El teatro se contagia

La situación precaria de los teatreros independientes se complicó con el cierre de todos los recintos escénicos: Mariana Calderón, productora, suspende sus giras nacionales; Diana de la Peña, actriz y dramaturga de Compañiasauria, pospone temporada en la UNAM; Gonzalo Reyes Pérez, actor, cancela su obra en La Capilla; y Jazmín Cato Sosa, joven investigadora, actriz y directora, ya no podrá hacer su montaje en el Festival del Libro y de la Rosa.

El teatro es un arte de contacto. Su encanto reside en la capacidad de sentir, encontrar, casi oler al otro. Y aunque en México rara vez las funciones de teatro no comercial llegan a ser actos masivos, todos los espectáculos –por la tragedia de salud mundial– han sido cancelados.

Ahora los desempleados teatreros bromean en redes diciendo “Quédense en su casa, así como cuando los invitaba a mis obras y no iban”. Debido a la reciente llegada del covid-19 a nuestro país, obras, giras, clases… todo se paró en seco. 

Los artistas independientes son una de las poblaciones que viven al día. Incluso en las mejores épocas no ganan mucho; no tienen prestaciones ni seguro médico; dependen siempre del público.

El domingo 15 de marzo fue la última función de la mayoría de las puestas en la Ciudad de México, a pesar de que el paro oficial anunciado por la Jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum comenzó el lunes 23. La poca certeza de la vida de la pandemia los obliga a parar por tiempo indefinido.

Sus historias son muchas: Mariana Calderón, productora ejecutiva, trabaja en dos obras programadas para ir de gira por Monterrey, Irapuato y Guadalajara. Todo estaba ya listo: vuelos, hospedajes e itinerarios. Ahora lleva días en casa tratando de cambiar vuelos –sin saber para cuándo– y convencer a los hoteles de que reserven sus noches por tiempo indefinido.

“No sabemos si se podrá hacer porque, aunque se consiguiera todo, es casi seguro que después los actores ya no estarán disponibles.” 

Algunos de sus montajes cuentan con el apoyo de Efiartes (Fondo de apoyo gubernamental a distintas artes), que lanzó un comunicado pidiendo que se reportara cualquier evento que no hubiese podido llegar a su conclusión. Aunque Mariana no sabe si habrá problema cuando hagan la auditoría de los fondos ya recibidos, pagaron adelantos a actores para éste que sería su único ingreso en meses. Ahora tienen que encontrar cómo hacer la temporada en un futuro y cuándo será el futuro. Por otra parte, Mariana es la encargada de traer al célebre director inglés Peter Brook con su obra Why?. programada en el Teatro Esperanza Iris el 23 y 24 de abril. Ahora queda sólo esperar cómo se logrará después el cotizado espectáculo.

Por el momento la productora se encuentra, además, metiendo carpetas a festivales y teatros para el próximo año, confiando en que el ritmo se retome. Pero la incertidumbre la ataca todos los días, porque aunque no hay ingresos, sus gastos no paran.

Otro ejemplo: Diana de la Peña es actriz y escritora. Pertenece a la Compañiasauria, que ganó el Festival Internacional de Teatro Universitario 2020 con su obra Sobre cómo no ser un deseo estúpido. Tenía una temporada programada en la UNAM, ahora “pospuesta”, aunque nadie sabe si se va a llevar a cabo.

Ella es de las pocas “afortunadas” que tienen un ingreso en tiempos de crisis. Da clases de “Cantos y juegos” en estancias infantiles del ISSSTE.

“Como la mayoría de mis alumnos son hijos de doctores, no van a parar”, dice.

Aunque no tiene prestaciones y se expone a contagiarse y a contagiar a los demás, sin mencionar que los pagos son irregulares y pueden tardar meses.

Se ha dedicado a escribir sobre la angustia que siente por lo que viene. Está enojada pues, señala, aunque es un asunto sanitario, cree que sí tiene que ver con una guerra económica y que hay otros intereses ocultos, como los de las empresas farmacéuticas.

Otra historia: Gonzalo Reyes Pérez es actor. Forma parte del elenco de ¡Ché! Los fantasmas del héroe, obra dirigida por Abraham Alcalá que había comenzado temporada en el teatro La Capilla el 5 de marzo. A los pocos días y debido a la pandemia, les dieron la opción de ofrecer las funciones con 50% de la capacidad, para así poder guardar la sugerida distancia entre los espectadores.

“Decidimos mejor cancelar porque no nos daban las cuentas. Los sueldos se pagan sólo por medio de la taquilla, y de ahí vivimos ocho actores, el director y un asistente.”

No se sabe si se va a reprogramar, por la agenda tanto del teatro como del equipo. Los consolaba continuar en el Centro Cultural del Bosque a partir del 23 de mayo, pero ya tampoco saben si eso va a suceder.

Por otro lado, él y su grupo de teatro Hay Encuentro tenían la beca de Piso 16: Arte y Laboratorio de Cultura de la UNAM, asesorías para levantar proyectos. Siguen trabajando en internet, pero los talleres y conferencias pararon, aunque afortunadamente no les dejan de pagar.

Por lo pronto, Gonzalo se va a ir a Xalapa “a continuar la vida virtual”, porque, señala, allá todo es más barato. Es músico y da clases de son jarocho por internet. Está aplicando a Creadores Escénicos del Fonca con un proyecto teatral. Confía en que esto no caiga.

Jazmín Cato Sosa es una muy joven investigadora, actriz y directora de teatro. Desde hace meses trabaja en el proyecto “Ciencia a la chilanga” de la compañía En lo que siendo con ciencia, donde funge como directora artística y de investigación. Apoyado por la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovacción (SECTEI), “Ciencia a la chilanga” pretende acercar a la población de los barrios a la ciencia a través de manifestaciones populares. Está programado para junio y julio y, aunque siguen preparándolo, necesitan también tener ensayos con la gente local.

Como directora y dramaturguista estaba trabajando en El último danzón, obra dirigida por Joshua Varela, que se iba a presentar en el Festival del Libro y de la Rosa de la UNAM, y que se canceló sin posibilidad de reprogramación.

Jazmín fue una de las cuatro personas que conformaron el elenco de la obra En medio del mar, en el 77 Foro Autogestivo, la cual terminó el 29 de febrero. A pesar de la insistencia del director Iozé Peñaloza, el foro no les ha pagado las funciones. Tienen programada una nueva temporada en el teatro María Teresa Montoya en mayo, pero por ahora no hay sitio ni deben reunirse para ensayar. 

A decir del cantautor uruguayo Jorge Drexler, “La vida no para, no espera, no avisa”. Así, el medio independiente busca con apremio nuevas formas de hacer teatro…

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* Egresada de Literatura Dramática y Teatro por la UNAM, es colaboradora, semana a semana, de proceso/Digital con su columna “Puro Drama”.