La televisión privada hoy

La pandemia de covid19 ha hecho aflorar la profunda crisis en que se encuentra la televisión privada en México. Su tributo a difundir las medidas de higiene, a debatir el tema, a procurar que los datos sean objetivos y las fuentes confiables, resulta ínfima. En cambio los noticiarios están llenos de disquisiciones sesgadas de los acontecimientos, especialmente cuando se refiere a las decisiones de la Secretaría de Salud y de la Presidencia.

Revisando las cartas programáticas de todos los canales aéreos abiertos de la CDMX, encontramos en el Canal 4 de Televisa, denominado ForoTV, un programa diario: Contra Covid19. Se emite en tres horarios diferentes, 13, 20.30 y 23.30 horas. Canal 6, recientemente inaugurado, tiene una pieza, La amenaza del Coronavirus, el domingo a las 20 hrs. Por su parte Canal 8 o La Octava difunde en dos horarios, 10 y 20 hrs., Cobertura especial-Coronavirus. Esta empresa agrega además, en algunas de las mesas redondas que emite, el asunto puesto a debate.

Y eso es todo, al menos así lo encontramos en la programación publicada en internet, Imagen Televisión, Azteca Trece, Canal 7 y los de Televisa, el 2, de las Estrellas; el 5 y el 9 no han creado ninguna expresión especial destinada exclusivamente a referirse a la pandemia que asola al mundo y se encuentra en crecimiento en México. La industria muestra una pobreza de contenidos como nunca antes. Repiten las mismas telenovelas de hace años, compran series y reality shows caducos, tele-dramas turcos y sobre la vida de personajes históricos del catolicismo. Rellenan con ventas en pantalla muchas horas.

La contribución consiste en ofrecer gratuitamente algunas señales de paga a quienes tienen suscripción a un sistema con canales limitados. Si se trata de entretenernos, compiten por ver quién lo hace mejor.

Se quejan de que el gobierno no los apoya porque no compra tiempo aire, era habitual recibir millones de pesos cada año por concepto de publicidad política. Gracias a eso subsistían con números negros. La devolución del tiempo fiscal hecho por el Ejecutivo en estos días es un revés para estos medios ya que, por la crisis económica, recuperar 18 minutos diarios en televisión y 35 en radio para ser comercializados no se compara con la compra de espacio. Tampoco con el reem­bolso de impuestos o, peor, su condonación, algo que ahora no sucederá.

En vista de la emergencia, la gente está urgida de información certera, confiable, oficial. Así que la mañanera presidencial y la conferencia vespertina de la Secretaría de Salud transmitidas por varios medios públicos, se han convertido en la fuente a la cual acuden los ciudadanos ávidos de conocer las directrices de la política pública al respecto, quienes no se conforman con las noticias falsas que vienen en las redes, con las interpretaciones amañadas de comentaristas, articulistas e influencers. 

Gracias a la abulia de una industria acostumbrada al subsidio disfrazado, los medios públicos están en posibilidad de aumentar su audiencia y refrendar el importante papel que deben jugar.