Según podemos apreciar, la Ley de 2014 es gatopardista: “que todo cambie para que todo quede igual”. Francisco Aguirre Gómez había sido concesionario de Canal 13, no logró hacer de éste un negocio boyante, quebró y su emisora fue reintegrada al Estado. Operó con carácter de público y se le adicionó una cadena que había sido de Televisión Independiente de México (TIM) de Barbachano Ponce. Cuando se creó Imevisión se agregaron Canal 7 y Canal 22 para convertirse en la señal pública más significativa en cobertura e influencia. En 1993 fue vendida en el paquete de medios y adquirida por Salinas Pliego, quien la convirtió en TV Azteca.
Casi cincuenta años después Francisco Aguirre Gómez obtuvo uno de los dos canales digitales de televisión abierta que se licitaron en la capital de la República a fines de 2017, erogó por ellos 425.9 millones de pesos. Se resarce así del fracasado intento de 2014 por obtener una cadena nacional de 123 señales, pues en aquel tiempo no reunió los fondos suficientes para la contraprestación que ofreció pagar al gobierno.
El empresario, propietario del Grupo Radio Centro, suma así a su emporio una concesión para difundir por TDT; su número de la suerte es el 8.1. La Octava, como también se le llama, está al aire en abierto, en cable y en internet. La nueva emisora estará a cargo de Juan Aguirre Abdó, puede sintonizarse en internet en cualquier sitio. Ese hecho le da a la audiencia la facilidad de conectarse en todo momento, aunque la parte informativa esté más constreñida al tiempo en vivo, pues las noticias rápidamente se hacen viejas. Y es justamente este espacio el que le ha dado relevancia al Canal.
Carmen Aristegui, quien ya había sido contratada por Aguirre en radio, es pilar de la sección. A ella se unen otros periodistas como Julio Hernández, Álvaro Delgado, Ricardo Raphael.
Para avanzar entre las audiencias, los Aguirre no partirán la frecuencia del 8.1 en canales digitales adicionales, pretenden crear una “OTT de información para mirarse en los dispositivos móviles y echar mano de los adelantos tecnológicos que vengan con los desarrollos de 5G y la nueva era preparada para su frecuencia de radio conocida como 88.1 de FM, donde un día transmitió Radio Red”, según El Economista.
Por las tardes Vicente Serrano, proveniente del mundo del blog, tuvo un espacio de dos horas durante las cuales entrevistaba tanto a gente de la calle que se le acercaba, transmitía desde la plancha del Zócalo capitalino, como a personajes de distintos ámbitos. Su estilo desenfadado, salpicado de críticas abiertas a los dichos de periodistas de otros medios, produjo momentáneamente una sacudida. Sería por eso o por razones que no se han dicho, el caso es que ya salió del aire.
Desde la competencia se lanzaron obuses: Milenio, en voz de Álvaro Cueva en su programa Surtido rico (8 noviembre 2019) dijo que la emisora está fatal, tanto en su línea editorial pues todas son loas al presidente, “peje canal debía denominarse”, como en la calidad de su factura.
Si La Octava permanece haciendo buen periodismo, se afianzará entre la audiencia; si afloja el rigor pasará a ser un medio informativo más entre la multitud que puebla las ondas estos días.








