Líderes de las barras de Rayados y Tigres acusan a la Femexfut y a las directivas por la violencia

Entrevistados sobre la violencia que ha marcado la relación entre las barras de Rayados y Tigres, los líderes de éstas defienden a sus integrantes y dicen que se trata de grupos no violentos. Sin embargo, ante las fuertes agresiones derivadas de los últimos clásicos regios, están de acuerdo en que los directivos de ambos equipos y la Federación Mexicana de Futbol no han tomado medidas suficientes para evitar que la rivalidad deportiva trascienda a la criminalidad. 

MONTERREY, NL.- Aficionados de Rayados señalan que una de las causas de que se desbordaran los ánimos en el partido de su equipo contra Tigres es la laxitud de la Federación Mexicana de Futbol, que no mantuvo el veto hacia el conjunto de la Universidad de Nuevo León, decretado el año pasado, cuando le dieron una golpiza a aficionados del Monterrey al terminar el clásico en el que los locales fueron eliminados.

Otro error grave, dicen, es que tras aquella bronca la directiva albiazul optó por la solución fácil de impedir que ingresaran a su estadio aficionados del equipo felino, pues el mensaje que enviaron fue de mayor encono, al considerarlos enemigos de la ciudad.

Entrevistados por separado, Víctor Sabalero Larralde, figura emblemática de la porra La Adicción, de Rayados, y Samuel Reyes, líder de Libres y Lokos, de Tigres, consideraron equivocadas las medidas que tomaron los dos equipos, la Liga Mx y el gobierno de Nuevo León para impedir broncas como la que ocurrió el 23 de septiembre.

Dieron la vuelta al mundo las imágenes de un aficionado de Tigres que resultó gravemente herido –contusiones y herida punzante en el costado– por seguidores de La Pandilla, que lo atacaron en un enfrentamiento callejero de barras al norte de esta capital, antes de que se jugara el partido en el estadio Universitario, de los auriazules.

Para contener la violencia, Enrique Bonilla, presidente de la Liga Mx, ­anunció que no habría más caravanas como las que se organizan para marchar por la calle al estadio antes de cada clásico ­regio, además de que se impediría el ingreso de barras visitantes a los estadios de los dos equipos.

El incidente ocurrió el 23 de septiembre, en el clásico 117 entre Tigres y Rayados, como parte de la jornada 10 del torneo Apertura 2018. El duelo en el estadio universitario terminó sin goles, pero el hecho que acaparó la atención internacional ocurrió a kilómetros de ahí, en la avenida Aztlán, en la popular zona norte de Monterrey.

Las imágenes, captadas por teléfonos de transeúntes y difundidas en internet, muestran cómo aficionados de los dos equipos intercambian proyectiles. Luego un coche embiste a los seguidores auriazules, lo que provoca una desbandada y ésta es aprovechada por integrantes de La Adicción para arremeter contra uno de los que huyen y se queda rezagado.

El hincha de Tigres Rodolfo Manuel Palomo, de 21 años, es derribado de un botellazo en la cabeza y en el suelo es golpeado salvajemente. Resultó con una herida punzante en el costado, que no le afectó órganos vitales, y una contusión profunda en el cráneo, que lo dejó debatiéndose entre la vida y la muerte. Hasta el día 28 su estado reportaba una ligera mejoría, pero aún no estaba fuera de peligro.

Dos días después de la riña, 25 de septiembre, se reunieron el secretario general de Gobierno, Manuel González; el presidente de la Liga Mx, Enrique Bonilla, así como los presidentes de Rayados y Tigres, José González Ornelas y Miguel Ángel Garza.

En ese encuentro, realizado en el palacio de Gobierno, se adoptaron medidas urgentes para evitar más violencia, entre ellas el cese de las marchas de los simpatizantes de los equipos hasta los estadios rivales, conocidas como caravanas; tampoco se permitirá el ingreso de barras visitantes ni al estadio Universitario ni al BBVA.

Señales confusas

Ya se había registrado otro incidente grave en la liguilla del torneo Clausura 2017. El 13 de mayo de ese año Tigres eliminó a Rayados en la casa de éstos y afuera hubo golpizas a aficionados felinos. La Liga Mx vetó el moderno coso del Monterrey, pero luego retiró el castigo porque la riña duró “menos de dos minutos”.

