La historia de la voz feminista

La socióloga Carmen Lugo, una de las fundadoras de la sin duda revista feminista pionera y más influyente de México, fem, narra su nacimiento en 1976, objetivos, influencia y a sus creadoras, entre las que destaca Alaíde Foppa, quien sería desaparecida por el gobierno de Guatemala, su país de origen. Además, hace una reflexión sobre el movimiento de mujeres del presente, y subraya que la marcha del 8M fue totalmente espontánea.

Para hablar de feminismo hay que remitirse a fem.

Con números que pueden rastrearse de 1976 hasta el 2005, la revista fue el equivalente a un micrófono de las primeras voces feministas en el país. Hojearla para aquellos que tengan la oportunidad de conseguir un número físico, o verla en internet (archivosfeministas.cieg.unam.mx), equivale a leer ideas revolucionarias sobre temas como el aborto y la educación sexual, pero también a conocer la injusticia sobre las mujeres, en especial en sus sectores más pobres a través de las mejores plumas que han pasado por nuestro país:

La dirección en su primer número de 1976 quedó conformada por la poeta y periodista Alaíde Foppa y la editora Margarita García Flores, y en su consejo editorial figuraron Elena Poniatowska, Lourdes Arizpe, Margarita Peña, Beth Miller, Elena Urrutia, Marta Lamas y Carmen Lugo, cuyas voces, a casi medio siglo de distancia, aún hacen eco en nuestro país.

Socióloga, editora y activista, Lugo recuerda a Proceso cómo se conformó fem. que tuvo un éxito inmediato al poner a discusión temas que a mediados de los setenta no se entendían por motivos de religión y política.

Serena y virtuosa, dueña de una memoria puntual, producto de la lectura y la experiencia en el terreno de la lucha por los derechos elementales de la mujer, Lugo evoca a la escritora guatemalteca Foppa (a quien conoció a través del esposo de ésta, el abogado Alfonso Solórzano), con quien desde los primeros encuentros hizo mancuerna para concebir lo que sería fem:

“La revista tiene un origen en una librería feminista que Alaíde comenzó a colocar en la Casa del Lago en 1975 y que llamó Simone de Beauvoir. En realidad era una mesa portátil que se desplegaba. Comenzaron a llegar mujeres con conflictos laborales e incluso varios grupos que buscaban apoyo legal porque su situación era casi trágica, y como su marido era un gran abogado laborista llegaban ahí.

“Recuerdo que Alaíde, que era toda una dama, se escondía tras un árbol porque le daba vergüenza cobrar por los libros ––ríe––. ¡Quería regalarlos! El Fondo de Cultura Económica le daba todo, Siglo XXI, Anagrama. Ahí ella se dio cuenta de la necesidad y demanda del tema, pero sobre todo de la inquietud en las mujeres.”

Tras la experiencia, Foppa decidió formar un grupo previo al Año Internacional de la Mujer que se llamó Tribuna y Acción para la Mujer (TIAM), a raíz del cual más de 150 mujeres se reunían en salones de actos de sindicatos, pero pronto la poeta se dio cuenta de que no era el resultado deseado, pues lejos de buscar ayudar a las mujeres de sectores más pobres se hablaba de los logros personales.

“Pienso era más una furia de egos, y Alaíde se dio cuenta que no era el tema, el tema era la lucha social”, recordó Lugo, autora junto a Gracia Molina Enríquez del volumen Mujeres en la Historia. Historias de mujeres (2009), y editoras de Juárez y la Reforma (2006) de Andrés Molina Enríquez, ambas publicaciones de Salsipuedes Ediciones.

“Así llegó la idea de la revista, proyecto que la misma Margarita García Flores y Alaíde ya tenían en mente porque tenían los mismos intereses, Margarita era una mujer de un carácter fuerte, y Poniatowska la definió muy bien: ‘Margarita era una mujer muy hombre’. Ante la falta de dinero para fem, Alaíde que tenía amistad con artistas como David Alfaro Siqueiros, Carlos Mérida, Pedro Ehrenberg y Francisco Toledo, le regalaron cuadros y así se hizo una rifa para que la publicación fuera posible.”

