Señor director:
Le solicito la publicación de esta carta que está dirigida al presidente Andrés Manuel López Obrador, debido a que la mayoría de quienes laboramos en las instituciones públicas académicas, con salarios pagados por el pueblo, no fuimos considerados en la construcción del Plan Nacional de Desarrollo y sí los miembros de la clase política tradicional y de Morena, incluyendo corruptos, ladrones, tránsfugas y vividores que no son investigados o suspendidos de su militancia, simulando –como antaño– el consenso popular.
Con base en el artículo 8 de la Constitución mexicana, le solicito su atención sobre el siguiente asunto: su discurso enfatiza acabar con la corrupción y la impunidad y destaca como una clara muestra de esta descomposición los elevados salarios de los miembros del Poder Judicial, mientras la mayoría de los mexicanos vive en condiciones de miseria.
Aún más corrupta es la práctica arraigada de los abogados que se confabulan con jueces y ministerios públicos, o los que traicionan y venden a sus clientes. La justicia como mercancía significa opulencia para muy pocos y miseria para todos. Estos casos de corrupción ocurren en otras profesiones, pero es mucho más urgente terminar con su dañino efecto en el ámbito de la procuración de justicia y en el fortalecimiento del estado de derecho.
Por lo anterior, le solicito que la Secretaría de Educación, mediante la Dirección de Profesiones, emprenda las acciones para construir el marco legal e institucional que integre una instancia que reinstale la ética como principio rector del ejercicio profesional, para que le sea cancelada la cédula profesional a la persona que incurra en prácticas corruptas y quede fuera del sistema de procuración de justicia, amén de otras sanciones legales.
De esa manera, desde el Poder Ejecutivo que usted encabeza se terminaría con la corrupción generalizada, creando una sólida base moral para toda la sociedad y, sobre todo, en la administración pública.
Considere el claro ejemplo de todos los países desarrollados donde los profesionistas son desprendidos de su patente cuando incurren en prácticas que trasgreden los principios éticos de su ejercicio.
Usted resultó electo por el hartazgo que causó la clase política corrupta que hizo del Estado y sus instituciones su forma de vida, llegando al grado del genocidio con tal de mantenerse en el poder. Su mandato descansa sobre la sangre de muchos caídos, como los de la matanza de Tlatelolco, los del Jueves de Corpus o de los guerrilleros asesinados por el gobierno.
Antes de usted este enfado fue aprovechado en el año 2000 por un ranchero venido a menos que se enriqueció, también a su familia y a la de su esposa. Lo mismo ocurrió con el usurpador de 2006 y con el de 2012.
Difícilmente se va a presentar otra oportunidad para cambiar profundamente. Si usted fracasa, la clase política corrupta regresará para ya no marcharse. Ojalá dimensione la oportunidad y la aproveche; no pretenda ser una dictadura como la fue el PRI durante 80 años, convirtiéndose en un régimen asesino para sostenerse en el poder. Que la 4 Transformación no sea una burda “Cuarta Simulación”.
Atentamente:
Jaime Martínez García
De la Facultad de Economía
de la Universidad Autónoma
de San Luis Potosí








