Desde hace años, instituciones públicas, universidades y ecologistas han documentado los efectos del cambio climático en la costa atlántica mexicana, formada por el Golfo de México y el Mar Caribe. Un estudio de 2018 advierte sobre la forma en que será afectado Cayo Arcas –conformado por tres ínsulas en las costas de Campeche–, sin que hasta ahora las autoridades hagan algo por evitar que las aguas del mar devoren porciones de tierra en esa zona.
En el Golfo de México el agua engulle literalmente porciones de tierra, como se observa en Cayo Arcas, conformado por tres islotes situados frente a las costas de Campeche.
Los impactos son notorios en esa zona de la línea costera situada a unos 130 kilómetros de la ciudad de Campeche. Ahí, las aguas marinas se tragaron porciones de la playa de Cayo Centro, una de las ínsulas que, junto con los cayos Este y Oeste, forman el ecosistema.
El avance del agua y los efectos de los frentes fríos que azotan esa área en invierno dañaron de manera irreversible los dos edificios de la Estación Naval de la Secretaría de Marina (Semar) y deterioraron las instalaciones de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, así como un guardafaro, según el estudio Erosión del sistema arrecifal de Cayo Arcas, por efectos de cambio climático, obtenido vía transparencia.
El documento de 97 páginas, fechado en febrero de 2018, destaca que el viento y la lluvia desplazan sedimentos de arena de la costa hacia el islote, que provoca la erosión de la playa.
“Este ecosistema se encuentra amenazado por la contaminación, la erosión, la sobrepesca y por el cambio climático global”, concluye el reporte, elaborado por investigadores de la Estación de Investigación Oceanográfica Carmen, adscritos a la Dirección General Adjunta de Oceanografía, Hidrografía y Meteorología de la Dirección General de Investigación y Desarrollo, perteneciente a la Subsecretaría de Marina, y de la estación Sisal Yucatán, de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Cayo Arcos cubre un área de 6.5 kilómetros cuadrados, de los cuales 0.18 km2 se yerguen sobre el nivel del mar. Cayo Centro mide 855 x 295 metros; Cayo Este, 350 x 150, y Cayo Oeste, 250 x 60.
El objetivo del estudio consistió en determinar el estado del sistema arrecifal de Cayo Arcas, el impacto de la erosión y los posibles efectos adversos por la emergencia climática, mediante el análisis de las condiciones oceanográficas y la evaluación de corales y peces presentes en el área.
En entrevista con Proceso, Daniel Pech, coordinador de la Unidad Campeche de El Colegio de la Frontera Sur, recuerda que la Península de Yucatán es plana, por lo que cualquier cambio en el nivel del mar repercute en la costa.
“El problema es que la superficie de las costas se erosiona de manera más rápida. Mientras unas zonas se van a inundar, otras van a emerger. Se espera que eso pase recurrentemente, porque va a haber aumento en intensidad y número de huracanes y tormentas. Eso se sabe desde hace 15 años”, dice el también investigador.
La costa atlántica mexicana, formada por el Golfo de México y el Mar Caribe –con los cuales colindan Campeche, Quintana Roo, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz y Yucatán–, es altamente vulnerable a las consecuencias de la emergencia climática, como tormentas intensas, aumento del nivel del mar, incremento de la temperatura del agua y su acidificación. La urbanización de zonas no habitables y la tala de manglares y selva agudizan esas secuelas.
Varios estudios científicos han alertado sobre esa vulnerabilidad. Desde 2016 la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat) sabe que 35 islas mexicanas están amenazadas por la subida del agua.
El estudio Impacto de la elevación del nivel del mar en la superficie y línea de costa de 35 islas pobladas y prioritarias de México, elaborado por la Semarnat, el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y obtenido también por transparencia, señala que Cayo Centro ya está dentro de los escenarios de aumento del nivel del mar, aunque Cayo Arcas no figura en el listado.
A nivel nacional, 1%, 2.5% y 3.82% de la superficie insular, equivalente a 813 mil 299 hectáreas, quedaría completamente sumergida ante un incremento del nivel del mar de uno, tres y cinco metros, respectivamente.
Campeche posee 10 de los 480 municipios más expuestos a la crisis climática, de los 2 mil 464 en que se divide el país, según el INECC. Su Programa Estatal de Acción ante el Cambio Climático 2030 presagia un incremento de entre 2.5 y 4 grados centígrados en la temperatura entre 1961 y 2099, con impactos sobre las comunidades, las actividades económicas y la biodiversidad.
