Amigo durante 45 años del cineasta Jaime Humberto Hermosillo, Fernando Macotela, director de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, pasó la Navidad en la casa de Guadalajara del realizador de La tarea y Las apariencias engañan, así como los comienzos del 2020 en Puerto Vallarta.
Hermosillo llevaba dos años radicando en la Perla tapatía y Macotela no lo había visitado.
“Mínimo nos hablábamos una vez por semana. Mi mamá salió en algunos de sus largometrajes y mi hermano; varias veces filmó en mi casa. Jaime fue un observador incomparable de la condición humana y la gente considera que era un transgresor. ¡Claro que lo era!, no tenía empacho en mostrar lo que veía con ese don que recibió para analizar las relaciones humanas. Se asustaban o consideraron que era muy atrevido; pero para mí más bien era muy sincero.”
Su penúltima película, Un buen sabor de boca, la filmó en la casa de Macotela, exdirector de la Cineteca Nacional. Para el también escritor, que las cintas digitales de Hermosillo no se hayan visto, no se debió a represión:
“Ahí no fue censura. Como son proyectos que no pasaron por todas las cuestiones legales de producción y de cumplir con los sindicatos, eran mucho más difíciles de ver. Ahora que estuve en su hogar vi sus últimas cintas, como Crimen por omisión.”
Sobre su estancia en Puerto Vallarta con otros colegas, señala:
“Estuve en Navidad con él, luego me fui a Vallarta con unos amigos, nos alcanzó ahí el 2 de enero y retornamos a su casa el día 4. Me quedé en su vivienda hasta la noche del 6. Él estuvo muy bien y muy contento. Se cuidaba por su diabetes, pero tenía muchos proyectos”.
–¿Cómo lo conoció?
–Después de El cumpleaños del perro, lo llamé. Estaba yo en Conacine I y le dije que quería elaborar un largometraje con él; me mostró el guion de Matinée, que no me gustó, y le expresé: ‘Yo sé que usted trabaja mucho, deme otro guion porque este no me deja satisfecho’. Él me dijo ‘no’, que su siguiente película era Matinée. Lo pensé 24 horas, y le dije: ‘vamos a filmar’.
“Ahí me di cuenta de lo que llega a hacer un creador cinematográfico. Yo no vi ni la mitad de las virtudes que contenía Matinée, era el guion que había leído; pero el jugo que él le sacaba durante la filmación no tenía nada que ver con lo que percibí. Yo estaba muy contento de haber hecho Matinée. Le compré el siguiente guion, Naufragio, pero se acabó el sexenio y yo ya no lo produje, aunque estuve cerca del rodaje. En agradecimiento, me obsequió el Ariel que ganó por Naufragio.”
Por su parte, el director de la Cineteca Nacional, Alejandro Pelayo, ayudante de dirección de Hermosillo en Las apariencias engañan (filmada con Isela Vega y Gonzalo Vega) enfatiza:
“El gran valor de Jaime Humberto es que pasa del cine industrial a un cine independiente y es cuando marca el camino a mi generación, donde estaba José Luis García Agraz y Alberto Cortés. Fue un director que nunca se detuvo y luego se metió al digital.”
Se le recuerda que el año pasado se dio casi al mismo tiempo la restauración de María de mi corazón, por la Cineteca Nacional, y de Doña Herlinda y su hijo, por Claro Video (Proceso, 2212), y opina:
“Sí, ¡fue maravilloso! María de mi corazón se filmó en 16 milímetros como cooperativa, básicamente eran propietarios María Rojo, Héctor Bonilla y el propio Jaime, pero luego la compró Miguel Barbachano y la hizo en 35 milímetros. Se vencieron los derechos de Barbachano, regresan al grupo original, y es cuando la restauramos. Se proyectó en la Cineteca y en abril pasado vi a Humberto por última vez, en Zacatecas, al presentar allá a María de mi corazón. Su partida es una pérdida muy grande para el cine mexicano.”
El próximo 22 de enero, día cuando nació Hermosillo, se proyectará en la Cineteca Nacional La pasión según Berenice, y estará presente Arturo Villaseñor, compañero y esposo del cineasta fallecido. Y en febrero, en ese mismo recinto, habrá una retrospectiva del creador cinematográfico.
“Doña Herlinda y su hijo”
Red Albert Palacios, del equipo de contenido original de Claro Video y responsable del proyecto de restauración digital de cine mexicano, narra que hace cinco o seis años decidieron invertir en películas nacionales con miras a ponerlo en la plataforma:
“Se compraron alrededor de 2 mil 300 largometrajes, entre las cuales se encuentran seis de Jaime Humberto Hermosillo: Amor libre, Clandestino destino, Confidencias, Doña Herlinda y su hijo, Encuentro inesperado y La tarea prohibida. Y hace tres años surgió la idea de restaurar 350 y llevamos alrededor de ochenta.
“El año pasado en Guadalajara, hablando con Iván Trujillo, le platiqué lo que estábamos haciendo y me dijo que sí teníamos películas de Humberto, como Doña Herlinda… que se filmó allá. Poseía todos los méritos ese filme para que fuera natural su presentación en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara 2019 y nos aventamos a restaurarla. Se proyectó en ese encuentro y en octubre pasado en Morelia. Hermosillo estaba fascinado.”
Ya se puede ver en la plataforma de Claro Video, junto con las otras cinco cintas. Jaime Humberto Hermosillo le dijo a Iván Trujillo, cuando era titular del Festival Internacional de Cine de Guanajuato (ahora es el director de TV UNAM), que Doña Herlinda… se había perdido. Trujillo ahonda:
“La Filmoteca UNAM le dio el material a esa empresa y había unas copias en 35. Se halló el negativo original de Doña Herlinda… en 16 milímetros. No le dije nada a Hermosillo, pero cuando lo anunciamos a la prensa, me dijo: ‘Se me hace que tú tuviste que ver’. Y al verla, expresó: ‘Es la mejor proyección que he visto de Doña Herlinda…’ Fue una apertura a la diversidad sexual y la película es clave en muchos sentidos”








