El apuro de la muerte

Despedidas sin adiós. En el Panteón Municipal de Nezahualcóyotl la emergencia sanitaria ha obligado a su pequeño crematorio a incinerar cuerpos frescos a 700 grados centígrados, cuando lo común era someter a ese procedimiento sólo los restos que acumulan siete años de abandono en el cementerio. 

En la actual crisis las incineraciones se imponen sobre los entierros, y en este lugar eso se refleja cabalmente: de dos cuerpos que eran cremados al día antes de la pandemia, la cifra ha subido a siete diarios. No pueden más. ¿El costo? Ni hablar… El proceso dura dos horas y se deben pagar mil 789 pesos. En esta pesadilla sólo los muertos han visto el final de la epidemia.

Fotos: Germán Canseco