En consecuencia, la directiva de Rayados prohibió el 2 de noviembre el ingreso de aficionados con camisas de Tigres al estadio en el siguiente clásico, programado para el 18 de ese mes. La presión hizo que el equipo regio se desistiera. Las señales enviadas a los aficionados fueron confusas.

En opinión de Sabalero, la Liga Mx debió mantener el veto inicial al estadio de Rayados para que hubiera un escarmiento, pero no podía ser firme con el equipo norteño porque recientemente había levantado sanciones similares a otros equipos. Además, después de que prohibieran el ingreso a hinchas con camisa del equipo de la Universidad Autónoma de Nuevo León, evidenciaba que el club no podía con la seguridad interna.

“Sí aplicaba veto, conociendo el reglamento de la federación, pero venía de perdonar a Atlas, Puebla y algo al Querétaro. Era algo muy reciente y, si la directiva de Rayados levantaba la mano, obviamente que la federación no podía decir algo.

“Pero aclaro que, en ese tiempo, yo había visto cosas más graves en otros lugares que lo de acá. Me pareció que la misma gente de seguridad de Rayados no debió dejar concentraciones de la gente de Tigres (en ese juego). ¿Por qué no los mandaron arriba, por qué dejaron que estuvieran en la zona sur, donde salen los jugadores, donde están las oficinas?”, cuestiona.

Ya antes La Adicción había sido sancionada por la Liga Mx al impedírseles la entrada a los estadios de visitantes durante una temporada, tras los desmanes que realizaron en Puebla en enero de 2016.

Cuando presentó en Monterrey las nuevas medidas, Bonilla fue criticado por no desaparecer de una vez a las barras del balompié nacional, a las que se les atribuye toda la violencia.

Por lo que comenta Sabalero Larralde, la directiva de Rayados no puede ­desintegrar La Adicción porque hay un plan conjunto para financiar miles de boletos a fin de que contribuyan a llenar el estadio inaugurado en 2015 y el cual recientemente ha registrado entradas pobres, en comparación con los llenos permanentes que registraba el destruido estadio del Tec, su antigua sede.

La barra está agradecida de que la directiva les permita comprar en mensualidades los abonos para la siguiente temporada, pues cada uno vale 8 mil 140 pesos y la mayoría del grupo son estudiantes que batallan para conseguir el dinero. De hecho, Larralde admite que donde suele ubicarse la barra hay un hueco, porque los aumentos de precios han impedido que algunos seguidores renueven los abonos.

Explica: “El año pasado costaba 6 mil pesos, luego 7 mil 800 y ahora más de 8 mil. Nadie esperaba que iba a subir mil 600 pesos en el segundo año, en la zona de la barra, y nadie estaba preparado. Y a pesar de eso el estadio se llenó, pero con el siguiente aumento se batalló”.

Afirma que para esta temporada se les regalaron a patrocinadores del equipo 700 entradas para los asientos de esa zona. Supone que es una represalia porque el grupo se dolió de que su equipo perdió ya dos finales desde que se inauguró el estadio: “Se quitaron esos lugares porque fue un castigo que la directiva o alguien de Femsa le dio a la barra, porque protestamos con mantas que decían que el ‘Futbol es para todos’ y que ‘Femsa, hazlo bien’. De hecho, no podíamos creer este nuevo aumento”.

Sin embargo, ejecutivos de nivel gerencial del equipo aceptaron que pagaran los abonos en mensualidades, medida que “a todos nos tiene felices”, dice Sabalero.

Desde su punto de vista, la directiva del Monterrey no se les acerca porque no los conoce. “Yo invito a don José González Ornelas y a Tonatiuh Mejía (vicepresidente administrativo del club) a que conozcan su barra. No están hablando con gente como lo manejan los periódicos, que son satánicos. La mayoría trabaja o estudia. Tenemos juntas cada noche en los barrios y hacemos cosas para la sociedad. No lo quería decir ahora, pero somos una barra a la que la directiva no se quiere acercar a conocerla, por miedo o no sé por qué”.

Aclara que la directiva no le regala boletos a la barra ni ésta pide apoyo a los jugadores, como se cree, y pide que el club permita que le presenten proyectos, en los que no pedirán “ni un peso” pero los cuales pueden ser benéficos para ambas partes. 

