El único representante de las izquierdas en México es el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN); las demás fuerzas coexisten siempre y cuando sean bien portadas, coinciden en señalar Carlos Aguirre Rojas, Alberto Híjar Serrano y Jorge Meléndez Preciado.
Los tres parten de una premisa: mientras no haya unidad ideológica sobre la manera de transformar el sistema político, no habrá cambios.
Aguirre Rojas, sociólogo con posdoctorado en economía por la UNAM, distingue dos tipos de izquierda en el país: la oficial y la social.
“En México –expone– quizá el representante principal de la izquierda bien portadita y oficial es Morena, y el representante principal que ha logrado agrupar en torno de él a todo el resto de estas izquierdas maoístas, libertarias, marxistas, trotskistas, es el EZLN. Yo creo que el EZLN representa la verdadera izquierda en México, hoy una izquierda realmente radical, realmente anticapitalista, realmente antisistémica.”
Menciona la Sexta Declaración de la Selva Lacandona –dada a conocer en junio de 2005, un año antes de la elección presidencial–, en la cual el zapatismo definió su estrategia de lucha: no cambiar a un presidente por otro o a un partido por otro, sino cambiar todo el sistema social, pero no mediante elecciones.
Ese posicionamiento, dice, ha sido muy criticado, precisamente porque los neozapatistas son un proyecto que incomoda a los poderosos, a los capitalistas, a toda la clase política.
Según Aguirre Rojas, hay una campaña orquestada desde el gobierno para silenciar las acciones de la Sexta y el neozapatismo y denigrarlo con mentiras, “porque dicen que muchas bases sociales ya renunciaron al EZLN, que cada vez son menos, que tienen divisiones internas o que el subcomandante Galeano está muy enfermo y se va a morir, que Tacho y Moisés se pelearon…
“¿Por qué? Porque yo creo que es un movimiento que realmente está creando la base social para que haya en México una nueva transformación radical. Ellos decían que en todo México había un descontento social muy grande y estaban seguros de un estallido social de grandes proporciones como en 1810 y en 1910. El estallido social se va a dar; ya nadie puede pararlo”, sentencia el entrevistado. y añade: “Yo comparto esa visión”.
La izquierda burguesa
Híjar Serrano, teórico marxista y crítico de arte, propone hablar en plural cuando se refiere a la izquierda. “Su caracterización depende de dos puntos fundamentales: la caracterización del Estado-nación, evidentemente en crisis en el mundo entero, y la precisión de la fase histórica”.
Explica: “Si sabemos en qué fase estamos, es fácil saber la toma de posición de las izquierdas, incluyendo los partidos políticos financiados por el Estado –que se niegan a liberarse de esta dependencia estructural– y pretenden crear una democracia burguesa mediante proyectos constitucionales de difícil o nula aplicación. Eso los convierte en una izquierda reformista; también están los más radicales, como el EZLN”.
Híjar critica el convenio suscrito a finales de enero último entre la UNAM y la Organización para el Comercio y Desarrollo Económicos (OCDE) –la organización que preside Ángel Gurría, “el Ángel de la dependencia”– para impulsar seminarios e incluir materias que favorezcan las “tesis intervencionistas e imperialistas” de esa organización.
Puntualiza: Sólo dos organizaciones universitarias –izquierda de élite– se han pronunciado sobre este tópico. El problema es que no tienen relación con lo que está ocurriendo en las bases de los explotados.
“En México también tenemos instancias como el Congreso Nacional Indígena, que organiza festivales cuyo propósito es atraer a sus pares internacionales, una importante tradición de las izquierdas radicales.”
Lo anterior, agrega, conduce a una necesaria atención a las organizaciones anarquistas, que van desde las irreflexivas, renuentes a toda discusión y a toda crítica, y a las que sí son reflexivas, críticas.
En opinión de Híjar, la tarea es construir una izquierda reflexiva, crítica, con proyecto de largo plazo, y eso exige tomar las banderas de los movimientos sociales para relacionarlas entre sí.
“Hay que vincular a las izquierdas progresistas con las bases que descubren un comunismo de combate”, sentencia Híjar.
–¿Considera que los procesos de unificación de las izquierdas en México son muy lentos?
–Pues aquí no logramos levantar protestas… Aquí nos han vendido el cuento del “tránsito a la democracia”, que se limita a la Cámara de Diputados y al Senado, donde los representantes (de las izquierdas) brillan por su ausencia.
La izquierda inexistente
De acuerdo con Meléndez Preciado, periodista y militante de izquierda desde la década de los sesenta, siempre ha existido el término “izquierdas”.
Habla de sus compañeros del antiguo Partido Comunista Mexicano, del Partido Comunista de México en Puebla, del Partido Comunista Marxista-Leninista “y otros seis partidos o sectas catalogadas como comunistas. La izquierda en el mundo está desaparecida… o en reconstrucción.
Y agrega: “El objetivo de un parido de izquierda es hacer que los trabajadores sean gobierno. A la izquierda en México hay que buscarla con lupa. Es poco influyente. Ahora no hay nadie que se pueda decir de izquierda. Así está la izquierda mexicana: sin un guía”.
Afirma haber encontrado expresiones de izquierda en los dirigentes del EZLN, pero se cuestiona: “¿sabrán los comandantes qué es la izquierda, si es el marxismo o el comunismo?”.
Con respecto al actual movimiento feminista en México, cuyas integrantes están protestando en la UNAM, dice que es imprescindible, necesario y único. Aunque se pregunta: ¿por qué es tan extremoso? Porque, dice, los movimientos sociales se gestan como cuando explota la olla exprés. Eso ha sucedido en muchos movimientos sociales en México.
Explica: “El comunismo intenta que este tipo de explosiones no se den, normando cosas para que la gente tenga lo necesario para hacer lo que quiera. Pero va a llegar, está llegando una nueva izquierda. ¿Cuál es? Quizás esté en estos movimientos, en estas nuevas organizaciones, sobre todo en redes sociales”.
Y sentencia: un gobierno que no hace una revolución cultural, fracasa. La izquierda en México, hoy, después del EZLN, no tiene ninguna importancia política.
–¿Ni siquiera esos jóvenes que se dicen anarquistas?
–Bueno, el anarquismo es una variante de la izquierda, pero no es la izquierda, porque ellos tienden a desaparecer totalmente al Estado y el comunismo tiende a que el Estado regule a una parte de la sociedad y llegue al comunismo.
“No comparto el anarquismo. Me parece un ideal que no haya ningún gobierno, pero ¿cómo regulas las relaciones entre toda la sociedad? ¿Por buena voluntad? Yo no lo creo.”
El morenista José Antonio Rueda Márquez, representante del Tercer Encuentro de las Izquierdas celebrado el 15 de diciembre de 2019, sostiene que su partido está haciendo un esfuerzo por articular a las izquierdas para que no sean enemigas de la 4T y, sobre todo, para que no tengan “la visión que tiene el zapatismo”.
“No queremos hacer un nuevo partido, sino reforzar a la izquierda dentro de Morena”, dice a Proceso. Entre sus propósitos está la conformación de Comités en Defensa de la 4T para vigilar que los recursos de los programas sociales “bajen a los estados”; apoyar al gobierno con sus proyectos; “recuperar un pensamiento de izquierda, de análisis –que no existe–, y continuar la lucha de la izquierda organizada.”








