Del diputado Enrique Ochoa Reza
Señor director:
Tengo el mayor de los respetos por la trayectoria del licenciado Ernesto Canales Santos a favor del sistema de justicia acusatorio y oral en nuestro país.
Por esa razón, lamento profundamente que lo hayan mal informado y que en consecuencia haya hecho afirmaciones completamente falsas sobre mi persona.
En declaraciones reproducidas por Proceso (“Ernesto Canales: El sistema anticorrupción, una farsa”, edición no. 2186) el licenciado Canales señala –erróneamente– que el gobierno de Rodrigo Medina me otorgó 60 placas de taxi, como un supuesto intercambio por contratos asignados por la Comisión Federal de Electricidad, a un grupo empresarial de Nuevo León. Esta afirmación es absolutamente falsa.
Como consta en diversas declaraciones a medios de comunicación y en los archivos públicos de la autoridad de autotransporte de Nuevo León, soy propietario de 18 –y no de 60– placas de taxi en esa entidad.
Dichas placas las compré, de segunda mano, a otros particulares entre octubre de 2006 y febrero de 2007. Es decir, tres años antes de que Medina fuera Gobernador de Nuevo León.
Esta información es fácilmente verificable en la autoridad de autotransporte estatal, lo que denota que dichas acusaciones no fueron antecedidas de la más elemental investigación.
Una básica corroboración de los hechos, a la cual estaba obligado el licenciado Canales, habría corregido las hipótesis falsas que fueron publicadas.
Mis actividades empresariales son públicas, anteriores e independientes a mi participación en la vida pública del país. No es justo, ni correcto, cuestionar las actividades empresariales de su servidor sin una mínima investigación jurídica o periodística. En honor a la verdad, le pido atentamente publique esta carta para beneficio de los lectores de Proceso.
Atentamente:
Enrique Ochoa Reza
Diputado Federal
Respuesta de
Ernesto Canales Santos
Señor director:
Nunca dejaré de reconocer los trabajos del Dr. Ochoa a favor de la reforma penal para instaurar en el país los Juicios Orales, que fueron claves para que se implementaran.
¿No crees Enrique que si también hubiéramos emprendido un esfuerzo para modificar el sistema anticorrupción mexicano tu no hubieras sido ahora víctima de ese adefesio? En mi libro ¿Cómo nos arreglamos? Testimonio del primer Fiscal Anticorrupción de México, que refieres, resalto la falta de capacidad de investigación como uno de los obstáculos para perseguir los delitos de desfalco público.
El caso que señalas hace evidente que los malos procesos afectan también a inocentes, lo que es patente y patético.
Lamento mi participación, pero no sólo tenía enfrente una concesión, emitida por la administración de Natividad (González Parás) y mantenida por (Rodrigo) Medina, otorgada a tu favor con el señalamiento de un domicilio que no servía de sede principal del negocio, sino que, aparte, encontraba otro concesionario de CFE, dirigida en ese entonces por ti, que favorecía a un grupo cuya relevancia económica y política había sido creada, a la vista de todos, por Medina.
En la afirmación que citas no hubo ligereza de mi parte, en todo caso, faltó oportunidad de terminar mi trabajo como Fiscal debido a la intervención de Diputados locales (PriAn) al eliminar la Subprocuraduría Anticorrupción a mi cargo.
Te invito a que unamos nuestras fuerzas, una vez más, para que ahora todos los ciudadanos contemos con un Sistema Anticorrupción en el que podamos confiar.
Siento pesar, Enrique, por haber sido instrumento en tu contra.
Atentamente:
Lic. Ernesto Canales Santos








