que usaban en Venezuela y Ecuador. Es un intento por señalarnos.

Lozano sigue afirmando su independencia de cualquier partido político. Se deslinda de Vicente Fox y Felipe Calderón, e inclusive presume que corrieron a Fox del movimiento en León. Niega que haya financiamiento de cualquier tipo, sostiene que todo es voluntario, que nada tiene que ver con organismos empresariales (menciona que hace 20 años dejó de trabajar en Femsa).

En su segundo mes de existencia Frena tuvo su primer sobresalto. El 4 de mayo Pedro Luis Martín Bringas, accionista de Organización Soriana, se asumió vocero del frente en un video grabado en casa de Lozano. Pero sólo duró una semana. En entrevista por separado, dijo que un grupo de empresarios le pidió hacerse cargo para atemperar a Lozano, pero no alcanzaron acuerdo. Ambos, Lozano y Martín Bringas, en sus respectivas declaraciones, se acusan de padecer trastornos mentales.

Lozano niega que hubiera empresarios de por medio. Asegura que quien llevó a Martín Bringas a Frena fue el periodista Plácido Garza, mencionado por ambos por su involucramiento en la cúpula del colectivo. Ambos coinciden en que atrae personajes al movimiento. Garza, con larga trayectoria en medios en México y Estados Unidos, recuperó cierta relevancia por una serie de trabajos realizados en 2018 en Venezuela.

La insistencia de Lozano es: Frena no tiene relación con el Consejo Coordinador Empresarial ni con la Coparmex, aunque, admite, hay miembros de esas y otras organizaciones pero que participan a nivel individual.

La inclusión y ruptura con Bringas fue resuelta con el regreso de Lozano a la moderación y el avance del plan. En el consejo rector de Frena hubo sospecha de que Bringas era un reventador enviado por el gobierno, aunque Lozano prefiere relacionarlo con el expriista Humberto Moreira. Bringas niega ambos señalamientos.

–¿Por qué no critica a Felipe Calderón? –se le plantea a Lozano.

–Muy seguido me dicen que soy el PRIAN. No, no, no. Si Genaro García Luna era delincuente, debe estar en el bote; si Calderón estaba metido, debe ir al bote. Cuando la gente de México Libre que viene a Frena me pide que no hable mal de Calderón, siempre les respondo que no se equivoquen: si hay alguien responsable de la militarización del país y hasta de que López esté ahí, es Calderón.

Lozano ha recorrido el país. La organización requiere de tiempo, trabajos especializados, por ejemplo en la parte jurídica, y otros esfuerzos. La cuestión sobre sus ingresos la ataja. Desde un cartel hasta los amparos son trabajo voluntario; los viajes los pagan ciudadanos que desean que vaya a dar conferencias, y de sus ingresos personales dice: “Soy un jubilado exitoso”.

Insiste en su actitud pacífica en lo personal y en Frena. La quinta caravana de esa organización marca el fin de esa etapa de posicionamiento. Lozano presume que el frente tuvo relación con las protestas ocurridas en Guanajuato y Jalisco en la segunda semana de julio durante las giras presidenciales. También con el envío de 17 mil cartas a Donald Trump y Mike Pompeo, igual que con un activismo internacionalista y la promoción de un procedimiento jurídico para buscar la dimisión de López Obrador 

“Tenemos perfectamente marcadas las etapas, usar todos los instrumentos jurídicos para deponer a López y la presión social. La gente está definida y determinada a que se vaya. ¿Es legal? Sí, es legal”, dice, para mencionar los artículos 84 y 85 de la Constitución, así como el 108 para imputar traición a la patria.

“Presentamos denuncias con 4 mil fojas de ampliación, de robustecimiento sobre los delitos cometidos contra la Constitución, pidiendo juicio político, que han identificado doctores en derecho constitucional que están con nosotros. En el juicio político debe excusarse quien tenga conflicto de interés, es decir, no puede mayoritear la gente de Morena en ese dictamen con base en hechos y datos que forman un paquete enorme.

“No vamos a dejar ningún detalle que nos permita caminar en el aspecto jurídico, que las cosas caminan despacio en palacio legislativo y que tendrá que ser la presión social, como ocurrió en Bolivia, Guatemala, Egipto… para que lleguemos a tomar las plazas y pedir su renuncia.”