Señor director:
En la UNAM se están celebrando 90 años de autonomía, pero en su Facultad de Ciencias, al amparo de la autonomía, el abuso de autoridad ha tomado tenores antes impensables por la anterior directora y la actual, Rosaura Ruiz Gutiérrez (de 2011 a 2017) y Catalina Elizabeth Stern Forgach (de 2017 a la fecha), perjudicando a los académicos que suscribimos la presente.
La UNAM está incumpliendo su obligación constitucional de gobernarse a sí misma, ya que no existen los reglamentos que dicta el título sexto de las Responsabilidades y Sanciones del Estatuto General, por lo que no podemos fincar responsabilidad a un director, a un consejero técnico y ni al propio rector por sus prácticas, teniendo una colección de juicios de amparo administrativo por violaciones evidentes a la legalidad que fueron sobreseídos por la autonomía.
Durante más de una década hemos sido víctimas de arbitrariedades y del menosprecio por nuestra labor en la UNAM, por lo que desde hace más de un lustro hemos enviado cientos de escritos a la Rectoría y a la Junta de Gobierno denunciando los hechos y solicitando su intervención, pero cuando no tenemos respuesta, recibimos evasivas.
La UNAM ha sido condenada a restablecer las condiciones laborales de Ubaldo Guzmán y de Bernardo Salas –mermadas arbitrariamente por Rosaura Ruiz en 2011 y 2012–, pero Catalina Stern se niega a acatarlas en su totalidad y continúa con el hostigamiento. Además, durante tres años Rosaura Ruiz y Catalina Stern se han abstenido de realizar los trámites del sabático al que tiene derecho Carmen Bazúa; hace algunas semanas Catalina Stern le impuso como “castigo” el descuento de ocho días de su salario, aunado a los 13 días de descuento que Rosaura Ruiz le impuso en 2016 durante su embarazo, medidas que no están indicadas en el Estatuto del Personal Académico, tampoco en ningún reglamento de trabajo, en el contrato colectivo ni en la Ley Federal del Trabajo, pero los descuentos han sido ejecutados y los recursos para combatirlos aún no han sido resueltos. Tampoco nos dan espacios para realizar nuestras labores.
Incluso se atreven a amedrentar a los alumnos bajo nuestra tutoría. Estos ejemplos muestran la hostilidad hacia nosotros, quienes no somos sus incondicionales.
No es posible que se viole la legalidad sin que pase nada, y que se nombren como miembros de la Junta de Gobierno y directores de facultades y escuelas a personas que no gozan de estimación general como personas honorables y prudentes (artículos 5 y 11 de la Ley Orgánica de la UNAM, respectivamente).
Aunque la UNAM fue multada con varios millones de pesos porque Rosaura Ruiz no acató las medidas de seguridad e higiene dictadas por la STPS y enfrenta una denuncia penal por violar los derechos laborales de Carmen Bazúa durante su embarazo, Ruiz continuó su gestión como directora y nunca ha tenido que rendir cuentas.
Cuando Ruiz renunció a dicha dirección en julio de 2017 fue nombrada coordinadora de Proyectos Especiales de la UNAM, luego miembro de la Junta de Gobierno de la UNAM y ahora se desempeña como Secretaria de Educación del Gobierno de la Ciudad de México.
Por su desempeño como directora, ¿no debería existir una inhabilitación para que Rosaura Ruiz no pueda ocupar ningún puesto público? La jefa de Gobierno de la Ciudad de México hizo caso omiso a nuestras denuncias y la ratificó en su cargo. ¿Cómo se estará desempeñando Rosaura Ruiz como secretaria?
En 2017, durante el proceso para renovar la dirección, Catalina Stern presentó a la Junta de Gobierno un currículum donde se atribuye actividades que fueron desarrolladas por Gerardo Ruiz. Catalina Stern dice: “Proyecto del Taller de Hidrodinámica y Turbulencia, 2005. Propuse al Consejo Departamental de Física para el edificio de Ciencias Experimentales Tlahuizcalpan un laboratorio de alto nivel en dinámica de fluidos”. Dicho proyecto se elaboró en 1996, fecha en que Catalina Stern no trabajaba en la UNAM y ni siquiera vivía en México.
El citado taller fue entregado en 2003 a Gerardo Ruiz, según consta en un acta. Y aunque se le informó al rector y a la Junta de Gobierno, Catalina Stern fue nombrada directora y aún continúa en funciones.
Deben terminar la impunidad y el nepotismo en la UNAM. No se está haciendo un ejercicio responsable de la autonomía en nuestra Máxima Casa de Estudios. Por ello le exigimos al Consejo Universitario y a la Junta de Gobierno emitan los reglamentos que regulen el desempeño del rector, de los directores de facultades y escuelas y de los consejeros técnicos, y que se apliquen de inmediato contra Rosaura Ruiz y Catalina Stern.
Por mi raza hablará el espíritu.
Atentamente:
Carmen Bazúa Durán, responsable de la publicación, Gerardo Ruiz Chavarría, Bernardo Salas Mar, Ubaldo Guzmán Villa, José Antonio López Saucedo








