Cadena Tres conforma parte de su programación con series y telenovelas. Varias han sido encargadas a las compañías nacionales Argos en coproducción con Sony, también a Corazón Films. La mayoría se compran a un proveedor que desde hace poco tiempo, alrededor de 2006, se ha vuelto un importante exportador de melodramas: Turquía.
Según planetaestambul.wordpress.com, este país es ya el segundo en materia de venta de telenovelas al exterior. Asimismo el éxito de las obras en el interior es notorio, especialmente desde que las zonas urbanas se han occidentalizado, por lo cual las historias de familias acaudaladas que viven en inmensas residencias tipo palacios, son apreciadas por millones de turcos. Un ejemplo es el capítulo final de Amor prohibido, pues obtuvo un share de 73%.
El consumo se genera diferenciando los públicos. En virtud de que primero van al mercado interno, luego a otros países musulmanes de la región y finalmente a Europa, Asia y América, los melodramas están diseñados para no transgredir los límites de una cultura en la cual los desnudos, la diversidad sexual, el consumo de drogas no son para exhibirse en una pantalla. Los dramas humanos se detienen en ese umbral. En todo lo demás el melodrama turco sigue el molde clásico desarrollado por los latinoamericanos: vínculos amorosos rotos, traiciones, hijos separados de los padres. Actualmente crímenes, violencia, corrupción, maltrato a las mujeres, discriminación. No se escatiman los asesinatos, la aparición de armas blancas y de pistolas.
Amor y dinero, actualmente en pantalla, tiene el corte anterior. Agrega un dejo de misterio sobre el personaje femenino principal, después de varios episodios no sabemos aún cuál fue el error que la llevó a mezclarse con delincuentes. El protagonista masculino, Omar, es miembro de la policía y ofrece el toque detectivesco a la acción. Ésta transcurre con toda lentitud, en vueltas y vueltas sin poder dar con el culpable. La búsqueda de la hermana desaparecida es lo que alarga la trama y no el enredo amoroso. Si bien los celos, los triángulos, los engaños están presentes, el núcleo lo constituye la investigación sobre un hecho cuyos móviles poco a poco van apareciendo. En ese desenvolverse de la historia surge, inevitablemente, el amor expresado de distintas formas, intuido o declarado.
Aunque las telenovelas turcas están dobladas, aún pueden percibirse, con ayuda de los primeros planos, los sentimientos actuados. Sin apuntador, invento mexicano para aumentar la productividad, el acartonamiento de la interpretación mengua, pese a tener diálogos del estereotipo común a los melodramas. Otro rasgo distintivo de estas obras es el uso extenso de locaciones en exterior. Casas antiguas, calles, parques, bazares y monumentos del antiguo imperio otomano, así como el Bósforo, suelen dar marco al relato, haciéndolo atractivo para propios y extraños.