Lourdes Rodríguez Badillo, fundadora del Movimiento Alterno de Recuperación de Ecosistemas Afectados (Marea Azul), señala a Proceso que la crisis climática genera impactos en toda la línea de costa y que la erosión es “grave”.
De riqueza natural y refugiados climáticos
Cayo Arcas sirve de salto al futuro para presagiar el desencadenamiento de los sucesos climáticos.
El periodista estadunidense Jeff Goodell publicó en 2017 su libro The water will come (El agua vendrá), en el que asegura que el mar avanza de manera inevitable hacia las costas, sean las de Bangladesh, el Golfo de México, Miami o Shanghai.
Con una crecida de un metro del mar, Isla del Carmen –parte del municipio campechano de Ciudad del Carmen– sería la segunda más afectada del país, luego de Arrecife Alacranes –conjunto de cinco ínsulas frente a Progreso, Yucatán–, con una pérdida de un cuarto de su territorio. Con tres metros, 75% quedaría inundado y con cinco, prácticamente desaparecería.
El estudio Impactos del incremento en el nivel medio del mar en la zona costera del estado de Campeche, México, elaborado en 2012 por el Banco Mundial y el gobierno estatal, alerta de que la subida del nivel del mar afectaría a 440 mil personas, más de la mitad de la población local, y cuya crecida sería de 0.1 a 0.5 metros en 2030 y de 0.34 a un metro en 2100.
Además, la investigación de octubre último Nuevos datos de elevación triplican las estimaciones de vulnerabilidad global al aumento del nivel del mar y las inundaciones costeras, divulgada por Central Climate –organización de científicos y periodistas cuya sede está en Nueva Jersey–, anticipa que porciones costeras de Tabasco y Campeche se inundarán a 2050.
Esas proyecciones ponen en entredicho el futuro de las poblaciones, sin que haya previsiones al respecto, e implican la migración forzada de sus habitantes a zonas elevadas o tierra adentro.
Los acontecimientos climáticos suponen también un riesgo para la biodiversidad. Cayo Arcas es uno de los siete arrecifes coralinos del país. La investigación de Semar halló 27 especies de corales, buena calidad de agua y riqueza natural marina, a pesar de los impactos climáticos.
En las inmediaciones de Cayo Centro opera la plataforma “Control Marino Cayo Arcas”, la principal terminal de exportación de crudo del país que traslada el producto desde la Sonda de Campeche, y fuera del área de exclusión de la zona petrolera la pesca de escama de altura es otra actividad importante. El avance del mar arriesga el funcionamiento de esa infraestructura.
A pesar de las señales, no hay medidas de adaptación al fenómeno climático ni evaluación del avance del plan estatal. La Ley General de Cambio Climático obliga a los municipios a diseñar planes de adaptación y mitigación, así como medir sus gases contaminantes, pero no estipula castigos por su quebrantamiento.
Pech cuestiona la ausencia de políticas públicas y el incumplimiento de los planes. “Somos reactivos, no hay planeación de infraestructura resistente. No hay continuidad en las políticas. Los planes están abandonados y eso es síntoma de la importancia que le damos al tema. Es complicadísimo hacer llegar el conocimiento científico a los políticos. En el centro de la adaptación debe estar la pérdida de vidas humanas y los efectos en la salud”, critica el experto.
A solicitud de acceso a la información, las direcciones generales de Investigación y Desarrollo y Adjunta de Oceanografía, Hidrografía y Meteorología, así como la Unidad de Planeación y Coordinación Estratégica de la Semar respondieron que la institución no cuenta con estudios, análisis o diagnósticos del impacto de la crisis climática sobre sus bases navales y planes de adaptación y mitigación, a pesar de las amenazas identificadas.
La Semar maneja en todo el país siete regiones navales, que abarcan 13 zonas que a su vez se dividen en 16 sectores navales. La Tercera Región, ubicada en el puerto de Lerma (Campeche), se extiende a las zonas de Ciudad del Carmen y Frontera, con los sectores de Champotón y Dos Bocas. La Quinta Región, asentada en Isla Mujeres, cubre Chetumal y Yukalpetén, así como el sector naval de Cozumel.
La activista de Marea Azul, ganadora de la Medalla al Mérito Ciudadano “Ciudad del Carmen 2017”, cuestiona que los planes no estén actualizados, así como la ausencia de planeación y la desarticulación de las medidas de protección ecológica.
A los gobiernos, dice Rodríguez Badillo, “no les importa el ambiente. No veo trabajo entre municipios y gobernadores. Saben que algo muy fuerte viene y no actúan. Muchos sólo viven el presente y no se preparan para el colapso que viene, incluyendo a los gobiernos”.








