El caso de Genaro García Luna se torna cada día más misterioso. A sus intentos de negociar con las autoridades estadunidenses se suma ahora la desaparición de documentos diplomáticos que detallan sus giras a Washington como funcionario en los sexenios de Fox y Calderón, así como sus encuentros con funcionarios de Estados Unidos y representantes de agencias de inteligencia de ese país.
WASHINGTON.– De la embajada de México en Washington desaparecieron archivos sobre las visitas que hizo a Estados Unidos Genaro García Luna como titular de la Agencia Federal de Investigación (AFI) y de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), así como otros documentos de ese periodo.
Dos funcionarios de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) revelan a Proceso “la extraña desaparición” de esos archivos referentes a García Luna cuando él ocupó esos puestos clave durante los sexenios de los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón.
El descubrimiento de la ausencia de los expedientes en legación de México en la capital estadunidense se conoció a raíz del proceso judicial contra Joaquín El Chapo Guzmán en una Corte federal en Nueva York.
“El año pasado, cuando en el juicio salió el nombre de García Luna por supuestos nexos con el Cártel de Sinaloa, se pidió se hiciera una revisión en los archivos en la embajada de documentos que pudieran ofrecer un atisbo referente a eso. La respuesta que nos dieron en la embajada unos días después fue que no había nada”, subraya uno de los funcionarios de la secretaría hoy encabezada por Marcelo Ebrard Casaubón.
Esa respuesta al primer escrutinio de documentos en la sede diplomática generó otra petición: buscar los reportes de los viajes que hizo García Luna a Estados Unidos como director de la AFI y como titular de la SSP en las presidencias de Fox y Calderón, respectivamente. “Encontraron papeles con dos o tres fechas de viajes, pero nada más”; explica otro funcionario de la SRE consultado sobre el tema.
De la era de García Luna como director de la AFI –explicaron después a Proceso los dos funcionarios– se entiende que no exista tal vez ningún expediente, tomando en cuenta que los documentos generados en la embajada de 2006 hacia atrás ya fueron enviados a la Ciudad de México.
García Luna, actualmente preso en Nueva York, acusado por el gobierno federal de Estados Unidos de narcotráfico y de recibir presuntos sobornos del Cártel de Sinaloa, fue titular de la SSP del 1 de diciembre de 2005 al último día de noviembre de 2011, en el sexenio de Calderón.
Durante la presidencia calderonista, en la embajada de México en Washington –en la cual Arturo Sarukhán estuvo al frente todo el sexenio– la SSP abrió una oficina grande en la que llegaron a operar hasta 13 funcionarios y que acogía también a la Policía Federal.
En ese extraño híbrido construido por órdenes de García Luna en la representación diplomática más importante de México en el extranjero, con mucha independencia se hacían cargo de todo lo referente a viajes del titular de la SSP a Washington y a otras ciudades de Estados Unidos.
“La regla y norma de la diplomacia mexicana ordena que cuando viaja un secretario al país donde haya una embajada, en ésta se preservan los informes al respecto, síntesis de actividades, acuerdos y hasta boletines de prensa”, acota uno de los funcionarios de la SRE.
Los viajes
Hace poco más de un año y con un remitente anónimo llegaron a la oficina de Proceso en Washington varias copias de documentos originales y clasificados del gobierno de México sobre la relación bilateral con el de Estados Unidos.
Entre los expedientes dirigidos al corresponsal en la capital estadunidense se encuentra un juego de copias de unos documentos referentes a viajes y eventos oficiales que realizó García Luna, como los que extrañamente desaparecieron de los archivos de la embajada.
Con el logotipo de la ya extinta SSP y con fecha del 5 de enero de 2012, este semanario tiene la copia del programa de actividades que García Luna llevó a cabo del 9 al 13 de enero de ese año en Washington y Nueva York.
La comitiva que acompañó al ahora presunto delincuente y compinche de la fracción del Cártel de Sinaloa dirigida por El Chapo Guzmán, la integraron Sergio Montaño Fernández, oficial mayor; José Antonio Polo Oteyza, coordinador de asesores; Lizbeth Parra Salazar, titular de la Unidad de Información y Análisis; Blanca Medina Barrera, su secretaria particular, y Roberto Reyna Delgado, su secretario particular.
