Canal 14 de SPR está difundiendo una serie de cortos titulada Pensar el arte. Con una duración de 10 minutos, la producción eligió a 13 artistas para comentar sus obras y especialmente su visión de la disciplina creativa en la cual se desempeñan. Los unifica su calidad vanguardista, de contracorriente. Son creadores contestatarios; cada uno en su terreno procuró revolucionar las técnicas, los encuadres, los discursos propiciando así una novedosa manera de ver, de acercarse al mundo.
La idea original, dirección y texto están a cargo de Diego Lizarazo. El análisis de las obras corre a cargo de especialistas en cada una de las materias, se exponen elementos de la biografía del autor tratado, así como trozos de sus creaciones. Debe destacarse, además del guión, la excelente fotografía y la calidad de la imagen introductoria (teaser). Los responsables son Raimundo Cuevas y Jaime Arizmendi. Asesoría Mediática, S. A. de C.V. aparece como compañía independiente que se ocupa de la realización. Abordaremos aquí sólo cuatro capítulos.
“Es el mundo el que está ciego, nadie puede ver nada ante la saturación de imágenes contemporáneas”, dice Eugene Vavcar, fotógrafo eslovaco, carente de vista desde los once años. Toma fotografías a partir de sensaciones de luz y sombra, del tacto, el olfato, el oído, de intuiciones. “Creó una poética nacida de la memoria”, se afirma de él en el audio. Mirar sus fotos nos convence de ello.
En el mismo terreno fotográfico se toca la obra de Diane Arbus, neoyorkina, amante del retrato individual o en grupo. Pasa de la moda a la realidad cruda. Sus imágenes de las personas llevan contexto, cuentan una historia, evaden la belleza per se y se funden con las ganas de develar lo cotidiano sin disfraces, carente de glamour. “Lo marginal, lo incorrecto y lo grotesco” son sus objetivos. Acaba con su trabajo al poner fin a su vida a la edad de 48 años.
Marina Abramovic, serbia, usa el performance para expresarse, evocar sus vivencias, ir más allá de lo evidente. “Entrega su cuerpo al arte, sus células se vulneran…”. No hay mediación entre significado y significante, son uno y lo mismo: el cuerpo, la mirada. La marca del horror de la guerra está presente. Perturbador en ocasiones, tierno e inocente en otras.
El cineasta ucraniano Andrei Tarkowsky es bien conocido por haberse arrancado el ancla limitante de las imágenes evidentes, para transformarlas en metáforas tan personales que pueden resultar incomprensibles. Su calidad de exiliado lo vuelve nostálgico. Regresa con los recuerdos de formas, colores, sonidos y personajes que poblaron su vida antes del abandono de su país.
La serie se clasifica erróneamente como documental, pues tiene los rasgos de un ensayo, una reflexión a partir de lo que las obras abordadas sugieren. Interpreta libremente y al hacerlo crea algo nuevo, inédito; a la vez remite y se aleja de las creaciones pretexto: películas, fotos, pinturas, performance.








