Dicen que “hijo de tigre, pintito”…
Este adagio popular se aplica perfectamente al rockero de vanguardia y sonoterapeuta Humberto Álvarez, cuyo padre fue el carismático Tío Herminio (San Luis Potosí, 1916-DF, 1970), pionero de la televisión infantil y primer “tío de los niños mexicanos”, a quienes les compuso “Las rejas de Chapultepec”, “Paraditos aquí” y “Melchor, Gaspar y Va a Saltar”, entre otras.
Si su papá alegró a la niñez de México, desde hace dos décadas Álvarez proporciona sanación con “lluvias de sonidos armónicos” para reducir el estrés en los seres humanos: Ya sea frotando o percutiendo cuencos tibetanos de metal, aplicando diapasones sobre puntos vitales de la piel, entonando arrullos holísticos y mantras en náhuatl, aromaterapia, masajes y meditaciones guiadas individuales. U ofreciendo conciertos. También dictando conferencias a empresarios, proporcionando alivio a distancia vía internet en estos días críticos (#gratuidadencuarentena). Su sitio de videos YouTube es: https://www.youtube.com/channel/UC746JgYrV4geb7xvqZ0Z8FA
Parte él de la dicotomía: Así como existen sonidos y ruidos “no armónicos que enferman tanto a las plantas, a los animales y a las personas” (claxonazos, gritos, escapes abiertos de motos, cohetes pirotécnicos, aviones), asimismo hay aquellos que son benéficos:
“Sonidos puros, limpios –los llama–. Sonidos que curan a gente estresada y han ayudado a pacientes con sida”, afirma Álvarez, certificado por la Sound Healers Association como “Sanador con sonidos” (https://www.healingsounds.com/sound-healers-association/).
Alma de la nueva era
Segundo hijo del Tío Herminio (el mayor, Herminio, falleció hace un par de años; la menor, Griselda, preserva los archivos artísticos del papá), el cantante, multi-instrumentista y acordeonista Humberto Álvarez nació un 25 de marzo de 1954. La serenidad del músico brilla, sus palabras tranquilizan.
–Si la musicoterapia es, digamos, oír piezas de música clásica tranquilas, relajantes, ¿qué es entonces la sonoterapia?
–Está focalizada para bajar los niveles del estrés. En este momento de pandemia mundial sin precedente, lo más importante es trabajar con las emociones. Yo lo hago con las emociones más visibles del estrés a nivel físico-mental, que serían: Angustia, ansiedad, enojo y tristeza.
“Si bajamos los niveles de estrés en estas cuatro emociones, mejoramos la salud mental y física, pues todo está relacionado como nosotros lo estamos con el universo.”
Su terapia de sonido la atiende de manera personal con frecuencias que emiten artefactos sonoros: Los cuencos tibetanos y los tuning forks (diapasones de 3 x 2, quinta justa y pitagóricos en Do y Sol). Aunque ha trabajado con cuencos de cuarzo, utiliza los tibetanos de metal porque puede colocarlos sin dificultad sobre el cuerpo de quienes necesiten la sonoterapia.
“Me han dado mejores resultados para utilizar ciertas frecuencias directas en puntos clave del cuerpo. Aplico técnicas tal como se proporcionan las medicinas en China y el Tíbet –que se hallan en la misma franja territorial–, ya que es más importante irse a las raíces emocionales de los problemas, pues de allí vamos a obtener los beneficios.”
Al hacer vibrar con una baqueta o frotar con la mano los cuencos de metal, brotan frecuencias de duración bastante larga, recorriendo el cuerpo entero hasta alcanzar las células.
“Eso se descubrió hace unos 50 años. O sea, el tronido de unos dedos no tiene una cola de resonancia. Pero los cuencos de metal vienen de la familia de las campanas, sólo que no son ruidosos ni estridentes; tienen frecuencias muy amables, llenas de armónicos, se van distribuyendo en el espacio de manera matemática y penetran las profundidades del cuerpo.”
A su vez, los diapasones “poseen una afinación muy perfecta, muy limpia; son sonidos cristalinos, puros, curativos”. Pero el proceso de cuencos y con diapasones (casi como en acupuntura) es solo una parte. Una sesión de 90 minutos culmina con meditación sónica guiada, y Álvarez está convencido de que “si todo mundo meditara, no habría tanta violencia”.
Al abrir la década de los ochenta, marcó nuevas rutas al renacimiento del rock nacional, cuando fundó el conjunto MCC (Música y Contracultura). Entre las agrupaciones a lo largo de su carrera: Casino Shangai, Sangre Azteca, Aztecas del Norte, y Tonantzin (con ésta recién presentó su nuevo CD, Polkas Lokas, en Fonoteca Nacional, el 11 de marzo).
Muestra algunas fotos del archivo que él y su hermana Griselda han armado al paso de cinco décadas: Una imagen de su mamá, la actriz Ana María Gutiérrez, y otra de Humberto niño con su padre, El Tío Herminio.
“Mi hermana y yo vamos a proponerle a Claudia Sheinbaum, jefa del gobierno de la CDMX, que el 15 de noviembre le ayudemos a rendir un homenaje a nuestro padre, El Tío Herminio, a medio siglo de su muerte prematura. Mucha gente a menudo recuerda a mi papá por ‘Las rejas de Chapultepec’. Me parece increíble que a él siempre lo veía feliz de la vida”.
Y contento, ríe sanamente (ver https://humbertoalvarez.com y @humbertoalvarex).








