Tour de Cine Francés

En Mêle-sur-Sarthe, pequeño pueblo de Normandía, los ganaderos se hayan deseperados porque han caído los precios de la carne y de la leche, sienten que el gobierno no los toma en cuenta y deciden bloquear la carretera; por casualidad, un fotógrafo americano y su asistente pasan por ahí, y Blake Newman (Toby Jones), famoso por su fotografía conceptual de desnudos de multitudes, habla con el alcalde, Balbuzard (Francois Cluzet), quien ve en esta escandalosa propuesta la oportunidad para que la comunidad se haga escuchar. Ahora sólo se trata convencer a los recios granjeros de la Francia profunda a que se despeloten.

Dentro del programa del Tour Francés que circulará en varias ciudades del país por un par de meses, Normandía al desnudo (Normandie nue; Francia, 2017) destaca por su propuesta de comedia social, versión francesa del Full Monty (1997) del inglés Peter Cattaneo; buena oportunidad para comparar el humor británico del francés, no el refinado sino el popular, el de la comedia de situaciones preocupada denunciar un estado de cosas.

No se trata de ensayar un Full Monty donde los varones van a exhibirse al desnudo para reinvindicarse con sus parejas, sino el encuere de toda la población adulta, hombres y mujeres desafiando al gobierno de París; la cosa no causaría mayor problema dentro del cliché que presenta a los franceses como gente desenfada y desinhibida, pero fotógrafo y alcalde se topan con otra forma de prejuicios, los de la sospecha de unos contra otros, de tener intenciones maliciosas; por ejemplo, el tendero que presiente que todos quieren ver a sus esposa, ex Miss Calvados, en todo su esplendor.

El alcalde Balbuzard, tan preocupado por trabajar que tuvo que divorciarse, se aplica a convencer a granjeros y agricultores, las querellas ancestrales salen a flote, la población no resulta tan homogénea como parecería, unos vecinos pelean por una parcela, otor de plano quiere suicidarse, o el pequeño drama del hijo del difunto fotógrafo del pueblo que regresa de la ciudad para desmontar el negocio del padre. No falta la familia que emigró de la gran ciudad en busca de paz y salud, para encontrarse con contaminación y maledicencia; la hija de ellos, asqueada de la desnudez de sus padres, funge como narradora en off de una parte de la historia.

Philippe Le Guay dirige este guión escrito en colaboración con un equipo que no aprovecha del todo el material de crítica política y social, pesa el escrúpulo de satirizar el chauvinismo de los que pretende defender, los campesinos franceses. El riesgo contrario era caer en lo pintoresco, y cayó. Normandía al desnudo es una comedia disfrutable por su humanismo, humor fácil y buen reparto de actores que logran mucho con poco.

En el manejo de tanto personaje, falla la técnica coral, Le Guay no transmite la visión que logró con su anterior Molière en bicicleta, historia tejida alrededor del Misántropo donde la comedia expone lo oscuro de la naturaleza humana.