Una ayuda que Washington se cobrará

Ante la presión de los países de la OPEP y Rusia, que  exigían a México reducir su producción de crudo 23%, Donald Trump salió al quite de su amigo Andrés Manuel López Obrador y logró que México sólo bajara su rendimiento diario de barriles 6%. Sin embargo, el mandatario estadunidense advirtió que cuando “esté preparado para hacerlo”, México compensará esa ayuda.

WASHINGTON.– La deuda del presidente Andrés Manuel López Obrador con Donald Trump por el apoyo que éste le dio en las negociaciones con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) es política y no en especie, pues Estados Unidos no aportará un solo barril de crudo para la cuota de reducciones que le tocan a México. 

“No hubo necesidad de que Estados Unidos redujera 250 mil barriles adicionales de petróleo para apoyar a México”, explica a Proceso un alto funcionario del gobierno mexicano al hacer la reseña de la conversación telefónica entre López Obrador y Trump y las negociaciones con la OPEP.

Por la crisis económica mundial generada por el covid-19 y la estrepitosa caída del precio del petróleo, aunada a las exigencias de la OPEP a países productores de crudo, ambos mandatarios hablaron por teléfono el jueves 9 para abordar los dos temas.

De entrada, y de acuerdo con el recuento que hizo el funcionario del gobierno mexicano, AMLO “le planteó” a su par estadunidense que “México no estaba de acuerdo” con el pedido de la OPEP de cortar en 400 mil barriles la producción diaria de petróleo. 

“No estaba de acuerdo porque al iniciar su gobierno, México producía más petróleo de lo que le quedaría si se recortaban los 350 mil o 400 mil barriles que exigía la OPEP; Trump estuvo de acuerdo”, subraya a Proceso el funcionario mexicano.

En la OPEP, encabezada por Arabia Saudita, estructuraron un plan para incrementar los precios de los combustibles a través de la baja en la generación de crudo.

Los países que integran a la OPEP, cuyo plan recibió el respaldo de Vladimir Putin, el presidente de Rusia, insistían en forzar a los otros integrantes del conglomerado para que redujeran su producción diaria.

Con el espaldarazo de Rusia –que al igual que México y Estados Unidos no forma parte de la OPEP– la monarquía saudita acorraló al gobierno de López Obrador para que redujera en 400 mil barriles diarios su producción de la mezcla mexicana, cuyo valor es uno de los más bajos en el mercado global. 

Las presiones de la OPEP y Rusia a México propiciaron la llamada telefónica entre Palacio Nacional y la Casa Blanca, cuya iniciativa para llevarla a cabo surgió en el gobierno de AMLO ante la necesidad de conseguir aliados para detener las exigencias de los sauditas y Putin.

Un compromiso amañado

“López Obrador le señaló al presidente Trump que no estaba dispuesto más que a reducir 100 mil barriles como última oferta; porque, además, la economía mexicana sufriría un golpe muy fuerte por los efectos del coronavirus”, según la reseña del funcionario mexicano.

Entre los dos presidentes existe “una muy buena relación, genuina, de intereses de país a país y de gobierno a gobierno; nada más”, matiza el funcionario del gobierno mexicano.

Y añade: “El presidente le aclaró (a Trump) que México no participó en la guerra del petróleo y que sólo aceptaría esa disminución (de los 100 mil barriles) para evitar el colapso de los precios del petróleo.

“Trump respondió que agradecía la franqueza y que si fuera necesario Estados Unidos pondría sobre la mesa una reducción adicional de 250 mil barriles para llegar a la meta.”

El viernes 10, durante la conferencia de prensa para actualizar a su ciudadanía sobre la pandemia del coronavirus y sus consecuencias, Trump habló de su conversación con López Obrador, quien por su parte la mencionó ese mismo día en la mañanera.

“Hablando con el presidente (López Obrador), México tiene un límite. Las naciones de la OPEP acordaron un límite diferente, una reducción de un 23%… Lo que pensé hacer –no sé si será aceptado, lo descubriremos después– fue que Estados Unidos ayudaría a México y que nos compensará algún día cuando estén preparados para hacerlo”, anotó Trump, lo que generó dudas sobre su compromiso con AMLO.

Al comentar una eventual compensación por parte de México a Estados Unidos, Trump hizo alusión a que su país fungiría como garante del gobierno de López Obrador, poniendo el monto adicional a la cuota del recorte de crudo que requerían los 14 países de la OPEP y Rusia.

Abonando más a la confusión, Trump machacó: “Al final es malo, pero él (AMLO), francamente tenía con ello algunas ­dificultades políticas y entiendo también eso; es una pequeña cantidad para nosotros y grande para México… nos compensarán y puede ser de una forma ­diferente”.

Hasta el cierre de edición, medios de Estados Unidos así como columnistas y articulistas de México aseguraban que el gobierno de Trump sacrificaría 250 mil barriles de petróleo de su producción diaria para avalar al gobierno de López Obrador ante la OPEP.

El funcionario de México con acceso a la transcripción de la llamada entre AMLO y Trump y cuyo contenido narra a Proceso, desmiente esas versiones al reiterar que ya no fue necesaria la aportación de petróleo estadunidense.

Para reforzar su afirmación incluso proporciona copia de dos documentos que incluyen las estadísticas sobre la producción de crudo que se abordaron en las negociaciones de la OPEP y otros nueve países productores de petróleo celebradas el sábado 11 y el domingo 12 en Ginebra, Suiza.