Entre los trabajos que influyeron en el rumbo de fem están dos publicaciones: Vesper, un semanario femenino antiporfirista (1901–1911) e Historia Obrera número 5 (del 5 de junio de 1975), editado por el Centro de Estudios Históricos del Movimiento Obrero Mexicano, volumen que Lugo guarda con cariño.

El primer número de fem, con corte trimestral, se publicó en 1976 (octubre–diciembre) vendiéndose de mano a mano en la UNAM y a través de conferencias que dictaban sus mismas integrantes, pues se negaron a entrar al sistema de corrupción que imperaba en los puestos de periódicos de la época.

En la editorial se lee:

“fem se propone señalar desde diferentes ángulos lo que puede y debe cambiar en la condición social de las mujeres; invita al análisis y a la reflexión. No queremos disociar la investigación de la lucha y consideramos importante apoyarnos en datos verificados y racionales y en argumentos que sean sólo emotivos.

“fem pretende ir reconstruyendo una historia del feminismo, para muchos desconocida, e informar sobre lo que en este campo sucede hoy en el mundo, y particularmente, sobre lo que pasa en México y América Latina… fem considera que la lucha de las mujeres no puede concebirse como un hecho desvinculado de la lucha de los oprimidos por un mundo mejor.”

En el número 2, refiere, Alaíde Foppa, en el texto “Nueva administración, conceptos viejos”, comentó las palabras dirigidas por el nuevo presidente, José López Portillo, a las mujeres en la última parte de su discurso de toma de posesión: “A las mujeres de mi patria les pido su entereza, su intuición de lo que es justo, que avancen a nuestro lado y que nos impulsen a ser mejores”. Asentó la escritora:

“Es deplorable que el presidente sólo pida a las mujeres lo que milenariamente se nos ha pedido: permanecer en un papel tradicional (…) Aun por un simple sentido de oportunidad política, el nuevo Presidente podría haber aludido a lo que ocurre hoy en el mundo: la lucha de las mujeres por ocupar un lugar de responsabilidad en la sociedad. y el hecho de que esto en alguna medida empieza a suceder. Las mujeres, para bien o para mal, pueden formar parte de todos esos sectores a los que el Presidente se dirige: pueden ser jóvenes y audaces, pesimistas y resentidas. extremistas y violentas. trabajadoras del campo, ricas o pobres. conservadoras o revolucionarias, intelectuales. funcionarios. (algunas. por cierto, han sido designadas como tales por el nuevo presidente), desposeídas y marginadas. En todo caso, las mujeres somos algo más, señor Presidente, que amables y placenteras acompañantes.”

Tras el secuestro y desaparición forzada de Alaíde Foppa el 19 de diciembre de 1981 en Guatemala, que se atribuyó al gobierno del general Romeo Lucas García, la revista quedó sin su promotora principal; a partir del número 16 se informó del hecho, y en los consecutivos del nulo avance en la investigación del caso.

Dice Lugo ahora, al referirse a la situación de las mujeres desaparecidas y asesinadas en México:

“Es promisorio que surjan grupos en toda la República con un discurso aceptable. Dice Andrés Manuel López Obrador que hay todo un discurso atrás, no… Está la experiencia, tu vida, no son los conservadores. Claro los conservadores y la Iglesia ha negado que el feminismo sea un movimiento social, primero atacaron al movimiento homosexual, de negar el derecho a los homosexuales de agruparse y exigir el derecho a su identidad y el derecho de ingresare a una universidad o un trabajo.

“Yo no pude ir a la marcha del domingo 8 porque estuve en Cuernavaca, pero Antonieta Rascón me comentó que para ella no fueron 80 mil, fueron muchas más, y le creo porque ella y yo fuimos a todas las marchas de 1968 y muchas otras, del aborto, la de apoyo a Lázaro Cárdenas. Ni cuando llegó Francisco I. Madero, ni Pancho villa, no, esto fue único, y es espontáneo.

“Me gustó lo que publicó Proceso sobre Las Brujas del Mar (grupo del cual partió la idea del paro femenino laboral para el 9 de marzo), rebasa por mucho a cualquiera que se quiera hacer pretender como sponsor.”