Según el documento, quien fuera amigo, asesor, confidente y mano derecha de Calderón en la lucha contra el narcotráfico, viajó en un avión Gruman XCPFT, a cargo de los pilotos y capitanes Eduardo Laris McGregor y Jorge Rivera Díaz; los acompañaron la sobrecargo Susana Leyva Sánchez y el técnico Eduardo Palafox Juárez.
La tarde del lunes 9 de enero de 2012 García Luna se reunió con David Petraeus, entonces director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
En horas posteriores y hasta el 13 de enero el entonces titular de la SSP se encontró con los altos mandos de los sistemas de inteligencia de Estados Unidos: la Dirección Nacional de Inteligencia, la Administración de Lucha contra las Drogas (DEA), la Oficina de la Política Nacional para el Control de Drogas y con Eric Holder, procurador general de Justicia en la presidencia de Barack Obama.
García Luna aprovechó esa vista para presentar su libro El nuevo modelo de seguridad en México, edición en inglés y español, en el Woodrow Wilson Center, donde Andrew Selee, entonces director del llamado Instituto de México del organismo académico, lo declaró el mejor secretario de Seguridad en la historia mexicana.
En Nueva York, el 12 de enero de ese 2012 hizo otra presentación ante el Consejo de las Américas, se reunió con los funcionarios de la división de la DEA de ese estado –donde ahora lo acusan de narcotráfico– y al día siguiente desayunó en la Cámara de Comercio Estados Unidos-México.
Con el número 163E-HQ-1543621, otro documento enviado a Proceso corresponde al expediente escrito en español por la Oficina de Asuntos Legales de la embajada de Estados Unidos en México, fechado el 13 de marzo de 2007 y firmado por Raúl Carballido, agregado jurídico de la legación.
Dirigido a García Luna, el expediente dice: “Adjunto le envió una copia en inglés y español de una carta de intención firmado (sic) por representantes de nuestras respectivas agencias, en la cual nos comprometemos a un intercambio de información de los adelantos en tecnologías de información para el fortalecimiento de la lay (sic). El propósito de este compromiso es buscar la forma de intercambiar información de nuestras respectivas bases de datos de huellas dactilares”.
Otro documento enviado de manera anónima al corresponsal es una copia del expediente titulado Cooperación en seguridad Estados Unidos-México, los próximos pasos; fechado en julio de 2010 y firmado por García Luna y Janet Napolitano, secretaria de Seguridad Interior de Obama.
Este semanario también cuenta con la versión estenográfica de la conferencia de prensa que organizó García Luna el 31 de enero de 2008 en la embajada de México en Washington para un reducido grupo de reporteros.
Desfile de diplomáticos
Los dos funcionarios de la SRE que exponen la desaparición de los documentos en la embajada explican que los expedientes faltantes se podrían rastrear y localizar en la Ciudad de México, aunque asumen que será un proceso lento y engorroso.
“En la revisión que se ha hecho de los archivos no han encontrado gran cosa, con la atenuante de que en los últimos meses no se ha podido hacer gran cosa por las restricciones de salud debido al coronavirus. El personal no está laborando físicamente en la embajada. Pero vamos a seguir revisando”, dice uno de los dos funcionarios.
A lo largo del sexenio de Calderón, cuando se generaron los documentos desaparecidos en la legación mexicana, la sede diplomática en Washington estuvo a cargo de Sarukhán, férreo defensor de la política de seguridad de ese tiempo y de la Iniciativa Mérida.
A Sarukhán lo reemplazó en ese cargo Eduardo Medina Mora, ya en el sexenio de Enrique Peña Nieto. Entre 2000 y 2005, cuando García Luna era director de la AFI, Medina Mora dirigió el desaparecido Centro de Investigación y Seguridad Nacional. Luego, del 1 de diciembre de 2006 al 7 de septiembre de 2009, fue titular de la PGR y compañero de García Luna en el gabinete de Calderón.
A Medina Mora –designado por el Peña Nieto como candidato a juez de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ratificado por el Senado– lo sustituyó Miguel Basáñez en la embajada.
Luego de que Basáñez fuera despedido por la entonces canciller Claudia Ruiz Massieu, la embajada en Washington quedó en manos de Carlos Sada, quien a su vez, con Luis Videgaray como titular de la SRE, fue reemplazado por Gerónimo Gutiérrez, el último abanderado diplomático del peñismo.
En la presidencia de Andrés Manuel López Obrador fue designada embajadora de México en Estados Unidos Martha Bárcena, la primera mujer en la historia diplomática del país en ocupar ese puesto.
