El 12 de octubre en San Pedro Sula, Honduras, una de las ciudades más violentas del mundo, varias personas acuerdan reunirse en la estación de autobuses para emigrar a los Estados Unidos. Inmediatamente la noticia se conoce en todo el país y miles, entre hombres, mujeres, viejos y niños, deciden unirse al grupo. En muchos casos, por la pobreza, hacen el recorrido a pie. A esta llamada “Caravana” deciden incorporarse más sujetos en El Salvador y Guatemala.
Además, la justificación de viajar en corro es protegerse de los continuos ataques que sufren los emigrantes por parte de la delincuencia. También por la creencia de que así evitarán a los llamados “polleros” en el traslado y cruce de la frontera.
Uno de los libros en donde aparecen varios de los móviles de la emigración y en particular la de los niños, es de Juan Pablo Villalobos titulado: Yo tuve un sueño. El viaje de los niños centroamericanos a los Estados Unidos. (Ed. Anagrama. Col. Crónicas. No.118; Barcelona, 2018. 152 pp.).
Se trata de una colección de once narraciones e incluye un Epílogo de Alberto Arce, en donde realiza un análisis de la emigración. En la advertencia, Villalobos indica que los relatos son el resultado de entrevistas a niños y adolescentes efectuados en junio de 2016 en Los Ángeles y Nueva York. A partir de ellas emplea las técnicas narrativas de la ficción para resaltar las historias. Así conocemos que en algún lugar de Honduras unos niños salen de excursión y desaparecen. Semanas después la migra norteamericana habla a sus casas para informar que están en los Estados Unidos.
También, que a los lugares en que son retenidos los emigrantes se les conocen con los nombres de “Hieleras”, porque no entra el sol y la gente sufre frio., Además, que esas prisiones se encuentran saturadas y la convivencia es penosa… Asimismo se narran varios sucesos sufridos por los emigrantes.
En Yo tuve un sueño Villalobos deja entrever alguno de los motivos de la emigración. No sólo son la falta de empleo, interviene la delincuencia desatada que asesina, roba, golpea y crea el miedo. Igualmente la corrupción de los políticos, que en aras de enriquecerse hacen a un lado las acciones de justicia, salud, seguridad, bienestar (pero las de la población). También la avidez de los empresarios que pagan bajísimos salarios, aumentan las jornadas laborales. Todo lleva a la huida.
Es una excelente obra, no sólo por los testimonios, sino por el tratamiento literario de Villalobos al dotar de emoción intensa los diferentes relatos que conmueven y conducen a la reflexión.








