Entre las televisoras públicas federales, Canal Once es la emisora que ha puesto al aire un mayor número de producciones nuevas. Una de ellas se titula Aprendiendo a envejecer, conducida por la conocida locutora, comentarista y productora Patricia Kelly.
Se trata de una revista con público en el estudio.
Temática y tratamiento son inéditos en la pantalla chica mexicana. Y por lo tanto Kelly puede presumir de ser la primera en lanzar una propuesta para tratar de dilucidar cómo se vive la parte final de la existencia, de qué manera mejorar, cuáles son los cambios actuales y los rezagos. Sin duda, la pobreza es lo que daña más a la población de ancianos en el país, de ahí la necesidad de la pensión del gobierno y de mejores servicios de salud que sean universales.
La emisión busca el consejo de los especialistas, pero se centra primordialmente en el testimonio de personas que han hecho de esta etapa de la vida un aprovechamiento de la experiencia, un cambio de actitudes y una forma placentera de disfrutar, pese a los achaques normales del envejecimiento. Aparentemente quienes la llevan mejor son aquellos que conservan una actividad, remunerada o no, que los hace sentirse útiles.
Según las estadísticas en México, la esperanza de vida se duplicó entre 1930 y 2014, las mujeres suelen ser más longevas que los hombres, y eso en todo el mundo.
El programa tiene secciones: una entrevista a un especialista, una sesión de música en el estudio, reportajes sobre el baile u otra actividad, una joven que muestra algunos movimientos para ejercitarse, lugares para acudir en el tiempo libre, como museos. El muro de la fama se dedica a insertar fotos de grupos de adultos mayores que han conseguido premios en deporte, por ejemplo.
¿Cómo hacerle ver a la comunidad que el envejecimiento ya no es lo que era?, pregunta Paty Kelly. Dando a conocer los datos según los cuales la mayor parte de las personas de 80 años y más son autónomas, y sólo 10% requiere de una asistencia completa, responde el médico geriatra. Y también haciendo ver que, una vez pasados los 60-65 años, lo que se tiene es un “dividendo de longevidad” que debe ser aprovechado tanto por los individuos como por la sociedad. Eliminar esa mirada discriminatoria a los ancianos, ya que la vejez es un estadio de la vida, no un defecto o tara.
El tipo de vejez va a estar relacionado más con la forma de vida, con los hábitos y el contexto que con la genética. Ésta puede acotarse o modificarse según las circunstancias en las cuales se desempeñe un sujeto. Es decir, el envejecimiento es maleable, no es fijo. Y si bien hay una marca para iniciar lo quese llama vejez o adultos mayores, ésta no es igual para todas las personas.
La conductora pone el ejemplo: muestra un gran dinamismo, un entusiasmo enorme, y así anima a los participantes a contribuir con sus comentarios al desempeño del programa. Igualmente un personaje es entrevistado para que hable de su trayectoria y de sus actividades actuales, las necesidades de una vejez digna y los escollos para lograrla.








