Julissa, José Alonso, Héctor Bonilla y Manuel Ojeda –quienes trabajaron con Jaime Humberto Hermosillo– platican en entrevista del rigor, las fuertes historias, los largos planos secuencia y la creatividad del realizador, quien cumpliría 78 años el próximo 22 de este mes.
En Amor libre (1976), Julissa actuó con Alma Muriel, José Alonso y Manuel Ojeda; y más de 25 años después interpretó Rencor (2005), una de las películas digitales del cineasta. Amor libre tenía guion de Francisco Sánchez y en ese tiempo Hermosillo le ofreció el papel que recrearía Muriel, pero ella deseaba hacer el otro personaje:
“Estaba cansada de efectuar siempre el de niña buena. Realicé la prueba y me quedé con el que escogí. Ensayamos mucho porque todos fueron planos secuencia. Ensayábamos en la mañana y en la tarde se grababa.”
Y acerca de Rencor:
“Con pocos días de rodaje, la historia también era muy, muy fuerte. Simplemente me narró la historia y me mandó un libreto muy chiquito. Y los actores hablamos ante la cámara de los personajes. Así se completó la cinta. Pero fue muy frustrante que casi nadie vio la película. Me quedé con ganas de que la viera la gente, porque es la última película en la que he actuado. Espero que ese cine digital de Hermosillo salga más a la luz.”
Bonilla, quien participó en El cumpleaños del perro (1974), Matinée (1976) y María de mi corazón (1979), relata:
“Él me buscó para El cumpleaños del perro, y me di cuenta que su método era el rigor. Sabía con claridad qué quería decir y a eso se ajustaba. Era muy especial para cada toma. En Matinée, Manuel Ojeda y yo asaltábamos una iglesia y de un disparo matan a Ojeda. Yo debía levantarlo en peso muerto –pesaba más o menos 80 kilitos– muy compungido, porque se sugería que éramos amantes; pero después de caminar 12 metros, era un gran esfuerzo cargarlo e hicimos varias tomas, y el director de fotografía Jorge Stahl Jr. le dijo: ‘¡No seas cabrón, Jaime!, ya tienes seis tomas buenas. Ya deja que descanse este muchacho’. ¡Hicimos como diez!
“María de mi corazón creo que es la mejor película que he hecho en mi vida. Coinciden una serie de factores: la idea era de Gabriel García Márquez, el guion se elaboró con la colaboración de María Rojo y mía, en fin. Es de lo mejor de Jaime. Para aquella época, enfrentó valientemente su mensaje. Leí en un periódico que alguien dijo que era el Almodóvar mexicano, pero nada que ver. ¡Jaime Humberto Hermosillo fue contundentemente un gran cineasta!”
José Alonso formó parte de Naufragio (1977), Amor libre (1978), María de mi corazón (1979) y La tarea (1990), y expone a este semanario:
“Hermosillo fue muy talentoso, muy creativo y muy imaginativo, a una rayita de ser genio, si no es que lo fue. No le costaba ningún problema transmitirnos a los actores lo que deseaba del personaje. En Naufragio, yo debía ser un marinero manco y le manifesté a Hermosillo que me gustaría vivir dos semanas en un barco, y luego ensayar. Me consiguió el salvoconducto para un puerto de Tampico y fui a un barco brasileño. Sólo hablé con el capitán de que era actor e hice como que tenía roto un brazo y anduve en cubierta.”
La sorpresa es que ahí conoció a una persona similar a su personaje:
“Era un chavo que había sido futbolista profesional, pero le fracturaron una pierna y ya no pudo seguir su carrera. Me contó todo y era más o menos de mi edad. El dolor que sintió de no poder jugar futbol lo impulsó a subirse a un barco y viajar por todo el mundo. Para mí ese era el personaje, con la frustración de no haber logrado lo que él quería.”
Amor libre, resalta Alonso, fue muy divertida:
“El departamento donde vivían las dos chicas del filme se veía en la azotea de un edificio, pero se montó en un foro de los Estudios Churubusco. Y las luces de la ciudad se veían reales. Jaime trabajaba mucho con planos secuencias largos. Con La tarea se convirtió en el pionero al realizar cine en video. Cuando leí el guion y me dijo cómo lo iba a elaborar, me encantó la idea. Había que aprenderse el personaje. Como en teatro, y María Rojo también… Ensayamos en mi villa en Lomas de Cocoyoc, en la hamaca, la cual aún la tengo: los productores Barbachano Ponce me la regalaron.”
El actor cuenta que su personaje se llamó Marcelo Martínez, en honor al Marcello Mastroianni de Crónica familiar. Rememora que La tarea obtuvo una mención especial del jurado en el Festival Internacional de Cine de Moscú “y yo recibí el reconocimiento de manos de Sophia Loren”.
A su vez, Manuel Ojeda intervino en La pasión según Berenice (1975-1976), Matinée (1976), Naufragio (1977), Las apariencias engañan (1977-1978), Amor libre (1978) y El corazón de la noche (1983):
“Yo laboraba con Servando González en El elegido con Katy Jurado, y Hermosillo fue a saludarla. Me vio ahí y dijo que estaba preparando una película que se llamaba La pasión según Berenice y que tenía un papel pequeñito de peón; aparecía en dos escenas, que le gustaría que yo lo hiciera y acepté. Me encontré con un director increíble. Ese fue un antecedente para que luego me llamara a Matinée, donde mi papel fue uno de los estelares junto con Héctor Bonilla, una cinta que me gustó mucho realizar. Después me invitaba a actuaciones especiales. Fue un trato muy cordial, muy afectuoso y yo lo apreciaba mucho. Era un hombre que defendía mucho su postura en el cine y una de las cosas que más le admiré es que era imparable, terminaba un largometraje y ya estaba laborando otro. Hemos perdido a un hombre de cine de entrega total y tenaz con sus argumentos.”








