Impulsa la UNAM en Madrid un proyecto panhispánico

La UNAM, desde su Centro de Estudios Mexicanos en Madrid, lanza un proyecto de fortalecimiento para la lengua y la civilización hispánicas, Canoa (vocablo taíno, primero de América incorporado al castellano). En él participan el Instituto Cervantes, de España; el Instituto Caro y Cuervo, de Colombia, y el Centro Inca Garcilaso, del Perú. Podría sumarse la Universidad de Buenos Aires, Argentina. El escritor Andrés Ordóñez, titular del organismo nacional, detalla la plataforma.

Cuando hace más de 500 años entraron en contacto las culturas de España con la diversidad americana, lo español devino hispánico: El mestizaje fue y sigue siendo de ida y de regreso.

Así lo considera el escritor Andrés Ordóñez, director desde mayo de 2017 del Centro de Estudios Mexicanos de la UNAM en España, quien en entrevista con Proceso ofrece los detalles de Canoa, un proyecto panhispánico impulsado por la máxima casa de estudios para contribuir al debate de los temas centrales de la vida política, económica y cultural actual.

El investigador de la Unidad de Investigación sobre Representaciones Culturales y Sociales de la UNAM y con una larga trayectoria en el Servicio Exterior Mexicano de carrera, explica vía correo electrónico que en la propuesta participan, además de la universidad, el Instituto Cervantes, de España; el Instituto Caro y Cuervo, de Colombia, y el Centro Inca Garcilaso, del Perú. La idea es sumar instituciones públicas y privadas homólogas o afines para “coordinar y potenciar la proyección de nuestras culturas en las naciones cuyo idioma no es el español”.

Canoa se dio a conocer el pasado 17 de junio a través de una videoconferencia transmitida en todos los países participantes, en la cual intervinieron el rector de la UNAM, Enrique Graue Wiechers, así como los titulares de los institutos antes mencionados Luis García Montero, Carmen Milán de Benavides y Carlos Andrés Herrera Rodríguez, respectivamente, quienes firmaron un convenio para la creación de esta plataforma. 

Autor de Los avatares de la soberanía. Tradición hispánica y pensamiento político en la vida internacional de México, Ordóñez recuerda como antecedentes de este proyecto las iniciativas:

“Por ejemplo las emprendidas por las academias de la lengua de los países de habla hispana hace varias décadas, la de Jorge Alberto Lozoya en favor de la constitución de lo que después fue la Cumbre Iberoamericana, y ya en 2012 la de iberoamericanizar el Instituto Cervantes. En lo que a la UNAM concierne, el acuerdo que institucionaliza el proyecto surge a partir de la coincidencia de enfoques entre el poeta García Montero, cuando asume la dirección del Cervantes en julio de 2018, y la reflexión que hemos desarrollado en el Centro de Estudios Mexicanos de la UNAM en España desde 2017, sobre la necesidad de actualizar el discurso internacional de México para el siglo XXI, que entre otras cosas ve en la comunidad de los países hispanoparlantes una valiosa ventana de oportunidad.”

Y para explicar el nombre del proyecto, se refiere al origen mismo del español como lengua, común para todos estos países, que nace cuando al castellano se le incorporan modos y vocablos americanos:

“La palabra taína ‘canoa’ está registrada como el primer vocablo americano incorporado al castellano a fines del siglo XV (en la entrada del Diario de Cristóbal Colón del 26 de octubre de 1492, para ser exactos). Este mestizaje lingüístico convirtió la lengua de Castilla en un dialecto del español y abrió el camino al desarrollo de lo que hoy es el tesoro compartido de nuestro idioma. De igual modo, la cultura de la diversidad que hoy llamamos España, al contacto con la diversidad americana, dejó de ser exclusivamente española y devino hispánica.

“Así que es importante entender que lo hispánico y lo español son cosas distintas, pero no excluyentes. Lo hispánico incluye lo español, pero como fragmento de una totalidad por definición mayor. La visión panhispánica de Canoa implica el carácter unitario del conjunto de rasgos compartidos por todos los que hablamos español en el mundo y reconoce en pie de igualdad nuestras particularidades.” 

Pone énfasis en que la civilización panhispánica representa más de 500 millones de personas “cuyo peso demográfico, político, económico y cultural cada día es más importante, por lo cual es esencial unir esfuerzos para intervenir en la conformación de la nueva arquitectura internacional, ahora que las potencias tradicionales no llevan la mano:

“Es el momento justo para reivindicar nuestra cultura compartida como elemento estructural de la modernidad occidental desde su fundación, y meternos de lleno en la definición de las categorías de la nueva realidad mundial en construcción. Ahora que México va a ocupar un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU, ojalá se tome en cuenta esta circunstancia.”

