Los “héroes vivientes” exigen apoyo

Amenazados por la crisis sanitaria y económica que provoca la pandemia de coronavirus en Estados Unidos, trabajadores migrantes mexicanos le exigen al gobierno de López Obrador y a los estatales ser tomados en cuenta en la agenda nacional, más allá de los elogios públicos del presidente. Entre otros puntos, consideran que ya es tiempo de que se reconozca su esfuerzo y se les garantice una atención integral en la vejez, así como servicios de salud en un sistema fortalecido y de acceso universal. 

Guanajuato/Zacatecas.- Desde Estados Unidos, organizaciones de mexicanos migrantes reprochan y le reclaman al presidente Andrés Manuel López Obrador que los llame “héroes vivientes” por el envío récord de remesas en el primer trimestre del año, mientras los ignora frente al ominoso escenario de crisis económica, el desempleo y el riesgo permanente de una deportación masiva por parte del gobierno de Donald Trump.

Una treintena de organizaciones de migrantes enviaron a finales de abril a López Obrador, al canciller Marcelo Ebrard, a gobernadores y al Congreso federal, un manifiesto en el que se duelen de la “ruptura histórica” del Estado mexicano con esa comunidad, por la cancelación de varios programas fundamentales para ellos y sus familias en sus entidades de origen.

“Se requiere un cambio a fondo en todo el Estado mexicano, que reconozca nuestro aporte económico, financiero, social y cultural en el mantenimiento del país por más de 40 años –es una demanda central–; por ser mexicanos debemos formar parte integral en la elaboración y diseño de propuestas de apoyo a todos los sectores económicos y sociales, frente a los impactos de la doble crisis sanitaria y económica, tanto en nuestras comunidades de origen como de destino, desde una visión trasnacional.”

Además de una lista de propuestas para reactivar programas cancelados e incrementar recursos a los consulados, las organizaciones de connacionales no omitieron expresar su desencanto por las expectativas no cumplidas en lo que va de la actual administración federal:

“No podemos seguir apoyando unilateralmente al país enviando masivamente remesas familiares y colectivas, cuando nuestras comunidades en Estados Unidos sufren los impactos sanitarios de la pandemia y los severos impactos económicos con nulo apoyo del gobierno de ese país, salvo algunas limitadas iniciativas a nivel local en no más de tres ciudades de Estados Unidos, y sin ninguna propuesta de política pública del gobierno mexicano para nuestras comunidades de origen y de destino.”

En su conferencia matutina del martes 5, el presidente agradeció “a nuestros paisanos migrantes” los más de 4 mil millones de dólares enviados a México, un récord en el primer trimestre de 2020, en comparación con el mismo periodo de años anteriores.

“Se nos llama héroes, pero eso no se está reflejando ni en la comunicación ni en el presupuesto ni en apoyos a comunidades migrantes en México”, dijo en entrevista telefónica desde Los Ángeles el coordinador del Consejo de Federaciones Zacatecanas y enlace del colectivo de 31 organizaciones de mexicanos migrantes en Estados Unidos, Efraín Jiménez Muñoz.

“Ahorita hay ya un cansancio de la comunidad mexicana, de ver que en ya casi dos años del actual gobierno federal no se ven acciones, no vemos la coherencia entre lo que se dijo, se dice y lo que se está haciendo”, dice el líder zacatecano en conversación telefónica con Proceso. 

“No hemos visto acciones concretas, ni siquiera exhortos a Trump para que no agreda tanto a los mexicanos. Los gobiernos anteriores no eran santos, pero se generaron poquitos logros a base de presión y luchas de las organizaciones. Ahora llegan y de un plumazo borran todo sin hacer una evaluación a fondo de los programas. Qué bonito que nos llamen héroes, ¿y luego?”

Entre los programas cancelados están el de Inversión 3×1 para obras en comunidades; el Fondo de Apoyo Migrante y el Fondo para Fronteras.

Gobiernos como el de Guanajuato –en donde el titular de la Secretaría del Migrante es Juan Hernández, quien fue colaborador del expresidente Vicente Fox– se han comunicado con clubes de migrantes “para ver cómo podíamos ayudar a las comunidades”, revela Jiménez. 

Efectivamente, entre clubes y casas de mexicanos en Estados Unidos circula una convocatoria del gobierno guanajuatense, a fin de que depositen en una cuenta bancaria “Aportaciones humanitarias covid-19”. El dirigente zacatecano ironiza: “Deberían llamarse secretarías de pedir al migrante, no de ayudar al migrante”.

Jiménez alerta también sobre el exceso de confianza por el aumento de remesas que festinó el gobierno federal, pues en realidad “eso debería ser una preocupación”, una bandera roja para el gobierno mexicano.

“No estamos midiendo las consecuencias: mandamos tanto dinero por el valor del dólar, sabiendo que estaba la crisis a la vuelta de la esquina y sin ver lo serio que era el covid-19, y porque no tenemos cuentas de banco en Estados Unidos y vimos una manera de que nuestro dinero rindiera más en México.”

Pero con la falta de cultura financiera, de ahorro y emprendimiento, así como la situación que se prevé para los siguientes meses en materia económica, agrega, “las remesas no generarán desarrollo por sí solas”. 

En Guanajuato, Juan Hernández prevé como el peor de los escenarios una reducción de por lo menos 20% en el envío de remesas a las familias guanajuatenses, y el posible retorno de hasta 250 mil migrantes de ese estado ante el desempleo, “si el gobierno de Donald Trump no los utiliza para su recuperación económica”.

Según Hernández, Trump “sigue hablando de los migrantes como si fueran criminales, pero esa nación requerirá de mano de obra para sacarla adelante”, por lo que tampoco tiene claro “si regresarán masivamente o cuántos de ellos recuperarán sus empleos”.