Los violentos son “excepciones” 

Sobre la bronca del domingo, Sabalero dice que los hermanos García, identificados como agresores, no son tales: “Estos dos chicos, Aarón y Ángel, tienen un carisma tremendo. Es de las cosas más positivas que le ha pasado a la tribuna de La Adicción en muchos años. Me da coraje que haya estado envuelto en esta bronca Aarón, porque es trabajador, está en un negocio que se dedica a hacer persianas y es buen muchacho. Es muy positivo”.

Lamenta la violencia, pero dice que en el video completo se aprecia cómo los Tigres iniciaron la pelea y encontraron respuesta, sobre todo de los “adictos”, en cuyo camión iban mujeres y niños.

Otro hincha de Monterrey, que pide ser llamado “Pascual”, señala que las barras no son violentas. Explica que son grupos de animación organizados, que viven el futbol con una pasión excepcional, lo que hace que sus integrantes se identifiquen y se unan para generar un ambiente cargado de adrenalina. No obstante, reconoce que los incidentes más graves han ocurrido dentro y fuera del estadio de Rayados.

Él también opina que la Liga Mx no ha sancionado como debía a los Rayados: “Mínimo debieron aplicarles un veto. Ahí están los videos y las imágenes. Hay antecedentes donde se ve que un grupo de Tigres va pasando y los van golpeando. Es muy evidente. Por menos que eso han vetado otros estadios”.

La Adicción fue criticada porque en el clásico anterior cantó para la barra de Libres y Lokos, en el estadio Universitario: “¡Los vamos a matar, los vamos a matar!” Pascual dice que es un canto y únicamente refleja rivalidad, que tiene 15 años de cantarse, pero por la bronca reciente se exagera su significado.

Acusa a la directiva de Tigres de ser intolerante con los aficionados de rayados, pues si llevan un abono prestado se lo retiran y sancionan al titular, lo cual envía una señal de intolerancia al rival.

Durante años, cuando no conseguían campeonatos, Tigres y Rayados eran considerados equipos mediocres cuya afición sin embargo llenaba los estadios. Pero los clubes han invertido mucho dinero para conformar a dos de las escuadras más poderosas de la liga y Pascual señala que ahora los equipos están por encima de sus barras, que han participado en hechos violentos: “Últimamente no hay nivel y hay que subir eso”.

Por su parte, Tonatiuh Mejía expuso a la televisión local que La Adicción tiene integrantes problemáticos, pero en general se porta bien. Reconoció que no existe contacto entre la institución y los líderes barristas:

“Sí se genera una especia de conflicto, al no haber una relación oficial entre ­nuestro club y ese grupo de animación, porque no ha habido ningún tipo de prerrogativa o trato especial para ellos. Si deciden ir a otro estadio van por sus propios medios y la única diferencia que hemos hecho es que cuando estábamos en la construcción del nuevo estadio, nos solicitaron formalmente, de manera prudente y con justificación, mantener su interés de estar de pie en el partido”, señaló el directivo.

Y justificó las excepciones: “El que se quiere portar mal, lo hará estando identificado. Es muy difícil que alguien que esté decidido a delinquir, en cualquier ámbito, lo deje de hacer… Al final es un entorno en el que no haya impunidad y haya civilidad al que estamos convocando”.

Le preguntaron directamente si disolvería La Adicción al negarles el espacio reservado, a lo que Mejía respondió: “Eso no fue lo que se acordó hoy. Los acuerdos que se tomaron de manera conjunta con las autoridades de seguridad, el club Tigres y el club Rayados, es que las barras visitantes no podrán tener acceso a los estadios de las barras de Nuevo León”.

La relación de la directiva con la ­barra en Tigres contrasta con la de Rayados. Al medio tiempo del pasado clásico regio, cuando los ánimos estaban caldeados al conocerse la noticia de la agresión al aficionado felino, el jefe de Operación y Administración del equipo universitario, Alberto Palomino, fue al espacio de Libres y Lokos, donde animan unas 2 mil personas. Ahí le pidió a su líder, Samuel Reyes Padilla, que mantuviera la serenidad de los suyos para impedir que la violencia de las calles llegara al estadio. 

Así lo confirma Reyes, fundador de Libres y Lokos, y considera que “ni todos los barristas son violentos ni las aficiones. Verlo así es un error muy grave. Se generaliza porque no hay análisis. Se busca un impacto con la nota. Vi una foto de camisas con sangre de Tigres y Rayados, y con ello involucras a instituciones que hacen todo lo posible por evitar esto”.