Agrega que la Doctrina Monroe se propuso romper el vínculo de los países americanos con Europa, y todavía hoy padecemos las secuelas de esa intención:

“Canoa exhorta a superar este atavismo de nuestro imaginario. El reconocer el carácter unitario de esta diversidad de matices, lejos de someter o ser sometidos, nos fortalece como un conjunto de naciones transculturales, transétnicas, transcontinentales, partícipes de un desarrollo histórico común y que enfrentan retos presentes y futuros parecidos. Sin menoscabo de nuestra especificidad, apoyados en nuestro origen múltiple, juntos podemos reclamar más eficazmente nuestro lugar en el mundo contemporáneo e intervenir en la determinación del rumbo que éste tome hacia el futuro. No olvidemos, además, que el proyecto Canoa pretende proyectar la riqueza y diversidad de la multitud de países de la que Colombia, España, Perú y México somos sólo una parte.”

Herencia humanista

Anticipa que la Universidad de Buenos Aires podría sumarse al proyecto, y comenta asimismo que a la UNAM le interesa la buena acogida de la iniciativa en México:

“Nos complacería mucho la incorporación del Instituto de México de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Me parece que hay una afinidad natural entre Canoa y el proyecto trazado por Enrique Márquez de ampliar el espectro de la cultura a la economía, la ciencia y la tecnología, la inaplazable superación de los estereotipos y la inclusión de voces y manifestaciones nuevas, entre otras cosas.” 

–Aunque el proyecto comenzó a gestarse antes, su anuncio coincidió con las protestas por la discriminación y el racismo en diversas partes del mundo. ¿De qué manera puede contribuir en la solución de ese tipo de problemas?

–La solución pasa por la responsabilidad histórica. Los mexicanos hemos tenido 200 años para dignificar la situación de nuestras comunidades originarias, lamentablemente no lo hemos conseguido todavía. Canoa es una oportunidad para reivindicar el lugar de las aportaciones de las sociedades ancestrales americanas a la cultura global contemporánea. El mestizaje fue y sigue siendo de ida y de regreso. 

–Las conmemoraciones por el Quinto Centenario de la Conquista de México, este 2020 de la llamada Noche Triste, pueden crear un ambiente de tensión o animadversión entre México y España. ¿De qué manera lo compensa este proyecto?

–No veo tensiones entre españoles y mexicanos. Ocasionalmente podrá haberlas entre sus gobiernos, pero éstas siempre estarán determinadas por agendas particulares coyunturales. En España no existe animadversión contra México, todo lo contrario. Mirar hacia el pasado sin asumir la propia responsabilidad histórica, tal vez pueda significar un beneficio clientelar inmediato. Mirar hacia el futuro con responsabilidad nacional y ánimo de proyección internacional nos parecería una perspectiva más adecuada a la estatura que supone el Estado. La apuesta de Canoa es por esta segunda posibilidad.

El escritor anuncia que se tiene la intención de llevar a cabo una reunión en octubre próximo en México, entre el rector Graue y los directores de los institutos que participan en la plataforma, pero desde luego todo depende de la evolución de la pandemia y las agendas de ese momento.

Asimismo, comenta algunos de los proyectos que se podrían sumar a los ya establecidos inicialmente, entre ellos hacer del español una lengua científica y tecnológica, reflexionar sobre el papel de la cultura en la era digital, y debatir sobre el papel de la creatividad de la mujer en la cultura hispánica. Añade:

“La agenda puede ser tan vasta como lo decidan las instituciones que se asocien. En el caso de las cuatro fundadoras, vemos como ámbitos de importancia estratégica para nuestras sociedades y sus Estados los que has señalado y otros más. Además del tratamiento de asuntos urgentes que ya se están debatiendo en foros relevantes como la migración, los derechos humanos y el medio ambiente, queremos aumentar la visibilidad de temas cuya atención hoy nos redituará beneficios en el futuro inmediato.

“Con relación a la era digital, pensamos necesario y posible hacer informática en español y contribuir a impedir la deshumanización de la vida altamente informatizada a partir de nuestra herencia humanista que, entre otras cosas, estructura el sistema multilateral desde principios del siglo XX. Nos preocupa la erosión de los procesos e instituciones democráticos y pensamos que es urgente el análisis conjunto de la crisis sistémica de la democracia liberal desde nuestra perspectiva panhispánica. En todas estas vertientes la UNAM ya tiene camino andado.”