En el caso de Guanajuato, de donde son originarios unos 70 mil trabajadores sólo en la región agrícola del norte de California (según censos de organizaciones laborales de la zona), la Secretaría del Migrante reparte apoyo alimentario a mil 800 familias en los 46 municipios; “es un padrón que ya teníamos, obviamente por la comunicación con las autoridades municipales. No son todas, seguro hay más familias” de migrantes.

Hasta el martes 12, esa secretaría –que según Hernández “mantiene comunicación permanente con 350 clubes de guanajuatenses” en el país vecino– tenía registro de siete guanajuatenses fallecidos por covid-19 en Estados Unidos, 56 casos en total y 225 personas en retorno a sus pueblos.

En Nueva York, el consulado calculó que hasta esa fecha habría unos 500 mexicanos fallecidos. 

Frente a los impactos de la covid-19, las organizaciones tienen propuestas y piden tener participación en la toma de decisiones, como lo plasmaron en el manifiesto enviado al gobierno de López Obrador y a los estados: que el gobierno federal forme un grupo multidisciplinario y trasnacional que analice el impacto de la crisis sanitaria y económica por la pandemia, y elabore una estrategia para dar soluciones; abrir en los consulados plataformas de consulta sobre las necesidades de salud y documentación de los mexicanos residentes en Estados Unidos y generar un fondo de apoyo con aportaciones de los propios migrantes.

Estas federaciones vislumbran un tercer trimestre del año “en el que los mexicanos migrantes indocumentados tendrán que elegir si sufren la cuesta arriba en Estados Unidos sin empleo, o regresan a México. Y si no hay un plan de cómo reintegrar a esa comunidad, se puede convertir en un problema social”.

Fuera de la agenda nacional

Tras meses de diálogo se adhirieron al mencionado manifiesto de clubes, federaciones, confederaciones, frentes, asociaciones y fundaciones de migrantes oriundos de Puebla, Jalisco, Michoacán, Morelos, Durango, Veracruz, Zacatecas y Guanajuato.

Otra voz del colectivo es la de Guadalupe Gómez, presidente de la Federación de Clubes de Zacatecanos en el Sur de California, para quien un buen gesto de López Obrador hacia los mexicanos en Estados Unidos sería que igualara los 75 millones de dólares que entregará el gobernador de California a los trabajadores indocumentados, los más desprotegidos ante la pandemia.

El gobierno de Trump también le está dando la espalda a ese sector, a pesar de que éste sostiene la economía al trabajar en las fábricas de alimentos, el sector agrícola y los servicios.

Jiménez y Gómez calculan que más de 30 millones de personas están desempleadas en Estados Unidos, pero señalan que no se sabe con precisión cuántos mexicanos indocumentados están en esa situación. 

Además, existe el riesgo de que al menos 4 millones de mexicanos sin papeles sean deportados en el corto plazo. Obama expulsó a la misma cantidad de migrantes, pero en ocho años.

Dos de sus preocupaciones expresadas en el manifiesto se refieren a la pandemia. Primero, indican que el Sistema Nacional de Salud debe fortalecerse, ser de acceso universal y gratuito para toda la población y en particular para las personas migrantes adultas mayores, que con su trabajo en el extranjero mantuvieron a flote a México y ahora, en la precariedad, rechazados en Estados Unidos, necesitan de la reciprocidad de su país en forma de atención integral.

En segundo lugar, señalan que las oficinas estatales de atención al migrante tienen que coordinarse con las secretarías de Relaciones Exteriores y de Salud mediante los 50 consulados en Estados Unidos, para promover el retorno planeado, con las orientaciones y guías sanitarias necesarias, lo que ayudaría a mitigar la propagación del coronavirus en esas comunidades.

Francisco Moreno, coordinador general de la organización Migrantes Mexicanos en el Exterior, que agrupa al menos a 50 mil migrantes en Estados Unidos, recordó en este contexto los elogios y la buena relación que exhiben los presidentes López Obrador y Trump:

“Trump no se ha cansado de elogiar a López Obrador; es tiempo de que aproveche esa supuesta amistad y le exija que no se deje en el abandono a los inmigrantes mexicanos y centroamericanos; y yendo más allá, le exija una reforma migratoria que les permita a ellos acceder a un estatus de legalidad y reconocimiento pleno de sus derechos políticos, sociales y económicos.”

El manifiesto sólo tuvo respuesta inmediata de la Comisión de Asuntos Migratorios de la Cámara de Diputados, que ofreció intervenir para que las organizaciones de migrantes se reúnan con el Ejecutivo federal. Ninguno de los estados les ha dado una respuesta concreta.

El martes 12 les llegó a las organizaciones un comunicado de la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas de la Secretaría de Gobernación, a nombre del subsecretario Alejandro Encinas. 

Según el oficio, firmado por la jefa de esa unidad, Rocío González Higuera, se invitó a los dirigentes de las organizaciones firmantes a integrarse al Consejo Consultivo de Política Migratoria de Gobernación, donde se decidiría la formación de un grupo de trabajo para revisar la agenda propuesta. 

Los representantes de las comunidades firmantes ven en la respuesta una puerta abierta, pero no dejarán de buscar una reunión con Ebrard o con el propio presidente, “porque necesitamos compromiso desde arriba”, afirma Jiménez.

Y Gómez señala: “Si es necesario que el presidente reconsidere sus proyectos del Tren Maya y la refinería de Dos Bocas y que parte de esos recursos se los destine al rescate de los migrantes mexicanos en condiciones de extrema vulnerabilidad, que lo haga”.