OPEP+ “Sólo se evitó lo peor”

París.- Es imposible encontrar en los comentarios de los analistas franceses alguna alusión a las felicitaciones que dirigió el ministro de Energía de Arabia Saudita a la delegación mexicana, ni a los aplausos que éste pidió para celebrar al pueblo de México, al finalizar el viernes 10 las tensas negociaciones del grupo OPEP+.

Como explicó Rocío Nahle, secretaria de Energía, en la mañanera del miércoles 15, el príncipe Mohammed bin Salmán, que al inicio de la cumbre “no aceptaba” la posición mexicana, acabó entendiéndola después de escuchar “las condiciones que atraviesa México” y terminó por “hacer un reconocimiento público” a su delegación.

Enfatizó Nahle: “Hicieron un señalamiento del esfuerzo que estaba haciendo México. Hicieron un reconocimiento al presidente de la República”. 

En cambio, los especialistas y observadores franceses analizaron, en tono no siempre amigable, la postura de México, que “bloqueó durante 11 horas” las negociaciones de la videoconferencia extraordinaria de países exportadores de petróleo, en la que participaron los 14 miembros de la OPEP, encabezados por Arabia Saudita, y 10 países asociados –entre ellos México– agrupados en torno a Rusia. 

El grupo bautizado OPEP+, que controla 50% de la producción petrolera mundial, acordó finalmente recortar alrededor de 10 millones de barriles por día a partir del 1 de mayo y hasta el final de junio. Esa reducción sin precedente en la historia del hidrocarburo corresponde a 10% del suministro petrolero global y es cuatro veces superior a la que se dio durante la crisis financiera de 2008. 

Algunos analistas se mostraron “comprensivos” con México, explicando que renunciar a producir 400 mil barriles por día era insostenible para López Obrador, cuyo programa político y económico reposa en parte sobre la reestructuración de la industria petrolera.

“Impulsado por su nuevo presidente, Andrés Manuel López, México, que representa actualmente menos de 2% de la producción mundial, se lanzó en una política petrolera expansionista y prevé duplicar el número de pozos en actividad. Andrés Manuel López no está dispuesto a renunciar a esa estrategia y fue lo que impidió durante varias horas la ratificación del acuerdo global”, recalcaron, entre otros, los comentaristas de la cadena televisa BFMTV. 

Philippe Chalmin, reconocido experto en temas energéticos, optó por restar importancia a la resistencia de México, considerándola anecdótica comparada con la dimensión geopolítica del consenso logrado por la OPEP+.

“A mi juicio, lo esencial ha sido la reconstitución de una especie de eje Trump-Putin. Ambos le torcieron el brazo al impetuoso e imprevisible príncipe heredero saudita que provocó la crisis”, recalcó Chalmin en entrevista con la cadena radial France Info.

“Al final la última piedrecita que obstaculizaba el acuerdo era México, que se negaba a reducir su producción. Entonces Donald Trump dijo: ‘No hay problema, Estados Unidos va a compensar…’”, explicó antes de concluir: “Definitivamente Trump es un buen jugador de póquer. Logró un acuerdo al borde del precipicio”.

Nadie ganó

Ningún especialista habló de “victoria” de la diplomacia mexicana, pero es justo reconocer que a juicio de la mayoría de los analistas franceses nadie salió realmente victorioso de la cumbre.

Todos los expertos recordaron los antecedentes de la crisis: primero el enfrentamiento despiadado entre Arabia Saudita y Rusia, que llevaban un mes desafiándose, aumentando su producción petrolera diaria y provocando una caída estrepitosa del precio del crudo; y luego el impacto de la pandemia de coronavirus que afectó como nunca antes la demanda mundial de petróleo.

“En el fondo Vladimir Putin y Mohammed bin Salmán perseguían el mismo objetivo: aprovechar la coyuntura para desestabilizar a sus mayores competidores –afectados por elevados costos de producción–, entre los cuales destacan las compañías que explotan los pozos más antiguos del Mar del Norte o las arenas petrolíferas de Canadá y, por supuesto, las grandes compañías estadunidenses. Pero ninguno de los dos anticipó el brusco impacto recesivo del coronavirus”, explicó Denis Florin, director de Lavoisier Conseil, una empresa consultora en el campo energético.

“Aún no se sabe si la peligrosa estrategia de Moscú y Riad afectará a su principal adversario estadunidense”, reconoce Florin, mientras Antoine Eyal-Mazzega, experto del Instituto Francés de Relaciones Internacionales, insiste en que Putin y Bin Salmán salieron bastante desacreditados ante los ojos de los pequeños productores, como Argelia o Irak, tocados por fuertes crisis sociales o por los estragos de la guerra. 

“Todos estos productores vulnerables consideran que Moscú y Riad tienen una amplia responsabilidad en el caos petrolero actual”, apunta Eyal-Mazzega.

“Ni siquiera se sabe si está a salvo ‘el planeta petrolero’”, recalcan los comentaristas del diario económico Les Echos, quienes al igual que los demás observadores internacionales califican el acuerdo ratificado por la OPEP+ a la vez de “histórico” e “insuficiente”. 

“Es sólo una tregua. Por lo menos a corto plazo se logró preservar la capacidad de almacenamiento del petróleo excedente”, constatan sin entusiasmo, antes de citar a Per Magnus Nysveen, mayor experto de Rystad Energy, consultorio noruego considerado referencia absoluta en el círculo muy cerrado de los analistas del mercado petrolero y de gas. 

“Sólo se evitó lo peor”, se limitó a comentar el “pontífice” de los expertos, mientras que su colega Bjomar Tonhaugen expresó: “El acuerdo es inferior a las necesidades actuales del mercado”

“En última instancia hay que reconocer que ningún recorte voluntario podría ser lo suficientemente grande como para compensar la pérdida de demanda que alcanzará un promedio de 19 millones de barriles en abril y mayo”, insisten por su parte los analistas de Goldman Sachs.

Rusia y Arabia Saudita, apoyados por los integrantes de la OPEP+, exigen ahora que los productores que no pertenecen a ese grupo informal empiecen a su vez a recortar su propia producción. Insisten en la necesidad de que Estados Unidos, Canadá, Brasil y Noruega se pongan de acuerdo para lograr una disminución de 5 millones de barriles diarios. No transcendió aún a nivel internacional si México apoya ese planteamiento. 

Noruega y Canadá parecen dispuestos a colaborar. Pero la ley anticártel petrolero (No Oil Producing and Exporting Cartels Act) vuelve compleja la postura de Estados Unidos. 

Trump no puede ni quiere coordinar acciones con los países de la OPEP. La presión que ejerció sobre Putin y Bin Salmán para convencerlos de convocar a la cumbre de la OPEP+ y las discusiones determinantes que sostuvo con el príncipe saudita y los presidentes ruso y mexicano al margen de la videoconferencia, son hechos absolutamente excepcionales que sólo se explican por la grave epidemia de quiebras de empresas petroleras que amenaza a Estados Unidos. 

Todos los analistas recalcan, sin embargo, que la situación catastrófica del mercado ya está obligando a los productores estadunidenses a bajar drásticamente su bombeo diario.

Mohammed Barkindo, secretario general de la OPEP, comentó: “El covid-19 es un monstruo sin precedente que aniquila todo en su camino”, antes de predecir que el desequilibrio entre la demanda y la oferta durante el segundo trimestre de 2020 “será el más importante jamás visto”.