“México jugó duro en la reunión de Ginebra y fue acertada la posición; de no haber sido así, la reducción habría sido importante. No se va a compensar a Estados Unidos porque no fue necesario el recorte, pues los 100 mil barriles fueron suficientes”, dice el entrevistado.

Al especificar detalles de la negociación en Ginebra y con base en lo que previamente AMLO acordó con Trump, el funcionario reseña que Riad perdió el apoyo de Putin y de otros miembros de la OPEP por la intervención de Washington: “Arabia Saudita no cejaba en su exigencia a México, alegando que ellos y Rusia bajarían 23% su producción diaria de petróleo; pero no pudieron y tuvieron que doblegarse”.

Las ambigüedades

El lunes 13 y nuevamente en su conferencia de prensa cotidiana para hablar del covid-19, el presidente de Estados Unidos habló del caso México en las conclusiones del acuerdo de Ginebra entre los 23 principales países productores de crudo.

“Quiero agradecer a un buen amigo mío, a un hombre que se está haciendo mi amigo. El presidente de México demostró gran flexibilidad, el presidente López Obrador demostró gran flexibilidad y tremenda inteligencia al hacer lo que hizo”, dijo Trump en la Casa Blanca.

Trump evitó aclarar si Estados Unidos aportará la cuota de los 250 mil barriles de petróleo para copar la exigencia de los sauditas a México para que recorte 23% de su producción diaria de petróleo. Y acrecentó las imprecisiones: 

“No fue fácil para él… Quiero agradecerle a México y al presidente (López Obrador). Este es un acuerdo histórico, muy histórico… En el futuro, ayudando a México, seremos compensados en forma…”

Trump rechazó exponer el tipo de acuerdo al que llegó con su par mexicano para ese pago.

Los documentos entregados a Proceso, con detalles de las negociaciones en Ginebra, difieren respecto al contenido porcentual que sobre el mismo asunto divulgó en México la Secretaría de Energía.

Titulados Traducción declaración OPEP-no OPEP, los documentos incluyen aspectos sobre producción de referencia de crudo, ajuste voluntario, porcentaje de recorte de la producción total y nivel de producción voluntario propuesto país por país.

Al final, Arabia Saudita y Putin signaron los documentos del compromiso de Ginebra por el cual México bajó 6% el rendimiento diario de barriles de petróleo y 6.31% Estados Unidos; contra el 23% decretado para las 14 naciones de la OPEP.

No obstante los jaloneos para conseguirlos, los compromisos de Ginebra fueron insuficientes para provocar el incremento en el costo de los combustibles, según los expertos, por la influencia de la contracción macroeconómica generada por el coronavirus.

Viejas deudas

La deuda política de AMLO con Trump sigue vigente, aunque Estados Unidos no sea fiador de México en especie. El mandatario estadunidense, como lo ha demostrado hasta ahora, pretende sacarle provecho a todo lo que pueda para garantizar su reelección este año.

Amenazando con imponer aranceles a todas las exportaciones mexicanas, en julio de 2019 Trump doblegó a AMLO para firmar un acuerdo migratorio con el que se militarizó la frontera norte y sur de México como muro virtual frente a la migración centroamericana.

Con el despliegue de la Guardia Nacional en las zonas limítrofes del sur y del norte, el gobierno de México contribuye a detener a los migrantes centroamericanos y de otros países que buscan llegar a Estados Unidos a solicitar asilo o para ingresar como indocumentados.

Como parte del acuerdo, el gobierno de AMLO aceptó recibir a los pocos migrantes centroamericanos que llegaran a las ­garitas migratorias estadunidenses a presentar sus peticiones de asilo, para esperar en México la resolución de sus casos, que pueden tardar meses y hasta años.

Por la crisis del coronavirus, el gobierno mexicano accedió por igual a las exigencias de Trump de recibir a los migrantes centroamericanos deportados inmediatamente por Estados Unidos bajo cualquier motivo mientras dure el cierre parcial de la frontera común debido al coronavirus.

La semana pasada Trump insinuó cómo podría compensarlo el gobierno de AMLO por el respaldo que le dio para imponer su posición ante Arabia Saudita y Rusia, dos de las principales potencias petroleras del planeta.

“Nos están ayudando mucho en la frontera donde tienen a 2 mil 700 soldados mexicanos ahora mismo. Están deteniendo a la gente que pretende llegar a nuestro país al tiempo que nuestro muro se levanta; llevamos unos 109 kilómetros de muro (nuevo)”, dijo, pero no precisó, por lo que los reporteros le exigieron en tres ocasiones revelar cuál sería concretamente la compensación de AMLO.

El Departamento de Seguridad Interior del gobierno de Estados Unidos reveló recientemente que del 21 de marzo pasado a la fecha ha deportado o expulsado inmediatamente a México a unos 100 mil migrantes que pretendían solicitar asilo o ingresar de manera ilegal.

Como resultado de esas expulsiones masivas de migrantes a México, el Buró de Aduanas y Protección Fronteriza presume tener bajo su custodia a menos de un centenar de migrantes centroamericanos que serán mandados a México.

La excepción a la regla de enviar de inmediato a México a los migrantes que piden asilo o que son detenidos bajo la etiqueta de indocumentados, son menores de edad centroamericanos que llegan solos a la zona limítrofe de México y Estados Unidos.