Los testimonios
Proceso buscó a todos los exembajadores mencionados (con la excepción de Sada, quien está indispuesto a causa de una grave enfermedad) para intentar saber qué ocurrió con los documentos desaparecidos. En orden cronológico se expone lo que respondieron:
A Sarukhán se le mandó un correo electrónico para saber si aceptaba hablar telefónicamente con el reportero sobre el asunto referente a los archivos de la embajada y otro punto no relacionado con ese asunto. “No. Lamento no poder platicar contigo. Atentamente, AS”, contestó por el mismo medio.
En el caso de Medina Mora, se le buscó por medio de su correo electrónico. Al cierre de edición no había respondido.
Por lo que atañe a Basáñez, responde vía telefónica: “La verdad no revisé ni ordené revisar los archivos; mi trabajo se concentró en el tema migratorio. No tengo idea si (los documentos) habían sido sustraídos”.
Gutiérrez, quien también fue consultado vía telefónica, asegura: “Durante mi gestión francamente no tuve tiempo de revisar a fondo los archivos, así que no hay más que decir. Toma en cuenta también que después de cierto tiempo todo se manda a México para resguardo y que los archivos de las agregadurías no los maneja ni controla la SRE”.
En paralelo, Proceso solicitó la asistencia de varios exfuncionarios y miembros del servicio exterior mexicano que sirvieron en la embajada durante la titularidad de Sarukhán y Medina Mora, pero todos afirmaron desconocer el paradero de los archivos desaparecidos.
Sólo un funcionario de la agregaduría de la SSP durante el sexenio de Calderón, quien pidió el anonimato por temor a represalias de quienes formaron parte de ese gobierno, narró a este semanario el siguiente incidente:
“Faltando como dos meses para concluir el gobierno del presidente Calderón, más o menos en septiembre de 2012, no recuerdo la fecha precisa, por órdenes del secretario García Luna se abrió una agregaduría de la Policía Federal en el consulado de México en Miami, Florida. Al mismo tiempo, Roberto Reyna Delgado (secretario privado de García Luna) llegó a la embajada en Washington para, con órdenes expresas del secretario, comprar con dólares en efectivo una camioneta de lujo de la marca Ford, modelo Expedition año 2012, que se llevó él mismo manejando hasta la ciudad de Miami.
“En esos dos meses o un poco más que permaneció la agregaduría de la Policía Federal en el consulado en Miami, Reyna Delgado y otra persona muy allegada a García Luna cuyo nombre no recuerdo operaron ese despacho que luego fue cerrado de manera definitiva. Posteriormente la camioneta Expedition fue regresada a la agregaduría de la SSP de la embajada en Washington.”
Reyna Delgado trabajó al lado de García Luna en la AFI.
Cuando Calderón lo nombró titular de la SSP, García Luna contrató a Reyna como secretario particular y antes de mandarlo a la agregaduría del consulado mexicano en Miami, lo hizo comisario de la Policía Federal.
Los dos funcionarios de la SRE que por separado hablaron con Proceso sobre el caso de los archivos perdidos, sostienen que aun cuando se habían expurgado los expedientes almacenados en la embajada mexicana mientras se llevaba a cabo el juicio del Chapo, la auscultación se volvió más minuciosa a partir del 9 de diciembre de 2019, cuando García Luna fue detenido por las autoridades estadunidense en Dallas, Texas.
“Obviamente, como primera reacción queríamos saber si en los archivos había un documento que nos diera alguna señal de que lo que le ocurrió a García Luna tarde o temprano le iba a ocurrir. No se localizó nada”, indica uno de los funcionarios de la cancillería de México.
Al proceso judicial contra García Luna la embajada de México en Estados Unidos le ha dado un seguimiento preciso por medio de la agregaduría de la Fiscalía General de la República y la Sección Jurídica.
“La búsqueda arroja muy pocos resultados, por no decir que ninguno”, asienta el otro funcionario de la SRE.
Y remata: “Llama la atención que el servicio diplomático no sabía por qué la oficina de la SSP y la Policía Federal manejaban todos, absolutamente todos los documentos relacionados con el exsecretario García Luna respecto a la relación que sostenía con las agencias de inteligencia, el Departamento de Justicia y Seguridad Interior de Estados Unidos, sin dejar copias de esos expedientes en la embajada, como dictan las normas diplomáticas”.








